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Opinión

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Las acciones juveniles después de la pandemia

Imagen:
TEC
Este gran momento nos permite dejar el afán de los días, destruir todos esos estereotipos sociales y, sobre todo nos hace ese llamado a convivir como un solo pueblo

Autor: Edwar Esteban Eraso Marín

Academia de Líderes Católicos

Bogotá

Los jóvenes debemos observar y ser conscientes de lo que está sucediendo actualmente en el mundo; no solo es el problema sanitario que nace a partir del COVID-19, sino que se observa que el mundo sufre varias rupturas sociales, el mundo gira alrededor de ideologías, pensamientos, creencias y posturas políticas que no permiten una hermandad y, a su vez, una solución conjunta que logre un gran proceso de cambio.

Pero esta contingencia nos ha permitido visualizar varias figuras importantes para la sociedad, el personal médico, el personal de abastecimiento alimenticio, el personal de fuerzas militares, limpiadoras, sacerdotes, religiosos que demuestra que solos no podemos, que no somos autosuficientes y mucho menos que la individualidad sea la mejor opción; de la misma manera, no nos podemos olvidar de nuestros hermanos que no tiene ningún medio de ayuda, como aquellos de esas  poblaciones olvidadas donde el Estado no interviene.

No somos capaces de ver que estamos viviendo desde hace muchos años con grandes enfermedades sociales, como la supremacía del individualismo, la desigualdad y el egoísmo social. Al reflexionar, se le da más importancia a un crecimiento económico que a la misma vida; además, no debemos olvidar a nuestros hermanos  que están  necesitados, aquellas personas que trabajaban y viven del día a día, sin ninguna protección legal, o personas que son dependientes de un establecimiento comercial que, a raíz del confinamiento, en este momento no pueden recibir ningún salario, que necesitan de alguna manera de subsistir. Es este un llamado al crecimiento social, dejando principalmente el egoísmo a un lado, que nos permita trabajar en conjunto y así desarrollar un plan que permita crear la solidez social.

Asimismo, la cuarentena que asumió el mundo, nos expuso otro rostro de la vida, debimos asumir una soledad que nunca esperábamos, debimos alejarnos de los seres más allegados a nuestra vida, cambiar nuestros hábitos y pensar en que cada acto que realizamos tiene una afectación social importante; pero de igual forma, esta situación nos permitió crecer en todos los entornos como familia, crecer en fe y sobre todo observar la desigualdad que está resaltando en el mundo.

El fin de toda la humanidad en este momento es mejorar nuestra sociedad, trabajar como un solo pueblo, porque todo tendrá que llegar a una conversión permanente y nosotros somos los “constructores indispensables de ese cambio impostergable”[1]. A raíz que no debemos retomar actividades dañinas desde el ámbito social y ecológico; porque nos “basta mirar la realidad con sinceridad para ver que hay un gran deterioro de nuestra casa común”[2]. Debido a que gran parte de la sociedad está viviendo en un extremo individualismo, puesto que solo buscan el bien propio, sin importar la afectación que le produzca a la sociedad y al medio ambiente; ejemplos claros son la mal inversión de recursos, la corrupción, el fracking, las grandes montañas de basuras, los derrames de petróleo y demás actividades que producen un valor económico y una desigualdad social.

Analizamos que, al pasar los días, los problemas sociales están saliendo a la luz, por eso nosotros debemos comportarnos como líderes transmisores de fe; debemos hacer que la palabra de Dios se vea reflejada en nuestra vida y en nuestro obrar. Todo esto en primera medida, porque este es el momento exacto de la conversión y preparación, para que cuando el mundo torne de nuevo a su normalidad, se logre salir con más fuerzas a mejorar cada aspecto que divide y empobrece la sociedad; eso sí no podemos dejar a un lado, que esas necesidades desde lo poco las podemos solucionar, ya que a partir de la modernidad y a la avanzada tecnología podemos realizar pequeñas obras de misericordia desde nuestro hogar.

Por eso debemos aceptar el llamado a una nueva era, una era que tenga como bandera la suma de valores y virtudes, como la Solidaridad y la Esperanza con el fin de producir una solidez social, ya que podemos observar que el orden mundial en su totalidad está en crisis. Crisis que nos permitió identificar nuestra vulnerabilidad, demostrado que las divisiones y egoísmo están sobresaliendo en el mundo.

La tormenta que hemos pasado y la espera a que todo mejore ha enceguecido al mundo; pero este gran momento nos permite dejar el afán de los días, destruir todos esos estereotipos sociales y, sobre todo nos hace ese llamado a convivir como un solo pueblo; porque la única esperanza la tenemos es la cruz, y en este momento debemos aumentar con gran relevancia, nuestra esperanza y fe en Aquél que murió por nosotros.

Por consiguiente, cada acto es significativo porque afecta todo nuestro entorno, con ese mismo pensamiento debemos iniciar la evangelización, para que llegue a todos los rincones, debemos poner como prioridad a Cristo y a nuestros hermanos, porque en sociedades como la nuestra las personas son olvidadas, ejemplos específicos y actuales son,  el Amazonas con sus grandes pérdidas forestales y humanas a raíz de esta pandemia, la Guajira otra población olvidada en la cual sobresale el tema de la corrupción, de desnutrición y de falta de recursos básicos. Por eso es tan importante en primer lugar, priorizar a la población y luego los demás aspectos sociales.

Por otro lado, tenemos el reto de afrontar el hambre, el desempleo, la violencia, la usura o corrupción, temas que no son fáciles de tratar, pero tampoco son imposibles de curar; porque podemos decir que son enfermedades, debido a que destruyen muchas cosas y unos pocos se lucran cada día sin importar que le sucede al otro, un tema que debemos vencer es ese, buscar la mejor manera de intervenir referente al manejo de recursos desde un ámbito estatal, a raíz de que hay gastos públicos actuales que no son de gran necesidad, existen casos importantes como lo son  las ayudas a familias que en su día a día busca algún medio para alimentarse. Por qué existen enfermedades que podemos afirmar que son mortales visto desde un ámbito social como la corrupción, debido a que cada mal inversión o un enriquecimiento privado, frustra a familias que con ese dinero podrían pasar unos días sin la preocupación de buscar los medios para poder vivir dignamente.

Lo anteriormente mencionado, nos retorna a ver que en Colombia el 47,87% de la población tiene un trabajo informal[3], personas que están completamente olvidadas, donde su situación está arraigada a la venta de algún producto diario; por lo tanto, es de gran importancia plantear proyectos que permitan una solución a estos temas de gran importancia y así como líderes buscar el bien común, dado que en estos momentos estamos expuestos a una afectación física y económica muy grave, que debemos asumir todos en conjunto.

Cada quien debe actuar siempre en búsqueda de bien común, que en primer lugar lo debe asumir la sociedad y en especial la política[4]; debido a que ellos son los primeros representantes del pueblo referente a decisiones, pero no lo es todo-, nosotros debemos intervenir en esas decisiones, ya que poseemos medios de participación y escucha, para que así no surja una afectación o discriminación a una minoraría en la sociedad; y de esta manera todos como un solo pueblo mejorar,  para cada vez más para tener una vida digna y luego volver a retomar actividades[5].

“EL EGOÍSMO” es una frase con la cual quiero iniciar este párrafo, con el fin de observar que nuestros problemas más fuertes son a partir de aquella palabra; nuestro fundamento es romper ese estigma, debemos trabajar más en conjunto y con solidaridad, ya que la realidad es distinta, muchos están a favor de seguir produciendo armas, cuando la pobreza tiene un índice tan alto, muchos continúan invirtiendo en renovar, mejorar y hasta comprar nuevos aviones, misiles o porta aviones para la guerra, dejando a un lado, cuantos niños no tiene con qué vestir y mucho menos con qué estudiar; todo por nuestra avaricia de querer más o por el simple hecho dejarnos  llevar por una ideología distinta a la de los demás.

Son temas de gran impacto que debemos afrontar como discípulos, pues actualmente se nos hace ajeno el sufrimiento del otro y nuestro fin principal como se menciona anteriormente, es la búsqueda del bien común para toda la sociedad, creando nuevas conciencias, empezando en primer lugar con nosotros mismos, para luego poder impartirlos en la sociedad, llevando el evangelio como guía en nuestra vida ya que el Señor habla por medio de ella. En estos momentos el Señor nos está proponiendo que hacer, y lo logramos identificar en el evangelio de Mateo: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; estaba enfermo, y me visitasteis; estaba preso, y vinisteis a verme". Entonces los justos le responderán, diciendo: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber?, ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; ¿o desnudo, y te vestimos?, ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte? Y respondiendo el rey les dirá: "En verdad, os digo: en cuanto lo hicisteis a uno solo, el más pequeño de estos mis hermanos, a Mí lo hicisteis".

Debemos seguir el ejemplo de Jesucristo y del fundamento de su iglesia, por esa razón es tan importante el papel de la doctrina social, por eso después del evangelio es una de las cosas más importantes para los cristianos, porque por medio de ella se fundamentan muchos problemas de la actualidad, debido a que el Señor nos pide no conformarnos, ni contentarnos con lo que sucede, por qué debemos observar cada detalle de esas injusticias, que cada día cruzan por nuestros ojos.

 Debemos demostrar más valentía al actuar, esa valentía que caracteriza a María, como lo visualizamos después de que Jesús fue sepultado, no tenía miedo a salir como los discípulos, por eso es de gran valor resaltar ese papel de la Virgen y la valentía que poseía, para así mismo imitarla, dejar a un lado todo lo que nos atormenta, como el que dirán si hablo de Dios, es seguir el ejemplo de María y salir después de esto a evangelizar y transmitir con más fe, para producir un cambio.

Debemos afrontar todos los retos difíciles, sin dejar a un lado nuestros hermanos que se quedan atrás, ya que con pequeños actos vamos desarrollando un cambio social, como creando grupos de ecología, que estén guiados al mantenimiento y mejoramiento de la casa común, o creando grupos que se dediquen a las  intervenciones locales, o gubernamentales que permitan el mejor manejo de recursos, en fin, creando en este momento anticuerpos de solidaridad, que permitan alejar las desigualdades y el egoísmo, pero todo lo que anteriormente mencionamos debe estar fundamentado en el amor de cristo y la doctrina social de la iglesia.

Referencias y notas

[1] Papa Francisco. La vida después de la pandemia, Ciudad del Vaticano: Librería Editrice Vaticana, 2020. Pg.7.

[2] Ibíd. Pg. 10

[3] La realidad de los trabajadores informales durante la crisis, 10 de junio de 2020, Periódico El Tiempo. Recuperado de: https://www.eltiempo.com/economia/sectores/trabajo-en-colombia-las-cifras-del-empleo-informal-durante-la-cuarentena-por-covid-19-487578

[4] DOCAT, 241

[5] DOCAT, 87

Fuente:

Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones

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