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"Día Internacional de las Viudas", situación invisible para el mundo...

23 de Junio 2016
 Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones, OAC-Bogotá
"Día Internacional de las Viudas", situación invisible para el mundo...

Con el  fin de darle un reconocimiento especial a la situación de las viudas de todas las edades y de todas las regiones y culturas del mundo, la Asamblea General de las Naciones Unidas, declaró el día 23 de junio “Día Internacional de las Viudas”, desde el año 2011.

"El señor derribará la casa de los soberbios, pero afianzará los linderos de la viuda." (Proverbios 15:25)

Sin embargo, en pleno siglo XXI el abuso de las viudas y sus hijos constituye una de las más graves violaciones a los derechos humanos y obstaculiza el desarrollo actual. Millones de viudas en el mundo soportan extrema pobreza, aislamiento, violencia, falta de vivienda, enfermedades y discriminación en lo que respecta a la ley y las costumbres.

Ausentes en las estadísticas, inadvertidas por los investigadores, abandonadas por las autoridades locales y nacionales y mayormente ignoradas por las organizaciones de la sociedad civil, la situación de las viudas es, en efecto, invisible.

Dios cuida a las viudas, es su esposo…

Encontramos viudas en todo el mundo, pero en especial haremos referencia a aquellas que luego de perder al amado, entregaron su corazón a Dios y lo aceptaron como esposo para siempre. Esas viudas encuentran consuelo rápidamente y nunca se sentirán solas o rechazadas porque Dios cuida de ellas.

En el Antiguo y en el Nuevo Testamento las viudas y su importancia son nombradas muchas veces. La mayoría de estos textos biblicos hablan del mandato de Dios que llama a socorrer a las viudas y a los huérfanos en sus necesidades.

Pero también ellas son protagonistas en algunos casos, como nos lo describe la Santa Biblia en 1 Reyes 17, 9-24, cuando el Señor dirigió la palabra a Elías. “Yo mandaré una viuda que te dé la comida”, le dice.

Y Elías obedeció y fue a la población de Sarepta, donde vivía la viuda. Ella lo recibe y Elías le dice que le traiga un trozo de pan, pero a la mujer solo le quedaba un puñado de harina y un poco de aceite. El profeta le recuerda que el Señor dice que el cántaro de harina no se vaciará y que la aceitera no se agotará hasta que vuelva la lluvia.

Y ella le cree y así ocurre hasta el día en que Elías debió marcharse para llevar sus anuncios y sus denuncias a muchos lugares.

También en La Santa Biblia el evangelista San Lucas hace referencia a una viuda que se casó siete veces, pues sus maridos morían al tiempo de contraer nupcias. Le preguntan a Jesús: ¿Cuando resuciten de quién será esposa la mujer?...

Jesús responde: “Los que viven en este mundo toman marido o mujer. Pero los que sean dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no tomarán marido ni mujer; porque ya no pueden morir y son como ángeles; y, habiendo resucitado, son hijos de Dios”.

Es un mandato ayudar a las viudas y a los huérfanos

En cuanto a la ayuda a las viudas, es mandato de Dios socorrer a las que lo son realmente. A ellas y a los huérfanos porque así se cumplen la ley y los profetas. Lo que nos muestra la importancia de ayudarlas en sus necesidades espirituales y materiales.

Aquellos que desechan a las viudas, o las ignoran o las maltratan física o psicológicamente, no han escuchado a Jesús cuando aparece en el medio para defenderlas y condenar a quienes las oprimen.

Así habla el Señor (Lucas 20, 46): “Cuídense de los letrados, que gustan de pasear con largas investiduras, aman los saludos por la calle y los primeros puestos en sinagogas y banquetes; que devoran las fortunas de las viudas con pretexto de largas oraciones. Ellos serán juzgados con mayor severidad”.

Como vemos, nuestro Dios es de viudas y de huérfanos. Es un Señor de Piedad. En este año de la Misericordia miremos con ojos compasivos a aquellas mujeres que perdieron a sus esposos y que necesitan muchas veces nuestra ayuda.

“En cambio, la viuda de verdad que vive sola, tiene su esperanza en Dios y persevera rezando y suplicando día y noche. Pero la viuda que lleva una vida disipada está muerta en vida”.(1 de Timoteo 5, 5-6.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: OAC

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