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Formación

#397DFF

Nuestra opción radical por Jesús

27 de agosto de 2023
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Ante el rechazo de los jefes religiosos y la incomprensión del pueblo, San Mateo nos hace vivir un momento clave en la vida de Jesús y de sus discípulos: Una pregunta vital : ¿Quién dice la gente que es Él y para ellos, quién es Jesús?

En las respuestas aparece una clara diferencia entre la opinión de la gente y la de sus discípulos. Pedro, en nombre de sus compañeros, reconoce que Jesús es el Mesías, que es el Hijo de Dios.

A esta confesión de Pedro Jesús responde con una felicitación porque el Padre le ha revelado el misterio de reconocerle como Mesías e Hijo de Dios y le confía la misión de ser la roca firme sobre la cual edificará su Iglesia para que esta no sucumba ante las dificultades. Para ello, le entrega las llaves del Reino de los Cielos y le confiere el poder de atar y desatar.

Una pregunta hecha por Jesús que pone a prueba la madurez y la firmeza de nuestra fe. ¿Vosotros, quién decís que soy yo? ¿Quién es ese en quien nosotros creemos, confiamos y esperamos? Decimos seguir a Jesús; ¿Qué tanto lo conocemos, qué tanto sabemos acerca de Él?

Pero.. no se trata simplemente de una opinión, ni ide una respuesta rutinaria en confirmación de nuestra ortodoxia en materia de fe, sino de una que sea expresión de nuestra opción radical por Jesús.

¿Quién es Jesús para nosotros? No les pregunto, hermanos, si conocen y aceptan una doctrina, sino si creen en ALGUIEN, y ese Alguien es el Hijo de Dios.

Es Alguien que desconcierta a quien se acerca a Él con una mente abierta y un corazón sincero; que rompe nuestros propios esquemas y nos da una vida nueva.

En Él percibimos una pasión por la justicia que sacude la conciencia de quienes son encargados de administrarla en la tierra. Una ternura que deja al descubierto las crueldades de los humanos; una libertad que clama al cielo en castigo a quienes se la quitan a pueblos enteros.

Es Alguien que nos invita a seguir sus pasos, a imitar sus gestos de amor y de ternura, a mirar la vida con sus ojos, a compartir su final doloroso en la tierra y a esperar con fe su resurrección, preludio de la nuestra. A no presentarnos como miembros de una religión, sino como fieles discípulos suyos, imitadores y seguidores de Jesús.

Padre Carlos Marín G.

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