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¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún non tenéis fe? 

23 de junio de 2024
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Una catequesis, una lección sobre la fe, nos hace mucha falta, la necesitamos; y no una sino muchas. Pues bien, el Señor dio una a sus discípulos y en ellos a nosotros.  Sin la fe no podemos ser seguidores del Señor. 

Y es mucho más necesaria cada vez que, por miedo o por cobardía, no nos sentimos capaces de sobrellevar y compartir con el mismo Señor Jesús, los sufrimientos, los sacrificios, que el seguirlo fielmente puede acarrearnos en un mundo como el nuestro. Cuando arrecia la tempestad y crecen las amenazas nos hace falta paz, serenidad y confianza en el amor providente de Dios. 

Se levanta un fuerte huracán; Jesús estaba dormido en la barca, los discípulos lo despiertan y le reclaman: ¿No te importa que nos hundamos?. Jesús les responde: ¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún non tenéis fe?. 

Ese es el problema de los discípulos. Tienen miedo porque no tienen fe en Jesús, en la acción de Dios y en la fuerza del Reino. Todavía no han entendido el mensaje de la parábola del grano de mostaza y de la semilla que crece sola.  Todavía no saben quién es Jesús; tanto es así que se decían unos a otros: ¿quién es este…?

Nosotros también viajamos en la barca de nuestro país en compañía de Jesús. El está con nosotros, y cuando encontramos hostilidad, amenazas, persecuciones, gobiernos ateos, compraventa de conciencias, mentes enfermas, es cuando tenemos que poner toda nuestra confianza en Dios. 

En una nación sacudida por la violencia armada y la corrupción, nos parece que Jesús está dormido, nos sentimos solos y nos llenamos de miedo ante el compromiso, vacilamos en asumir riesgos y tomar decisiones con responsabilidad para salvar la patria que nos vio nacer. 

El Cristianismo no es un tranquilizante, no es una sedación de la mente y del corazón; la fe en Dios y el magisterio de la Iglesia tampoco lo son; el Cristianismo es pasión, es aliento, es vida, es luz del Espíritu Santo, que reside en nosotros para remar aguas adentro, hasta la otra orilla, donde pueden estar los que no tienen fe, los que no son seguidores de Jesús.

Como lo hicieron los discípulos que iban con Él en la barca, una vez se desató el huracán, digámosle nosotros con fe: ¿No te importa Señor que nos sigamos hundiendo  en medio de tanta violencia y tanta corrupción?

Y que a nosotros el Señor Jesús no tenga que llamarnos “cobardes” porque nos falta fe en “el poder de Cristo”. Avivemos nuestra fe y no nos cansemos de remar hacia la orilla del frente en defensa de nuestra patria.

No podemos ser cristianos que viven ensimismados en sus cosas, en una actitud narcisista. Crucemos a la calle de enfrente y abramos caminos al Reino de Dios sembrando, construyendo conciencia de humanidad; los colombianos la estamos dejando extinguir.

El próximo 29 de ese mes celebramos la fiesta de San Pedro apóstol pescador de hombres y piedra de la Iglesia; y la de San Pablo apóstol de los gentiles, (los que no eran judíos, ni cristianos). Ambos murieron en Roma, año 68. Pedro crucificado boca abajo, y San Pablo decapitado.

Padre Carlos Marin G.

 

 

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