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Gratitud por su vida religiosa y vida sacerdotal

21 de enero de 2021
El padre Ambrosio María Ojeda Soto, T.C recordado por su labor como educador de cientos de jóvenes y niños, falleció el pasado 17 de enero a sus 95 años.

El día 4 de marzo de 1925, fue recibido en la familia que constituyeron Nemesio Ojeda Pacheco y su esposa Eufemia Soto Celi en Monguí Boyacá. A quienes Dios les regaló cinco hijos, de los cuales Ambrosio eral el segundo. El padre Ambrosio ingresa a la congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores, emitiendo su profesión religiosa el 4 de febrero de 1946, en el llamado asilo de San Antonio de Padua en la ciudad de Bogotá, hace su profesión perpetua dedicando toda su vida al servicio de Dios en la Congregación en la escuela de Trabajo San José en Bello Antioquia, donde realiza sus estudios teológicos con la ilusión de ser ordenado sacerdote, meta que logra cumplir el 6 de diciembre de 1953 en el Seminario Serafico San José de la Estrella Antioquia, por la imposición de manos de monseñor Buenaventura Jáuregui.

Su vida apostólica como religioso educador, la desempeñó en varias instituciones de la congregación, en las ciudades de Bogotá, Dabeiba, Manizales, Bello, Madrid (Cundinamarca), Cota (Cundinamarca). Donde su dedicación en estas dos instituciones la de Madrid y Cota, fue la búsqueda del desarrollo agroindustrial como medio de sustento de jóvenes de escasos recursos.

Se destaca su última misión apostólica en la Comunidad terapéutica de Colombia, donde desde 1985 en San Antonio, estuvo acompañando la rehabilitación de jóvenes y adultos abusadores de droga, por quienes dedicó sus conocimientos pedagógicos y terapéuticos, para buscarles alternativas diferentes en el conocimiento de sus habilidades a fortalecer la voluntad para mantenerse sobrios. También, se le recuerda en sus labores en la granja con los conejos y las ovejas y en la huerta, actividades que realizaba con gran alegría e ilusión. Y desde 1991 en la comunidad del Colegio Seminario Espíritu Santo donde continuó dicha labor terapéutica con las familias y jóvenes que iniciaban dicho proceso. Desde 2011 permaneció en la comunidad de la Casa Padre Luis Arturo Nieto, colaborando con las actividades pastorales y al merecido descanso y cuidado de su salud, hasta el momento que fue llamado por el Señor el 17 de enero de 2020 a formar parte de los que celebran la plena eucaristía en el cielo.

Para el padre Arnoldo de Jesús Acosta, superior provincial de los Religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores, Provincia San José, el padre Ambrosio fue un baluarte para su comunidad “En la persona de nuestro hermano Ambrosio, Dios regaló a ese pueblo de Monguí, a esa familia Ojeda Soto, a esta congregación amada, uno de sus grandes baluartes, uno de sus hijos y a nosotros nos tocó esa herencia, a esa familia que el padre Manolo nos explicaba al comenzar, Dios nos premio con cinco hijos, de los cuales dos fueron llamados a la vida sacerdotal, a la vida religiosa.  El padre Ambrosio a nuestra congregación y luego al sacerdocio y al padre Alonso Ojeda, que muchos lo conocimos y tuvimos la oportunidad también de reírnos un poco con su forma de ser tan atractiva, tan jovial, tan simpática”.

 

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