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De las canchas de Hockey a sacerdote católico

02 de Noviembre 2016
 OAC - Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
De las canchas de Hockey a sacerdote católico

Antes de llegar como sacerdote a la parroquia de Santa María de Mataró en Barcelona (España), Carlos Ballbé,  pasó por equipos de primera división de Hockey sobre césped en España, Bélgica y por los Juegos Olímpicos de Londres 2012. 

Carlos Ballbé decidió dejar el deporte para entregar su vida a Dios: “si todo el mundo trabajara el alma como Cristiano, seríamos mejores. Cada jugador tuvo su vida y seguro que lo pasó difícil”, afirmó Ballbé.

En una entrevista concedida al diario Mundo Deportivo dijo: “teniéndolo todo, me faltaba algo, una pieza en mi vida para decir soy completamente feliz. Y después de un viaje a Medjugorje, en Bosnia, famoso por su apariciones de la Virgen, veo que mi camino pasa por el sacerdocio”.

Le comentó a sus amigos de la decisión por correo electrónico “lo mandé llorando, tenía miedo de la reacción pues se podían enfadar”. Y más de uno le dijo que “estaba tirando su vida”, aseguró Ballbé.

Queriendo descifrar su vocación no asistió a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 a pesar de estar convocado, por eso dejó la selección española de hockey sobre césped y su club, el Atlètic Terrassa, a pesar de que “no estaba seguro si voy a acertar aunque sí sabía que debía dar un paso atrás y aclararme”. 

Decidió empezar a estudiar en el seminario de Barcelona. Pero dejar una vocación deportiva tan fuerte no es sencillo, por eso desde el seminario le permitieron cerrar su etapa como deportista de élite con broche de oro acudiendo a las Olimpiadas de Londres 2012. El padre Ballbé señala que “en el verano de 2011 había quedado que lo dejaba pero tenía algo dentro que me decía que no podía todavía. Y fue a raíz de un viaje a Madrid cuando vino el Papa a la capital y fui con compañeros del seminario. Y al regresar paramos en una estación de servicio donde siempre lo hacía con el club cuando íbamos a Madrid, y recordé la última vez cuando volvíamos de ganar una Liga allí. Me vinieron muchos recuerdos”. 

Ahora, ha dejado el palo de hockey a un lado, y tomó la biblia como instrumento evangelizador, pero la mentalidad deportiva continúa presente tanto en su vida como en sus homilías. “Trabajar en equipo; en una comunidad eres el capitán pero trabajas en equipo. También me enseñó que cualquier persona tiene algo que enseñarte”, declaró en el diario.

En esta nueva vida, el P. Ballbé asegura que muchos piensan que “ser cura es innato y que soy un santo desde pequeño. Los curas también lloramos y necesitamos ayuda. Somos personas normales”.

Imágenes: Te interesa, Marca

Fuente: ACI Prensa

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