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Una mirada al corazón de la Arquidiócesis: Seminario Conciliar de Bogotá

19 de febrero de 2024
Una mirada al corazón de la Arquidiócesis: Seminario Conciliar de Bogotá
Imagen:
OAC

 

Ubicado al norte de la capital colombiana, esta casa de formación sacerdotal, se erige como un baluarte espiritual y académico para los futuros pastores de la Iglesia católica, que sirven en el país y en territorios de misión.

Con un enfoque interdiocesano y una visión adaptada al contexto actual, el Seminario aborda los desafíos actuales y las oportunidades en la formación sacerdotal, acogiendo las orientaciones de la Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis - Adaptación para Colombia; así como la apuesta pastoral arquidiocesana, en el trayecto discipular misionero que propone.

El 2024, ha iniciado el proceso formativo con 46 seminaristas: 17 de esta Arquidiócesis, 12 jóvenes en formación del Obispado Castrense, nueve de la Diócesis de Facatativá, ocho de la Diócesis de Engativá; un joven de la Comunidad del Emmanueal, y un joven de la congregación Hermanos de la Anunciación.

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El padre Edwin Vanegas, rector de la institución, compartió con El Catolicismo la realidad actual, los desafíos y proyección del Seminario, así como la experiencia formativa acogiendo al Seminario Castrense y a jóvenes de otras Diócesis y congregaciones. También, el proceso de implementación del currículo académico de la Ratio Nationalis.

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Refiriéndose, inicialmente, a lo que significa el Seminario Mayor para la Arquidiócesis precisó que “la mejor definición de esta casa y de lo que hacemos aquí es a la imagen del corazón, el corazón que se contrae para recibir oxígeno, para vivir, pero que necesariamente explota, sale de sí, para, en el caso de nuestros futuros sacerdotes, ir a anunciar el Evangelio a las parroquias”.

También, destacó el carácter interdiocesano que asumió la institución, bajo la convicción que “la formación debe ser un servicio para la Iglesia” … Entendiendo que “los sacerdotes son para la Iglesia Universal; y por eso el Seminario siempre estará abierto a prestar esa colaboración, así como en este momento lo ha pedido el señor cardenal: Abierto a todas las Diócesis que quieran también beneficiarse de nuestro proyecto formativo, empezando por los de nuestra provincia”, afirmó.

En sintonía con la Ratio Nationalis

Tras la adaptación para Colombia de la nueva Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis, publicada por la Congregación para el Clero, el 8 de diciembre de 2016, bajo el título "El don de la vocación sacerdotal", y el trabajo adelantado desde la Conferencia Episcopal, a través del departamento de Ministerios Ordenados, en el que el Seminario Conciliar de Bogotá participó de manera activa, a partir de su experiencia formativa, esta institución continúa fortaleciendo los procesos formativos de los futuros sacerdotes.

 

En esta línea, el padre Edwin explicó que el documento es “un esfuerzo que se hizo de replantear si los procesos de formación estaban llevando realmente a lo que se espera del sacerdocio para nuestro tiempo”.

 

"Siendo una directriz universal, la Ratio, en el caso de Colombia, tuvo también en cuenta la experiencia de formación de las comunidades religiosa, que a veces quedaban como muy aisladas”, agregó.

El documento que surge en el 2019, “que es un documento muy bien valorado por la Congregación en ese momento, hoy el Dicasterio para el Clero, y por muchas otras Conferencias Episcopales, que lo han tomado como modelo, nos lleva a pensar dos cosas:  Primero, el juicio de parte de la Iglesia colombiana de tomar las directrices generales de la Ratio, pero también que ha sabido recoger la experiencia de un camino de formación de Colombia muy serio, con desafíos, con dificultades, pero siempre comprometido y en permanente fortalecimiento. Muchas de las cosas que propone incluso la Ratio General ya en el Seminario las veníamos trabajando”, afirmó.

 

“En el año 2011, en la rectoría de monseñor Germán Medina, él nos llevó a una intuición muy interesante de que había que plantear los tiempos y las experiencias de la formación, que no podían ser solamente desde lo académico, sino desde un proceso de configuración con la persona de Jesucristo”.

 

Es así como, explicó, “fuimos adelantados en entender que la formación no era solamente un camino académico sino era el camino de formar un discípulo misionero; y en ese discípulo misionero, el corazón de un pastor, de un gran sacerdote”.

Dimensión misionera

Esta categoría profundizada en Aparecida, que refiere al llamado de la dimensión misionera para todos los cristianos, es eje central en la formación sacerdotal.

 

“La formación está pensada en un camino discipular, que va desde cuando el muchacho tiene la primera intención de ser sacerdote hasta el día que se muere siendo sacerdote, esa es la formación. La formación no es solamente los 8 años de Seminario, es toda la vida… Y, ¿en qué?, en perfeccionar su camino discipular misionero”, señaló el sacerdote.

Explicó, además, que la dimensión evangelizadora va más allá del ámbito pastoral. “El sacerdote es evangelizador, porque también tiene que propiciar y acompañar el camino de la fe, ser pastor, estar atento a anunciar, estar en salida; por eso, la dimensión misionera ya no es exclusiva de un Seminario Misionero, sino de todo aquel que quiera ser sacerdote”.

En coherencia con esta premisa, este año el Seminario Mayor de la Arquidiócesis de Bogotá retomará la experiencia del año de pastoral misionero, suspendido en tiempo de pandemia.

“Revisando las nuevas intuiciones que nos da la Iglesia, el Papa, nuestros obispos, hemos descubierto que ese año no tiene que ser solo pastoral sino también misionero, por eso nuestros jóvenes, que han terminado el quinto año, han salido destinados, por ejemplo, a la cárcel La Picota, para apoyar el trabajo de la pastoral penitenciaria con los capellanes, que son párrocos nuestros. De tal manera, destinan su tiempo allí, pero también colaboran en la parroquia. Y el segundo semestre tendremos otra experiencia también misionera. Esto para decirles que ya estamos entendiendo que el sacerdote diocesano no es sacerdote de sacristía sino es un sacerdote en salida”.

Aspectos centrales de la Ratio Nationalis

El padre Edwin Vanegas, también, miembro de la Junta Directiva de la Organización Latinoamericana de Seminarios (OSLAM), participó en la etapa final de redacción de la Ratio Nationalis. De este documento destaca tres ejes centrales

Primero, lo contextual: El documento inicia con un análisis de ese momento (2019) de nuestra realidad.  “No podemos plantear una formación que no tenga en cuenta nuestra memoria histórica, nuestro contexto y las perspectivas de futuro; y eso es clave, pues no estamos preparando sacerdotes para el pasado sino sacerdotes que reconociendo la memoria son capaces de proyectar su futuro, y un futuro que incide en la realidad tanto eclesial como social”. 

Segundo, “el documento ha tenido muy en cuenta lo que llamaríamos desacademizar la formación, es decir, ser sacerdote no es estudiar filosofía y teología, eso es una parte del proceso, que es más grande. El sacerdote se hace un gran ser humano, el sacerdote se hace en comunidad y para la comunidad, el sacerdote se hace pastor y misionero.

Tercero, la gran intuición: “Lo procesual, es decir, la gradualidad, que ya no tiene que ver con el tiempo, sino con que la persona ha logrado interiorizar todos los objetivos o las metas que se persiguen en cada etapa.  Por eso, el proceso ya no está pensado en primer año, segundo año, sino una etapa introductoria, una etapa que llamamos de discipular, y una etapa de configuración. Incluso, hay una nueva que es la de síntesis vocacional, que se da al final de la formación”.

La experiencia de formación compartida

La transición hacia un Seminario Interdiocesano no solo ha ampliado la comunidad formativa, sino que ha enriquecido el proceso de discernimiento, permitiendo que seminaristas y formadores exploren juntos la diversidad - riqueza de carismas de la Iglesia y la universalidad de su misión evangelizadora-. La integración de experiencias, especialmente de aquellos que han vivido el conflicto armado o provienen de zonas rurales, aporta realidades y perspectivas valiosas al proceso, precisó el sacerdote.

“Ser interdiocesano nos ayuda a vernos en una Iglesia diversa, que tiene una gran cantidad de carismas, de posibilidades, y que aquí las podemos poner en diálogo en una comunidad más ampliada”, aseguró.

No obstante, tiene sus retos, porque “tenemos que responder como Seminario a los desafíos de unas iglesias particulares, que tienen sus propios acentos evangelizadores, pero a la vez nos ha llevado a entender la evangelización en el sentido más universal, y sobre todo a entender la realidad que nos desafía no solamente local sino también más global".

Pastoral vocacional, eje transversal en la evangelización

Al referirse a los desafíos de la pastoral vocacional en la Arquidiócesis, el rector y formador del Seminario Conciliar de Bogotá, destacó la necesidad de que “la pastoral vocacional no sea solamente una pastoral de selección sino una pastoral que tenga en cuenta a los jóvenes desde las primeras etapas… Revisar cómo se está llegando a los jóvenes, los procesos de maduración en la fe que tienen, la generación de espacios de confrontación en la comunidad. Que ellos encuentren en su comunidad un apoyo que les lleve a pensar que a esa comunidad hay que servirle y amarle, de pronto como sacerdote”, entre otros aspectos, indicó.

Hoy la Arquidiócesis, desde la vicaría de evangelización, con monseñor Germán, “está pensando un proceso en el que se apersonen más las vicarías episcopales en este proceso; lo que implica un diálogo permanente con el Seminario. Entendemos la formación como un camino único, integral, que arranca desde que se es niño, joven, se experimenta el llamado de Dios, hasta el último momento cuando ya tengamos nuestros sacerdotes mayores entregándose a la Casa del Padre. O sea, que la responsabilidad en el tema vocacional es todo el tiempo y de todos”.

Los futuros sacerdotes deben llegar por un camino de maduración de la experiencia humana, cristiana y eclesial, agregó.

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Equipo de formadores

Actualmente, el proceso formativo en el Seminario Conciliar es acompañado por 5 sacerdotes, de tiempo completo: 

El padre Mauricio Fontalvo, ecónomo del Seminario; el padre Andrés Pérez; el padre Ángel Albeiro Bohórquez, sacerdote de la Diócesis de Facatativá, con destinación del obispo para servir en esta casa de formación; el padre Elkin Iván Guevara, quien se ha sumado al equipo este año; y el padre Edwin Vanegas, rector y formador, quien afirma sentirse feliz con su ministerio y con la experiencia como formador: 

 

“El Señor me ha preparado para cuidar el don del sacerdocio. Ojalá que podamos seguir viviendo esa experiencia del amor de Dios, y que pueda compartirla con los que quieran venir, o donde el Señor nos destine (…) Yo creo que gran parte de mi corazón está aquí, en esta casa de formación”. 

 

A este equipo de base les apoya otros sacerdotes y laicos, destacando el servicio de las mujeres en la formación, actualmente en cátedras como: teología, biblia, filosofía, idiomas, música, psicología.

A continuación, entrevista con el padre Edwin Vanegas, rector del Seminario Conciliar de Bogotá:

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Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
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