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De Pablo VI a los Ulma, un libro sobre los testigos de esperanza

3 de julio de 2024
 Portada del libro del cardenal Semeraro «Compañeros de esperanza» (publicado por la LEV)
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Portada del libro del cardenal Semeraro «Compañeros de esperanza» (publicado por la LEV).

Ya se encuentra en las librerías el volumen «Compañeros de esperanza» del prefecto del dicasterio para las Causas de los Santos, publicado por Librería Editorial Vaticana, que con vistas al Jubileo del 2025 recoge las historias de hombres y mujeres, santos y beatos, de épocas y culturas diferentes, que fueron todos «testigos capaces del futuro».

Juan XXIII y Pablo VI; Madeleine Delbrêl y Josephine Bakhita; Franz Jägerstätter y el cardenal François Xavier Nguyên Van Thuân o la familia Ulma, son los hombres y mujeres, santos y beatos, protagonistas del nuevo libro del cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos.

Las Historias y testimonios relatados en el libro, se afirmó durante la presentación de la publicación, son útiles para «mantener encendida la antorcha de la esperanza, que nos ha sido dada, y hacer todo lo posible para que todos recuperen la certeza de mirar al futuro con ánimo abierto, corazón confiado y mente clarividente», como deseo expresado por el papa Francisco para el próximo Jubileo del 2025, dedicado, precisamente, al tema de la esperanza.

Esta virtud cristiana es un salto hacia arriba, y para que este salto se produzca realmente es necesario el deseo, que Tomás de Aquino llama «el intérprete de la esperanza». Un deseo que debe ser invocado con la oración.

El «estilo» de la esperanza cristiana

En las páginas del libro del cardenal Semeraro se ilustra la vida y obra de personalidades de distintas culturas y épocas en las que es posible reconocer este estilo de esperanza cristiana, sacando de él ejemplos y aliento. Son historias de hombres y mujeres que han conocido las mismas luchas que nosotros y ahora viven en el abrazo de Dios.

Como escribió Benedicto XVI, «en las pruebas verdaderamente graves, en las que debo tomar la decisión definitiva de anteponer la verdad a la riqueza, la carrera y los bienes, se hace necesaria la certeza de una esperanza verdadera y grande. Por eso necesitamos testigos que se hayan entregado totalmente, para que ellos nos lo muestren». 

La Iglesia está formada por innumerables hermanos y hermanas, a menudo anónimos, que nos han precedido. Su ejemplo nos dice que la vida cristiana no es un ideal inalcanzable. Conocer estas historias de esperanza genera consuelo e infunde confianza.

Fuente:
Vatican News
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