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Monseñor Santiago Miranda, en su Paraíso

15 de febrero de 2021

Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones

Monseñor Miranda vive en su casa de Tenjo, su paraíso, esperando ansiosamente “la vacuna, para poder salir a servir otra vez”

Monseñor Santiago se mantiene activo leyendo “para estar al día”, celebra la eucaristía diaria y espera ser vacunado porque “aquí en Tenjo tengo muchas comunidades que atiendo, a las que les celebro la misa y confieso”.

Nació en Bogotá, en 1935, y vivió con sus padres don Santiago y doña Matilde, y sus tres hermanos, en Tenjo, en una hacienda de la familia. Fue doña Matilde quien le enseñó a leer y  lo preparó para la educación del bachillerato que terminó en el Seminario Menor y, luego, estudió Filosofía y Teología en el Mayor.

Fue ordenado presbítero el 1° de noviembre de 1958, en la Catedral Primada de Bogotá por monseñor Pablo Correa León, pues el señor cardenal Luque se encontraba en Roma para asistir al cónclave, acababa de morir el papa Pio XII.

Entre sus compañeros de seminario estaban los ahora obispos eméritos Enrique Sarmiento Angulo y Gabriel Romero Franco; los padres Francisco Tamayo, Lelis Darío Quiñones, José Vicente Micolta, entre otros.

Su primer oficio pastoral fue como vivario en la parroquia de Santa Helena, al sur de Bogotá y muy importante en el desarrollo de la Unión Parroquial del Sur. Monseñor Miranda habla con pasión de esa época en la que no sólo se trabajaba por acercar a los fieles a la formación catequética y a los sacramentos, se procuraba una vida digna a través del empleo, la formación social y, por supuesto, ayudas tanto económicas como en especie. Esta vivencia pastoral fue conocida y apreciada internacionalmente como una verdadera experiencia evangélica.

Luego, completó, según él lo dice, su formación. Le faltaba la pastoral rural y fue enviado a Fómeque, “la parroquia modelo del mundo, en su organización pastoral y catequética”, tenía dos normales, para hombres y mujeres; dos escuelas vocacionales, también para varones y niñas. Cobijado todo bajo la Granja Agrícola de Fómeque. “Tenía buldózers y volquetas para arreglar los caminos” de esa manera los campesinos no perdían sus productos. “Creo que el alcalde la hacía caso al párroco”. Todo en búsqueda del bienestar integral.

Monseñor Santiago recuerda con especial respeto a los monseñores Bernardo Sánchez Muñoz y Agustín Gutiérrez Jiménez a quienes debe su formación y dedicación a las comunidades.

Fue párroco también en el Hospital de San Juan de Dios; en San Bernardo, en San José Obrero, Nuestra Señora de la Paz y en Nuestra Señora del Rosario en Cota. Allí fundó el colegio departamental y fue rector, profesor y capellán.

Rememora con especial afecto su viaje de estudios a Roma, en 1985, a la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en donde obtuvo la licenciatura en Derecho Canónico. Después obtendría el Doctorado en la Universidad Javeriana de Bogotá. Fruto de estos estudios escribió el libro La Organización Eclesiástica en la Diócesis. Pero nada se compara con la emoción de haber conocido al papa Juan Pablo II y recibir un regalo, que guarda como un tesoro.

Monseñor Miranda fue capellán de la Universidad Católica por 24 años y Canónigo de la Catedral Primada.

Ahora, aunque siempre inquieto y esperanzado en volver a sus actividades pastorales, es sacerdote emérito de la arquidiócesis de Bogotá.

 

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