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#C97BC9

Cuidar la creación de Dios

30 de septiembre de 2020
Imagen:

OAC

Revisar la forma como cuidamos nuestra casa común

Y ser conscientes que debemos reducir consumo, reutilizar, reciclar, reparar, recuperar, y reemplazar entre otras acciones, nos recomienda el centro de Dimensión Social de la evangelización de la arquidiócesis de Bogotá,  en relación con el acento que se trabaja esta semana: Con cristo en el corazón, cuidemos la vida de la casa común.

Y es que en el  marco del año Laudato Si (2020-2021), se presenta una ocasión extraordinaria de poner en práctica las orientaciones del Papa Francisco sobre ecología integral, planteadas en la Encíclica Laudato Si,  sobre el cuidado de la casa común (2015) y las exhortaciones Evangelii Gaudium (2013) y Querida Amazonia (2020).

De hecho la palabra ecología proviene de un vocablo griego “Oikos” que significa hogar (la casa que incluye a las personas y sus bienes). Es decir, nos referimos a las relaciones de la familia que vive bajo un mismo techo y comparte un espacio común. No es un asunto solo arquitectónico o del cuidado de las plantas. Es una vivencia de comunión. Es en este sentido que el Papa Francisco nos invita a cuidar la casa común y por tanto, reconocernos como familia de Dios.

“Si el Buen Pastor nos cuida con ternura y nos llama a cada uno por nuestro nombre, también nosotros debemos cuidarnos los unos a los otros y cuidar de nuestra casa”. Así lo afirma el diacono permanente, Alirio Cáceres, quien forma parte del equipo arquidiocesano del cuidado de la casa común.

La ecología integral es un concepto poderoso que liga las diversas relaciones del ser humano y le propone el camino de cuidado como ruta de reconciliación. La parábola del Buen Samaritano, es un excelente referente también, para comprender de qué se trata. Los verbos que describen la acción de aquel buen hombre que se compadeció de quien estaba moribundo a la vera del camino, aplican perfectamente tanto para atender a la Hermana Madre Tierra que está siendo violentada (LS 1) como a los seres humanos que están siendo descartados por una economía que mata y unas políticas excluyentes y discriminatorias. Asevera Alirio Cáceres.

 Evangelizar con los pies en el territorio y Cristo en el corazón

Una parte de esta gran Casa es nuestro lugar de vivienda. Nuestra “porciúncula” (pequeña porción) es un sitio sagrado. Cada familia es un santuario de la vida y como Iglesia doméstica no solo es un entorno protector de menores sino que se preocupa y ocupa de cuidar esa gran casa común.

Responsabilidad que se aumenta al tener el privilegio de tener en nuestro territorio la presencia de los mayores páramos del mundo: el Sumapaz, Chingaza, Cruz Verde y Guerrero, así como estar dentro de la cuenca del Río Bogotá; hecho que nos une con todas las diócesis de la provincia eclesiástica.

Un don que conlleva una gran responsabilidad, no siempre reconocida y asumida. Es la oportunidad de hacer un examen de conciencia, de los aportes que desde nuestra vida y cotidianidad hacemos en el cuidado de la casa común. A continuación entrevista con nuestro invitado especial, Alirio Cáceres, diácono permanente de la arquidiócesis de Bogotá y ecoteólogo:

Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
Invitado Especial: Diácono Alirio Cáceres Aguirre
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