Liturgia Dominical (Reflexión Dominical)

Se brinda el espacio para que podamos por el medio escrito hacer un acercamiento a lo que quiere decir la Palabra de Dios cada Domingo a su pueblo.

LITURGIA Octubre 9 
Él nos mira para que nosotros lleguemos a ver el actuar de Dios

07 de Octubre 2016
 Padre Tadeo Albarracín Montañez
LITURGIA Octubre 9 Él nos mira para que nosotros lleguemos a ver el actuar de Dios

Hace ocho días la liturgia de la palabra llevó a la asamblea a reconocer la fe como respuesta obediente al proyecto de Dios, el episodio del evangelio de este domingo permite seguir el avance desde una fe inicial hasta la participación consciente en la salvación. 

La primera lectura (2 Reyes 5, 14-17) refiere el agradecimiento de Naamán, jefe del ejército del rey de Siria, por haberse liberado de la lepra; este extranjero escuchó de la salvación que Dios venía actuando en el pueblo de Israel y viajó hasta allí esperando ser liberado de su enfermedad, siguió las orientaciones del profeta Eliseo y efectivamente quedó libre de la lepra. Este itinerario es similar al que presenta el evangelio de la Misa: al inicio se cuenta de la fe de un extranjero, la obra de Dios en él transforma esta fe inicial en profesión de fe en el Dios de Israel unida al agradecimiento. 

El evangelio de la Misa (Lucas 17, 11-19) tiene dos partes, en la primera el escenario lo ocupan diez leprosos y Jesús, para la segunda han quedado solo el extranjero curado y Jesús. La narración hace necesaria la presencia de los discípulos a fin de que tengan sentido las preguntas retóricas del Maestro. 

La narración arranca con un hecho inusual. Yendo de camino hacia Jerusalén, Jesús se dispone a entrar en una población y de allí sale un grupo de leprosos, la práctica de entonces era que los leprosos, por su condición que los vincula con un estado de impureza, vivieran en guetos, fuera de los poblados. Este hecho inusual sirve al texto para destacar la fe inicial que impulsa al grupo de enfermos a avanzar hacia Jesús para encontrarlo y manifestarle su petición: «¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!». 

La respuesta de Jesús aquí tiene la estructura de un sacramento: un acto conformado por un gesto y una palabra. «Los vio y les dijo», su mirada y su mandato constituyen una única acción. La mirada de Jesús, como la mirada del Padre, es realización de la misericordia. La mirada de Dios viene a ser respuesta a la súplica del ser humano; así aparece en varios salmos y en el Magníficat, «ha mirado la humillación de su esclava» (Lucas 1, 48). El mandato que completa este gesto confirma el efecto real de la misericordia: «Vayan a presentarse a los sacerdotes». 

En las prescripciones del libro de Levítico (capítulo 14) se establece que el leproso, cuando se cure de su enfermedad, tiene que ser readmitido en la comunidad mediante un rito que realiza el sacerdote. En el episodio del evangelio de este domingo, la orden de Jesús manifiesta que, al mirarlos Él, se ha obrado su curación. 

A la mirada liberadora de Jesús corresponde la mirada de uno de los enfermos. «Uno de ellos, al ver que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes voces». Este ‘ver’ del hombre aparece como la toma de consciencia de lo que Dios ha obrado en su historia personal, y desde este descubrimiento, quien ha sido mirado por Dios, vuelve sobre sus pasos para terminar en una acción de gracias (‘eucharisto’ en el texto griego). 

Recapitulando. La fe inicial impulsa al hombre a salir al encuentro de Jesús que viene, este encuentro lo presenta en evangelio de hoy según la estructura sacramental gesto y palabra –o palabra que explica el sentido del gesto–. Este encuentro con el Jesús de la mirada misericordiosa le permite al hombre ver el actuar de Dios en su misma historia. Ocurre, entonces, un encuentro sacramental que impulsa al hombre a la acción de gracias. La mirada de Jesús estimula el paso de la fe inicial –tal vez interesada– a la acción gratuita de la alabanza y la acción de gracias. 

Este episodio se puede valorar como una aplicación de la enseñanza del domingo anterior en el sentido que invita a valorar la fe más que como confianza del hombre para obrar milagros, como apertura que obra Dios en el mismo creyente para reconocer y acoger la gracia. Las preguntas 

retóricas de Jesús inducen a pensar en la diferente reacción de los nueve y ‘este extranjero’. Solo este que vio lo que Dios realiza en su historia recibe la confirmación de Jesús: «Tu fe te devolvió la salud».

Imagen: thecathwalk.net

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