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Historias de vida

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68 años de vida sacerdotal, compromiso pastoral y servicio a los más vulnerables

29 de septiembre de 2022
OAC

Gozo ante la valiente y comprometida respuesta dada al Señor, es el sentimiento que embarga al padre Ricardo Gómez Alzate, oriundo de El Peñol (Antioquia), quien en sus años de retiro agradece a Dios más de 6 décadas de ministerio, el fortalecimiento y la guía en la vivencia de su fe.

 

“Pienso que no merecía este final tan feliz (…) ¡Que misterio! ¡Que maravilla!, sinceramente lo que le duele a uno es no haber sido más generoso con el Señor, después de ver lo que es Él con uno”, señala visiblemente emocionado en la tranquilidad del espacio que, desde hace cuatro años, es su hogar: La Casa Sacerdotal Papa Francisco, ubicada en la provincia del Tequendama (Cundinamarca).

 

Una vocación temprana, gestada en su hogar

Hijo de Manuel Gómez y Amalia Alzate, sus primeros años de vida estuvieron marcados por la piedad, valentía y testimonio de su madre, quien al quedar viuda se dedicó al cuidado de él y de sus cuatro hermanos. La oración permanente y el ejemplo de vida fueron definitivos en su despertar vocacional.

Sumado a ello, recibió el acompañamiento de una tía religiosa, perteneciente a la Comunidad de las Hermanas Teresitas.

“Cuando terminé la primaria mi tía me escribió una carta diciéndome que ella estaba en un pueblo, en una tierra de misión y que allí habían fundado un Seminario en el que no exigía pensión y me podrían recibir. Yo me entusiasmé y me fui para ese Seminario de los padres Misioneros del San Jorge, misioneros de Burgos, en el Vicariato Apostólico de San Jorge”, recuerda.

De esta manera inicia su formación para el sacerdocio, permaneciendo interno por 5 años, hasta completar primero de filosofía.

Este tiempo lejos de su familia, en una zona de compleja realidad social, sumamente pobre, un pueblo formado por indígenas mezclados con descendientes africanos, forjaron su carácter y reafirmaron su vocación.

“Para mí es un misterio, veía semanalmente que mis compañeros se retiraban y siempre me decía: yo he sufrido lo mismo que están sufriendo ellos y no siento ese deseo, solo quiero permanecer aquí. Entonces pensaba dentro de mí: este es el signo de mi vocación”.

 

Terminó sus estudios de secundaria en el Seminario San Benito Abad (1948), Filosofía en el Seminario San Benito Abad (1950), Teología en el Seminario San Benito Abad en (1954).

Fue ordenado presbítero el 31 de octubre de 1954 por monseñor Buenaventura Jáuregui Prieto, para el servicio de la Diócesis de Sincelejo.

 

Su primer servicio pastoral lo brindó en un pueblito del Bajo Cauca llamado Achí; luego fue trasladado a San Marcos, cabecera del Vicariato; posteriormente, acompañó otras parroquias de la zona.

Realizó estudios de Sociología Pastoral en 1964.              

El 14 de septiembre de 2000, mediante Decreto No. 664, es incardinado en la Arquidiócesis de Bogotá.

Su llegada a esta Iglesia particular se da tras ser amenazado por grupos al margen de la ley.

“En el año 88 yo estaba en la Normal de Sincelejo como capellán, en ese tiempo la guerrilla empezó a molestar a los sacerdotes, les quitaba dinero. A mí me quisieron obligar también a proporcionarles dinero y yo me negué, ni lo tenía, ni sentía que esa era una actitud ética, financiar a la guerrilla, entonces se me hizo imposible vivir allá y mi obispo me autorizó buscar otra Diócesis, por eso me vine a Bogotá”.

Servicios pastorales en la Arquidiócesis

Inició su servicio pastoral como administrador parroquial en Nuestra Señora del Rosario de Fátima (1989), capellán en el Ancianato “Mi Casa” (1989), administrador parroquial en San Sebastián (1990), administrador parroquial en San Martín de Porres (1990), administrador parroquial en San Benito Abad (1990), párroco en San Simón Stock (1994), administrador parroquial en San Ezequiel Moreno (2000), arcipreste del Arciprestazgo No. 8.1. Actualmente goza de su retiro por edad.

Sus días transcurren entre la oración, la lectura, el desarrollo de actividades para el fortalecimiento mental y físico. Mantiene comunicación constante con su familia, con quienes diariamente reza el santo rosario. Además, celebra la santa misa todos los días en la capilla de la Casa Sacerdotal, con la participación de la comunidad de la zona.

 

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“Soy una persona afortunada, con muchas ilusiones, y con la bendición del Señor casi todas las he alcanzado (…) Estoy muy contento y agradecido. Pienso que no merecía este final tan feliz (...) Se dice uno: y por qué yo no le respondí mejor, por qué muchas veces me buscaba a mí mismo en lugar de buscar al Señor, y ahora veo que Él es el quien me busca, me cuida, me mima… me tiene dónde yo no esperaba estar, así es la misericordia del Señor con nosotros”.

 

A continuación, entrevista con padre Ricardo sobre su vida y ministerio:

Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
Padre Ricardo Gómez, 68 años de vida sacerdotal y compromiso pastoral
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