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Bogotá

#217016

  Bogotá tiene que ser una ciudad de Dios    

14 de septiembre de 2020
Vigilia
Imagen:
OAC
“Necesitamos encontrar caminos de reconciliación y de paz”.

Fue una de las expresiones del arzobispo de Bogotá Monseñor Luis José Rueda, este fin de semana, reconociendo los momentos de muerte, violencia, agresividad, vandalismo y pecado contra la vida, que se vivieron en días pasados, especialmente en la capital del país.

En una eucaristía y vigilia, realizada el sábado anterior, y transmitida por el canal Cristovisión a partir de las 7 de la noche, inició esta jornada de oración, pidiendo que cada hogar, cada familia, abriera el corazón y las puertas, a Dios. Porque Bogotá debe ser una ciudad de Dios, y debe primar una  cultura de compasión, de clemencia, bondad y de perdón. Debemos construir una ciudad en paz, de esperanza, de oportunidades de trabajo, de progreso, de estudio, de oportunidades.

“Debemos pedirle perdón al Señor por esta semana y noches trágicas que se vivieron en Bogotá; de destrucción, de ira represada, resentimiento acumulado. Porque no somos dueños de la vida de nadie. Estamos llamados a ser hermanos, amigos, no destructores de la vida”. Afirmó el arzobispo.

Poner el tapabocas para no ser misioneros del odio

Necesitamos una pedagogía del perdón. Liberarnos del rencor y de la ira acumulada, pedirle a Dios que limpie los corazones. Es necesario ponernos el tapabocas para no decir palabras destructivas, calumniosas que incendian el odio y el rencor. Necesitamos servidores de la vida y del perdón, una medicina para el alma, y esa medicina la entrega Nuestro Señor, a través de la Palabra, de los sacramentos, de la oración.

Debemos olvidar estos días y noches trágicas, perdonar y pedir perdón, crear una civilización del amor, de la reconciliación. Necesitamos hombres y mujeres portadores de la misericordia, de la compasión.

Vigilia de oración por Bogotá

Esta vigilia sirvió para meditar, reflexionar, orar, y dejar que Cristo se ponga en camino para que entre a nuestras casas,  hogares, pero especialmente llegue a  nuestros corazones y conciencia.

Se pidió y oró por la ciudad, por unas semanas, años y vida venidera, llena de paz. “Se están abriendo los distintos lugares de trabajo, pedimos también que se abran nuestros corazones a una pedagogía donde podamos dialogar, nunca la guerra, no justifica que destruyamos la ciudad, que quitemos la paz a niños y jóvenes”. Recalcó, monseñor Rueda.

A continuación frases destacadas en esta noche de vigilia, por parte del arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, monseñor Luis José Rueda Aparicio, para tenerlas en cuenta y meditarlas en nuestras vidas:

  • Nuestra casa debe ser templo de misericordia, abra las puertas a Dios, que entre en su historia, en su pasado y su presente.
  • Bogotá tiene que ser una ciudad de Dios. Donde entre la cultura de la misericordia, de la compasión, de la clemencia y de la bondad.
  • Pongámonos el tapabocas para no decir palabras destructivas y calumniosas que incendian el odio y el rencor.
  • Necesitamos que el Señor limpie el corazón de la ira, del rencor del resentimiento.
  • La venganza no puede ser una actitud en nuestra vida, no la podemos alimentar.
  • Necesitamos una pedagogía del perdón.
  • No necesitamos misioneros del odio. Necesitamos servidores de la vida y el perdón.
  • Necesitamos una medicina para el alma y esa la entrega Jesucristo.
  • Necesitamos mujeres y hombres portadores de misericordia, compasión y paz verdadera.
  • Que Cristo entre a nuestro corazón, a nuestra conciencia.
  • Queremos una prolongación de la paz. Se están abriendo sitios de trabajo, que se abra también nuestro corazón.
  • La guerra no justifica que caminemos con ella.
  • Piensa que eres pasajero, deja en este mundo un legado de paz.
  • No nos cansaremos nunca de trabajar por la paz. Siempre con la esperanza puesta en el Espíritu Santo que guía el camino.
  • Bogotá, ni Colombia puede ser un valle de huesos secos.
  • Que la muerte nos llegue y nos sorprenda trabajando por la paz.
  • Seamos instrumentos y artesanos de la paz y la reconciliación en nuestra familia, en Bogotá y en Colombia.

 

 

 

 

Fuente:
OAC
Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
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