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En el patio de san Dámaso, el Papa volvió a reír

2 de septiembre de 2020
poscovid
Imagen:
Religión Digital
Después de seis meses, Francisco se fundió con los fieles en el patio de San Dámaso, lugar para reanudar las audiencias públicas este septiembre

Bergoglio volvió a pararse a escuchar, hablar, reír, orar y sentir con medio millar de fieles que se acercaron al patio de San Dámaso, donde se celebrarán las audiencias públicas en la nueva normalidad romana

Con el pueblo cerca, este Papa es otro Papa. Así lo demostró agarrando una bandera de Líbano, besándola y orando junto a ella por unos instantes por las víctimas de la explosión que hace unas semanas dejó un reguero de muerte y destrucción.

 

La hacía falta como el agua. Francisco necesita el contacto con la gente, con el pueblo. Seis meses después, Bergoglio se detuvo, sin tiempo, para dialogar, reír y gesticular con el medio millar de fieles que entraron en el patio de San Dámaso, el lugar elegido para reanudar las audiencias públicas este extraño mes de septiembre.

 

Religiosas, ancianos, pequeños, familias, jóvenes... el obispo de Roma tuvo para todos unas palabras, escuchó sus peticiones, agradeció sus aplausos. Con el pueblo cerca, este Papa es otro Papa. Así lo demostró agarrando una bandera de Líbano, besándola y orando junto a ella por unos instantes por las víctimas de la explosión que hace unas semanas dejó un reguero de muerte y destrucción. También, para saludar a los españoles "veo algunas banderas, se lo agradezco" que acudieron a la cita.

 

"Esto es bello"

“Después de tantos meses, retomamos nuestro encuentro cara a cara, y esto es bello”, arrancó Francisco. En su reflexión, el Papa recordó cómo “la pandemia actual ha puesto de relieve nuestra interdependencia: todos estamos vinculados, los unos con los otros, tanto en el bien como en el mal”. Por eso, insistió, “para salir mejores de esta crisis, debemos hacerlo juntos, todos, en la solidaridad”.

 

Recordando su mensaje para la Jornada Mundial del Cuidado de la Creación, Francisco recordó que “vivimos en una casa común, el planeta- jardín en el que Dios nos ha puesto; y tenemos un destino común en Cristo. Pero cuando olvidamos todo esto, nuestra interdependencia se convierte en dependencia de unos hacia otros, aumentando la desigualdad y la marginación; se debilita el tejido social y se deteriora el ambiente”.

 

Por ello, añadió, “el principio de solidaridad es hoy más necesario que nunca”.

 

El 'síndrome de Babel'

Incidiendo en el término 'solidaridad', Francisco subrayó que “no es solo cuestión de ayudar a los otros: se trata de justicia”. De lo contrario, sucede lo que en el pasaje de la Torre de Babel: “Cuando tratamos de llegar al cielo - nuestra meta - ignorando el vínculo con la humanidad, con la creación y con el Creador. Construimos torres y rascacielos, pero destruimos la comunidad. Unificamos edificios y lenguas, pero mortificamos la riqueza cultural. Queremos ser amos de la Tierra, pero arruinamos la biodiversidad y el equilibrio ecológico”.

 

“Cae la cuota del mercado financiero y la noticia está en todas las agencias. Caen miles de personas por el hambre y nadie habla de ello”

 

Recordando el relato medieval sobre el 'síndrome de Babel', Francisco lamentó cómo, entonces y ahora, “un ladrillo valía más que la vida humana”. “Cae la cuota del mercado financiero y la noticia está en todas las agencias. Caen miles de personas por el hambre y nadie habla de ello”, lamentó.

 

Pentecostés, Dios se hace presente

Frente a Babel, la experiencia de Pentecostés, en la que “el Espíritu crea la unidad en la diversidad, crea la armonía. El otro no es un mero instrumento, mera “fuerza-trabajo”, sino que participa con todo su ser a la edificación de la comunidad”.

 

“Con Pentecostés, Dios se hace presente e inspira la fe de la comunidad unida en la diversidad y en la solidaridad”, que posee “los “anticuerpos” para que la singularidad de cada uno - que es un don, único e irrepetible - no se enferme de individualismo, de egoísmo”.

 

Audiencia papal en San Dámaso

“La diversidad solidaria posee también los anticuerpos para sanar estructuras y procesos sociales que han degenerado en sistemas de injusticia o de opresión”, subrayó el Papa, quien concluyó afirmando que “la solidaridad hoy es el camino para recorrer hacia un mundo post-pandemia, hacia la sanación de nuestras enfermedades interpersonales y sociales”.

 

“Una solidaridad guiada por la fe nos permite traducir el amor de Dios en nuestra cultura globalizada, no construyendo torres o muros que dividen y después caen, sino tejiendo comunidad y apoyando procesos de crecimiento verdaderamente humano y solidario”, finalizó.

 

Saludo en castellano:

Queridos hermanos y hermanas:

 

La pandemia actual ha evidenciado que todos, como miembros de la misma familia humana, estamos conectados en el bien o en el mal, porque tenemos un mismo origen, compartimos la misma casa común y un mismo destino en Cristo. Esta interdependencia nos enseña que sólo siendo solidarios podremos salir adelante, pues de lo contrario surgen desigualdad, egoísmos, injusticia y marginación.

 

La solidaridad es una cuestión de justicia, un cambio de mentalidad que nos conduzca a pensar en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes de parte de unos pocos. Nuestra interdependencia, para que sea solidaria y dé frutos se debe fundar en el respeto a nuestros semejantes y a la creación.

 

Para no repetir el drama de la Torre de Babel, que generó sólo ruptura y destrucción a todo nivel, el Señor nos invita a radicarnos en el acontecimiento de Pentecostés. Es allí donde Dios se hace presente con la fuerza de su Espíritu Santo, que inspira la fe de la comunidad unida en la diversidad y la solidaridad, y la impulsa a sanar las estructuras y los procesos sociales enfermos de injusticia y opresión. La solidaridad es, por tanto, el único camino posible hacia un mundo post- pandemia, y el remedio para curar las enfermedades interpersonales y sociales que afligen a nuestro mundo actual.

 

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Pido al Señor que nos conceda la gracia de una solidaridad guiada por la fe, para que el amor a Dios nos mueva a generar nuevas formas de hospitalidad familiar, de fraternidad fecunda y de acogida a los hermanos más frágiles, especialmente a los descartados por nuestras sociedades globalizadas. Que Dios los bendiga.

 

 

 

Fuente:
Religión Digital
Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
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