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Bogotá

#217016

“He procurado vivir mi promesa sacerdotal dedicada enteramente a la pastoral y al cuidado de las ovejas”

17 de agosto de 2023
“He procurado vivir mi promesa sacerdotal dedicada enteramente a la pastoral y al cuidado de las ovejas”
Imagen:
OAC

Afirma el padre Héctor Rodrigo García Galindo al dar una mirada a su ministerio sacerdotal y al servicio pastoral, que ha ejercido con perseverancia, compromiso y tranquilidad, en plena confianza de la guía y fortaleza de Dios Padre.

Oriundo de Tibaná Boyacá, recuerda con especial gratitud los días de su infancia en medio de una familia profundamente católica, de sólidos valores humano - cristianos, que orientaron sus primeros pasos y forjaron las bases del hombre y del sacerdote que por más de medio siglo, superando distintas circunstancias relacionadas con los desafíos que implica pastorear en zonas complejas y situaciones de salud delicadas, se ha mantenido firme en su compromiso y opción vocacional, siendo un pastor cercano a sus ovejas, un padre y amigo en las comunidades que ha acompañado.

 

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“Me siento muy feliz de haber podido servir … Mi mayor alegría es sentirme asistido por la gracia de Dios. También me siento contento por mi perseverancia y mi tranquilidad; es decir, en medio de mis limitaciones, no me he sentido marginado”, manifestó reiterando su gratitud con la Iglesia, la Arquidiócesis de Bogotá, y las Diócesis de Barrancabermeja y Engativá.

 

Ordenado el 10 de diciembre de 1972, por monseñor Bernardo Arango Henao, obispo de Diócesis de Barrancabermeja, inició su servicio sacerdotal como vicario parroquial de la Catedral La Inmaculada Concepción de esa Diócesis (1973-1974); paralelamente fue capellán e instructor de ética y valores en el SENA - sede Barrancabermeja.

 

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Entre 1975 y 1980 fue párroco en la parroquia San Luis Beltrán de Puerto Nare (Antioquia), experimentando procesos de consolidación de Comunidades Eclesiales de Base.

 

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Luego, acompañó una parroquia rural en Betulia (Santander), allí iniciaron los problemas de salud que lo llevaron a trasladarse a Bogotá, tiempo que también aprovechó para realizar una actualización académica, adelantando estudios en teología y pastoral de la catequesis en la Universidad Javeriana (1986-1987).

 

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Imagen borde superior: Casa Cural en Betulia, en la que se habilitaron espacios de acogida a familias vulnerables y proyectos de emprendimiento / Imagen borde inferior: Templo parroquial

 

Posteriormente, monseñor Mario Revollo Bravo, tras conocerlo y enterarse de sus circunstancias de salud, lo acogió en esta Arquidiócesis, siendo nombrado párroco en la parroquia Santísimo Sacramento, en Kennedy (1986 – 1998).

 

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Parroquia Santísimo Sacramento.

 

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También, fue párroco en Nuestra Señora de Luján, vinculando la catequesis del Buen Pastor a la catequesis parroquial.

 

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Entre el 2005 y 2010 fue párroco en Madre del Verbo Divino, en donde se fortalecieron los programas pastorales y de evangelización con niños y jóvenes. También se profundizó en el acompañamiento a parejas y en los cursos prematrimoniales. Se logra una importante participación comunitaria.

En el 2010, atendiendo a su estado de salud, pidió un año sabático. Sin embargo, por disposición del señor arzobispo, asumió la capellanía del Parque Cementerio Jardines, por espacio de tres años.

Fruto de su gusto por la lectura y la escritura cuenta con la publicación ‘Evangelización, kerigma y espiritualidad’, folleto de corte pedagógico, editado por San Pablo.

 

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Actualmente, a sus 77 años de edad, habiendo dedicado más de la mitad de su vida al servicio a Dios, a su Iglesia y a su pueblo, afirmó sentirse satisfecho por “haber servido con dedicación, con entereza. Ahora, sencillamente esperar de Dios la recompensa”.

Con la perseverancia ganaréis vuestras vidas”, precisó al finalizar esta charla en la que también exhortó a sus hermanos sacerdotes a “no desfallecer en el compromiso que adquirimos. Dificultades se encuentran a cada paso, pero lo hermoso es superarlas; entonces, siempre fidelidad al Evangelio”.

A los laicos pidió “que nos sigan acompañando, porque ellos también son sacerdotes, no en el grado muestro, pero también tienen que transformar y santificar el mundo, mediante una vida familiar, laical, debidamente llevada”.

A continuación, entrevista: 

Testimonio del padre Héctor Rodrigo García Galindo
Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
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