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Si cantar es rezar dos veces, ¡en familia la oración y la bendición se multiplican!

1 de septiembre de 2023
cantar en familia
Por: Gary Siuffi e Isabela Cañas - Catholic Link.

Siempre la familia ha sido muy querida por Dios, desde el inicio se puso en el centro de la creación a una familia. Al hablar de la familia, no estamos ante una realidad cualquiera, sino ante el corazón y fundamento de toda sociedad.

Es pilar fundamental por el cual se dan nuevos ciudadanos al mundo. Donde se forman futuros santos y donde Dios por excelencia es adorado y glorificado, en el corazón mismo de las familias.

La familia en la actualidad es la institución que más se ataca desde diferentes ángulos. Se golpea aquello que es sagrado porque Dios quiere sacar abundantes frutos de todas las familias.

Dios bendice la unión de los esposos para vivir en medio de ellos

En la canción de Yuli y Josh dedicada a la Santísima Virgen María, en diferentes momentos, mientras cantan a María sale su hijo. ¿Qué mejor forma de una familia manifestar su amor a Dios que haciendo presente a su propio hijo, fruto de su amor y don de Dios mismo?

Y es que finalmente todo en nosotros necesita hablar de Dios, de su gloria y de su presencia en nuestras vidas.

Poner la imagen de su hijo cantando a la Santísima Virgen María nos hace pensar en la necesidad que tenemos, incluso desde muy pequeños, de aprender a amar a Dios y todo aquello que se vincula con Él.

 

 

No podemos olvidar que, para quien anda buscando dar pasos hacia la santidad, todo se vuelve un motivo para buscar alabar a Dios.

La oración y testimonio de Dios en los esposos: clave para una familia en santidad

Ver en el video al hijo de Yuli y Josh cantando a María, en sí no tiene mucho de innovador. Sin embargo, ¿te has puesto a pensar qué ocurre cuando un hijo ve a sus padres orando y se desarrolla en un ambiente de testimonio de fe, de oración en familia?

Al final de cuentas, todos tendremos que vivir un proceso libre para buscar a Dios. Necesitamos pedirle una y otra vez la gracia de la conversión.

 

Sin embargo, no podemos olvidar que el testimonio de los esposos y su oración por su familia son un canal por el cual Dios mismo se hará presente en ella.

 

En un mundo secularizado, donde incluso al interior de las familias la vida de fe se vive de manera individual y no colectiva, el testimonio de Cristo se hace urgente. Pues es Dios mismo quien quiere reunir a las familias enteras en torno a Él.

Es verdad que muchas veces el testimonio de fe de los esposos pareciera no bastar. Los hijos eventualmente podrán dar la espalda a Dios. Sin embargo, la experiencia de un amor vivo, maduro, cimentado en Dios, nunca deja a nadie indiferente.

 

Dios mismo sabrá sacar frutos de los esfuerzos de los esposos por hacerlo presente.

 

Recordar la vocación dada

No podemos olvidar que cuando fuimos bautizados, recibimos una identidad, un sello que ha quedado grabado en lo más profundo de nuestras almas. Nos convertimos en sacerdotes, profetas y reyes, pues por el bautismo nuestra alma se configura con la de Cristo. Ese llamado que es recibido para unirnos eternamente con Él brota desde lo más profundo de nosotros.

Sin embargo, nos corresponde en nuestra propia libertad hacer germinar esa semilla de fe recibida en el bautismo. Nuestros padres son aquellas personas elegidas por Dios para hacer que este Don de la fe crezca y se desarrolle.

No olvidemos que es solo por la acción sobrenatural de Dios, en lo natural y ordinario de nuestro día y con nuestra ayuda y apertura de corazón que se puede desarrollar su plan de amor con cada pareja de esposos. Y, así, con cada familia.

Volvamos, pues, como esposos católicos, a concederle el lugar que Dios nos pide darle en nuestras familias.

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*Los autores Gary e Isabela cuentan con un proyecto, Volver a lo esencial, donde tratan temas sobre el amor humano y las relaciones de pareja.

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