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Ordenación de siete diáconos para la arquidiócesis de Bogotá

11 de Junio 2016
 Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones, OAC-Bogotá
Ordenación de siete diáconos para la arquidiócesis de Bogotá

La Iglesia de Bogotá se congratula por los siete jóvenes que hoy recibieron el diaconado, por la imposición de manos del arzobispo, el señor cardenal Rubén Salazar Gómez

Homilía del señor cardenal Rubén Salazar Gómez

 

¿Qué es un diácono?

Los diáconos participan de una manera especial en la misión y la gracia de Cristo. El sacramento del Orden los marcó con un sello («carácter») que nadie puede hacer desaparecer y que los configura con Cristo que se hizo «diácono», es decir, el servidor de todos.

 

Corresponde a los diáconos, entre otras cosas, asistir al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma, asistir a la celebración del matrimonio y bendecirlo, proclamar el Evangelio y predicar, presidir las exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad. (Catecismo de la Iglesia católica, N° 1570.5)

 

El Catecismo también hace referencia al Concilio Vaticano II y la restitución de la figura del diaconado permanente, la Iglesia latina ha restablecido el diaconado «como un grado particular dentro de la jerarquía» (LG 29), mientras que las Iglesias de Oriente lo habían mantenido siempre. Este diaconado permanente, que puede ser conferido a hombres casados, constituye un enriquecimiento importante para la misión de la Iglesia. En efecto, es apropiado y útil que hombres que realizan en la Iglesia un ministerio verdaderamente diaconal, ya en la vida litúrgica y pastoral, ya en las obras sociales y caritativas, «sean fortalecidos por la imposición de las manos transmitida ya desde los Apóstoles y se unan más estrechamente al servicio del altar, para que cumplan con mayor eficacia su ministerio por la gracia sacramental del diaconado» (AG 16) Catecismo de la Iglesia católica, N° 1571.5 Dentro de la Iglesia católica existen, pues, dos clases de diáconos:

 

Los estados del diaconado

Se califica como transitorios a aquellos diáconos a los cuales se les confiere este ministerio por un período limitado de tiempo, que usualmente se inicia luego de culminar sus estudios y se extiende hasta que el ordinario del lugar considera al candidato suficientemente maduro para ser ordenado presbítero por el obispo. En general, durante este tiempo los candidatos ejercen como diáconos en parroquias. Por lo tanto, es condición para ser presbítero haber sido ordenado con anterioridad en calidad de diácono transitorio (es decir, en tránsito hacia el presbiterado).

 

Diácono permanente En el Concilio Vaticano II, se restableció nuevamente el diaconado permanente. Este tipo de diaconado puede ser conferido a hombres casados. El diácono permanente debe ser considerado hombre «probo» por la comunidad, caritativo, respetuoso, misericordioso y servicial. Es determinación del obispo exigir que sea casado, y en este caso, la esposa deberá autorizar por medio escrito al obispo la aceptación para la ordenación del esposo (requisito indispensable). Un diácono casado que pierde a su esposa no puede volver a contraer matrimonio, pero sí puede optar a ser presbítero. Quien es ordenado diácono siendo soltero se compromete al celibato permanente.

 

Solo el varón («vir») bautizado recibe válidamente esta sagrada ordenación. El sacramento del Orden confiere un carácter espiritual indeleble y no puede ser reiterado ni ser conferido para un tiempo determinado. Se le puede liberar de obligaciones y de las funciones vinculadas a la ordenación y hasta se le puede impedir ejercerlas, pero no vuelve a ser laico nuevamente puesto que, desde la ordenación, se considera que el diácono queda marcado espiritualmente de forma permanente (de allí el término marca o carácter).

 

Funciones de los diáconos

 

Diácono católico, usando la dalmática, vestimenta típica del diaconado Las funciones del diácono en la Iglesia católica son:

 

Proclamar el Evangelio, predicar y asistir en el Altar; Administrar el sacramento del bautismo, Presidir la celebración del sacramento del matrimonio Conferir los sacramentales (tales como la bendición, el agua bendita, etc.) Llevar el Viático (sacramento de la eucaristía así llamado cuando se administra particularmente a los enfermos que están en peligro de muerte) pero no puede administrar el sacramento de la unción de los enfermos. Además, y siempre de acuerdo con lo que determine la jerarquía, puede:

 

Dirigir la administración de alguna parroquia; Ser designado a cargo de una Diaconía; Presidir la celebración dominical, aunque no consagrar la Eucaristía (lo cual corresponde a presbíteros y obispos). Puede además efectuar otros servicios, según las necesidades específicas de la Diócesis, particularmente todo aquello relacionado con la realización de obras de misericordia, y la animación de las comunidades en que se desempeñan.

 

 

 

 

Fuente: Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones, OAC-Bogotá

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