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Bogotá

#217016

Amistad, ese tesoro por recobrar

14 de septiembre de 2020
Amistad
Imagen:
Wiky
El Arzobispo de Bogotá ha hecho un llamado a descubrir la amistad como un tesoro y encontrar en el diálogo la verdad y el perdón

 

  • Tal vez como un anticipo muy personal de lo que será la encíclica Hermanos todos, del papa Francisco, el arzobispo Luis José Rueda ha publicado una carta sobre la amistad social, tema que ha sido recurrente en sus últimas entrevistas y homilías.
  • El Arzobispo plantea, desde la Escritura, que “Encontrar una amistad sincera es mucho más que encontrar un tesoro” pues la amistad fortalece al ser humano, creado para vivir en comunión.
  • Monseñor Rueda Aparicio hace siete afirmaciones sobre la amistad y su importancia, planteando que en la verdad se asienta la amistad; es la que permite el diálogo; facilita el perdón y nos hace humildes, acrecienta la confianza y la humildad; permite la austeridad y la espiritualidad y, finalmente, afirma que “Todos los colombianos, hombres y mujeres, estamos llamados a luchar sin desfallecer para vencer la enemistad social, no podemos ser indiferentes, busquemos juntos las causas estructurales profundas de nuestros conflictos sociales, y contribuyamos para encontrar soluciones sin violencia, sin homicidios, sin odio”.

 

Aquí, el texto completo de esta carta, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, interesados en la paz y el bien común.

Un llamado a la amistad social

Encontrar una amistad sincera es mucho más que encontrar un tesoro, porque la amistad es una motivación fuerte para trabajar, la amistad verdadera nos ayuda superar las frustraciones, la amistad nos da sabiduría y logra adelantar el gozo del futuro anhelado. Hoy en Bogotá y en Colombia, en los barrios y en las veredas, tenemos aún la posibilidad crear relaciones sociales fundamentadas en la amistad.

 

1. Amistad social y verdad: La verdad está a la base de la amistad. Podemos pensar distinto, pero somos amigos si somos sinceros, la amistad misma nos impulsa a buscar la verdad, y cuando la encontramos descubrimos que, la verdad está distribuida en la conciencia de todos, en pequeñas porciones que se necesitan y complementan. La verdad nos libera de esclavitudes como la difamación, la mentira, la hipocresía.

2. Amistad social y diálogo: La palabra sincera requiere del silencio respetuoso para escuchar al otro, y entre palabra y silencio se llega al encuentro, así el diálogo da origen a la amistad social.

Cuando los supuestos enemigos se atreven a dialogar, encuentran puntos de confluencia que desconocían entre ellos. Los medios de comunicación y las redes sociales nos deben ayudar a construir la amistad social. El diálogo nos libera del autoritarismo y de pretender las soluciones a los conflictos por vía armada.

3. Amistad social y perdón: La amistad crece cuando aceptamos que somos imperfectos y aprendemos a pedir perdón. Crece la amistad si ante la decisión o acción errónea aparece el perdón, no la condena a priori. El perdón evita la destrucción del que se equivoca, más bien lo acoge, lo corrige, lo levanta y lo renueva. El perdón nos libera de la venganza, de la ira, y del resentimiento.

4. Amistad social y humildad: Quien se hace servidor de las demás personas, entrega lo mejor que tiene buscando el bien común. Las personas no somos más porque nos alaben, ni menos porque nos critiquen, somos lo que somos. Necesitamos líderes humildes, el que quiera ser un auténtico líder, que se ponga de buena gana al servicio de todos. La actitud de servicio nos hace humildes y la humildad nos libera de la arrogancia, de la altanería y de la vanidad.

5. Amistad social y confianza: La confianza en las relaciones personales y sociales es indispensable para lograr la armonía y vivir la amistad social. Recuperar la confianza entre las personas, nos permite avanzar hasta recuperar la confianza social, y en las instituciones. Esto requiere humanizar las instituciones, para que se pongan decididamente al servicio de las personas. La confianza nos libera de sentirnos perseguidos unos por otros, de percibirnos desprotegidos o subyugados por las instituciones.

6. Amistad social y austeridad: La austeridad nos permite descubrir en lo pequeño las grandes maravillas de la vida, la austeridad nutre en nosotros la actitud de la gratitud, además nos enseña a ver el mundo como la casa común, nos motiva a ser solidarios en el uso de lo que tenemos y a la correcta utilización de los bienes que están al servicio de todos. La austeridad nos libera del desperdicio de los bienes, de la acumulación injusta de las riquezas y de la tentación de apropiarnos indebidamente de los bienes públicos o privados.

7. Amistad social y espiritualidad: La espiritualidad es la dimensión de la persona que tiene su núcleo más profundo en la consciencia. La espiritualidad propicia el encuentro consigo mismo, con los otros y con el amor, es decir con Dios. Sin espiritualidad la amistad social no tiene fundamento sólido, porque la espiritualidad le confiere a la amistad social la calidad y el carácter trascendente propio de la dignidad humana. La espiritualidad se nutre con la oración, con la Palabra de Dios, con los Sacramentos, con el discernimiento y se ejercita en la relación respetuosa con todas las personas. La espiritualidad nos lleva a darle el genuino valor a la persona misma, y a los acontecimientos de la vida.

Todos los colombianos, hombres y mujeres, estamos llamados a luchar sin desfallecer para vencer la enemistad social, no podemos ser indiferentes, busquemos juntos las causas estructurales profundas de nuestros conflictos sociales, y contribuyamos para encontrar soluciones sin violencia, sin homicidios, sin odio. La vida, la reconciliación y la paz reclaman hoy nuestro aporte, con actitudes reales de trabajo por la amistad social, este es el escenario propicio y el camino hacia la convivencia pacífica en Bogotá y en todas las regiones de Colombia.

La Palabra de Dios nos fortalece en la esperanza y nos pone en camino como servidores de la amistad social:

"Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca. Alégrense con los que están alegres y lloren con los que lloran. Vivan en armonía unos con otros. No busquen grandezas, pónganse a la altura de las más humildes. No se tengan por sabios. A nadie devuelvan mal por mal, procuren hacer el bien delante de todos los hombres. En cuanto dependa de ustedes, tengan paz con todos" (Rom 12, 14-18).

Fuente:
Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
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