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Una mujer firme en sus principios, fiel al Evangelio y ejemplo de servicio a los más necesitados

17 de noviembre de 2021

La Hermana Vianney Link O.P., nació en Kitzingen, Alemania, el 5 de marzo de 1937, en el seno de una familia creyente, donde forjó su carácter y consolidó su vida cristiana.  

En su infancia estuvo vinculada a las actividades de la Iglesia Católica. Fue miembro activo y líder de la juventud católica, donde descubrió y reconoció a Jesús como el centro de su vida.  

En agosto de 1951, después de haber cursado estudios en pedagogía, ingresó al Convento de Strahlfeld, Baviera (Alemania), para iniciar su camino en la vida religiosa en la Congregación de las Hermanas Dominicas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús.  

El 8 de abril de 1958 fue admitida al noviciado y recibió el nombre de Vianney, como el Santo Cura de Ars “el cual marcó su vida como fiel servidora del Señor y de su Iglesia”.  

En 1959, después de su primera profesión, fue enviada a Rhodesia, hoy Zimbabwe, África.  

En 1962 hizo su profesión perpetua y trabajó como maestra en varias escuelas de la Congregación, destacándose por su capacidad de organización, su coraje y determinación en la lucha por la instauración de una escuela mestiza en medio de la difícil situación del Apartheid.  

En agosto de 1972, el Capítulo General de la Congregación, atendió el llamado del papa Pablo VI a las congregaciones misioneras, para evangelizar América Latina y decide enviar un grupo de tres hermanas a Colombia, hermana Vianney Link O.P, hermana Regina Häufele O.P. y hermana Silvia Büchel O.P.  

En preparación para esta misión, las tres hermanas viajaron a Madrid, España, donde aprenden algo de español y en septiembre de 1973 llegan a Colombia, más específicamente a Bogotá. Luego de establecer contacto con el Cardenal Aníbal Muñoz Duque, se decide que las tres hermanas realizarán su labor y presencia misionera en la parroquia del Buen Pastor en el barrio Meissen, al sur de Bogotá.  

Primeros años de las hermanas en Colombia. De izquierda a derecha: Hna. Regina Häufele, Hna. Vianney Link y Silvia Buchel.

Primeros años de las hermanas en Colombia. De izquierda a derecha: Hna. Regina Häufele, Hna. Vianney Link y Silvia Buchel.

Allí, junto al joven sacerdote diocesano Hernán Cimadevilla, comenzará una labor pastoral que abrirá caminos de evangelización y desarrollo para las comunidades de esta zona marginada y olvidada del sur de la capital.  

Desde sus comienzos, el trabajo pastoral estuvo marcado por el profundo deseo de hacer realidad el llamado de Vaticano II a buscar “la dignificación de la persona humana, su desarrollo integral, y la construcción de comunidades cristianas”, lo cual dio origen en 1974 a la Fundación FISDECO, Fundación Integración Social y Desarrollo Comunitario, que en cabeza de las hermanas y en compañía de los sacerdotes y laicos que se unieron a este proyecto de evangelización en conjunto, fue y sigue siendo, una respuesta concreta a la difícil situación de la zona.  

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Primera piedra de la parroquia Nuestra Señora del Lucero  

Este gran proyecto de evangelización y pastoral social, comienza a crecer y consolidarse con la construcción de los templos y centros pastorales: Nuestra Señora del Lucero, Santo Domingo de Guzmán, Nuestra Señora de la Salud, Santa Cruz y Santa Silvia, que, gracias a las ayudas de la diócesis de las hermanas en Alemania, organizaciones católicas y el esfuerzo de las familias y amigos de las misioneras son puestos al servicio de las comunidades de la zona y de la iglesia local de Bogotá.  

Así, pues, el trabajo realizado por la comunidad de las hermanas, el padre Hernán y los jóvenes sacerdotes que llegaban a la zona abrió la posibilidad a un modelo de ejercer el pastoreo del pueblo de Dios bajo la forma del “Insolidum”, que en su momento fue una acción concreta del Espíritu Santo en favor de su pueblo. 

A su vez, la hermana Vianney, llevada por su gran amor a los niños y jóvenes y su gran talento como pedagoga, aúna esfuerzos con la comunidad para construir los Jardines Infantiles y el Colegio FISDECO; el Servicio Médico Social, las Bibliotecas, el Hogar Geriátrico y los programas de capacitación familiar. Todo ello con un solo fin: hacer vida el Evangelio de Cristo entre los más necesitados.  

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Estas acciones concretas, dejaban ver sin lugar a dudas lo que caracterizaba su ser: una mujer firme en sus principios, fiel al Evangelio, de carácter fuerte, incansable luchadora en contra de las estructuras injustas y entregada a la formación, lo cual le permitió acompañar en varias ocasiones y por años los procesos formativos de los seminaristas en el Seminario Mayor de Bogotá; los estudiantes del Convento Santo Domingo de Guzmán; las formandas, formadoras y superioras de varias Congregaciones femeninas de diversas comunidades religiosas; grupos parroquiales y de pastoral social, padres de familia y colaboradores de FISDECO. 

Así pues, el legado de su trabajo misionero sigue vivo en las generaciones, que desde 1973 hasta el 2018, cuando por cuestiones de salud regresa a Alemania, gozaron de su presencia y testimonio fiel.  

Comunidad Hermanas Dominicas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, en Colombia.

Comunidad Hermanas Dominicas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, en Colombia. 

Sin duda alguna son muchas las personas que guardan en su memoria sus enseñanzas, sus palabras de aliento y ánimo, su presencia y cercanía en momentos de dificultad, sus aportes teóricos y formativos, pero, ante todo, su calidez humana y su ejemplo de vitalidad y servicio a los más necesitados, haciendo vida el lema de los dominicos” Hablar con Dios y de Dios”. 

Damos gracias a Dios por la vida y obra de la hermana Vianney Link O.P, su partida a la casa del Padre el 28 de octubre del presente año, nos deja un gran legado en la vida y misión de las Hermanas Dominicas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, de FISDECO, de la Iglesia y en todos aquellos que la conocieron.

Por: Hermanas Dominicas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús 

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