Invitado Especial

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Los menores de edad necesitan ser valorados, respetados y sobre todo protegidos

11 de Junio 2016
 Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones, OAC-Bogotá
Los menores de edad necesitan ser valorados, respetados y sobre todo protegidos

El 12 de junio es considerado como el día mundial contra el trabajo infantil. Según últimas estadísticas de las Naciones Unidas cerca de 215 millones de niños trabajan en el mundo, muchos de tiempo completo.

 

Ellos no van a la escuela y no tienen tiempo para jugar. Muchos no reciben alimentación ni cuidados apropiados. Se les niega la oportunidad de ser niños. Más de la mitad de estos niños están expuestos a las peores formas de trabajo infantil como trabajo en ambientes peligrosos, esclavitud, y otras formas de trabajo forzoso, actividades ilícitas incluyendo el tráfico de drogas y prostitución, así como su participación involuntaria en los conflictos armados.

Desaparecer el trabajo infantil

En la actualidad, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) trabaja para lograr la abolición de la ocupación infantil en el mundo. En Colombia, los niños están protegidos contra toda forma de explotación laboral y cualquier persona puede exigir de la autoridad competente su cumplimiento y la sanción de los infractores, porque los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás.

Sin embargo, hay que hacer claridad sobre algunos puntos. Los menores sí pueden desempeñar labores remuneradas, pero solo si se cumplen normas puntuales. En el artículo 34 del código civil, se entiende por niño o niña las personas entre los 0 y 12 años y por adolescente a las personas entre 12 y 18 años de edad.

El artículo 35 de la ley 1098 señala que para que un niño o adolescente pueda ejercer alguna labor “se requiere la respectiva autorización de un inspector de trabajo o, en su defecto, del ente territorial local y gozará de las protecciones laborales consagrados en el régimen laboral colombiano”, por supuesto, sus padres o un adulto responsable también forman parte de este proceso.

La ley especifica el tipo de trabajo que los menores de edad pueden realizar. La OIT ha definido el concepto de “peores formas de trabajo infantil” para denominar aquellas actividades que esclavizan al niño o niña, lo separan de su familia, lo exponen a graves peligros y enfermedades, o lo dejan abandonado en las calles de las grandes ciudades.

La Iglesia en la protección de menores

En días pasados la Iglesia católica, a través del señor cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá, creó mediante el decreto N. 961 la Coordinación Arquidiocesana de Protección de Menores considerando entre otros que de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia católica, el abuso sexual de menores constituye una grave violación de los principios cristianos, que no debe ser tolerada y que este delito es particularmente reprochable cuando es cometido por personas que se comprometen a guiar a otros en el seguimiento de Jesucristo y de sus enseñanzas.

La arquidiócesis de Bogotá, siguiendo las indicaciones de la Pontificia Comisión para la protección de menores, vio la necesidad de promover la protección de los niños, adolescentes y adultos vulnerables de la ciudad, mediante la  implementación y ejecución de programas preventivos que generen ambientes seguros para los menores que participan de la vida eclesial.

Esta oficina de coordinación de menores hace parte  del centro de comunión y participación de la vicaría de evangelización de la arquidiócesis de Bogotá.

Actividades formativas y material preventivo

La Coordinación trabaja en la implementación de protocolos para crear ambientes seguros para los niños donde haya un adulto. También desarrolla talleres y materiales didácticos, impresos, películas, folletos, tanto para sacerdotes como para religiosas que trabajan con niños. Animadores de evangelización , seminaristas, diáconos permanentes, profesores, feligreses que colaboran en las parroquias y todas aquellas personas que de una u otra forma tienen que relacionarse con niños, niñas y adolescentes durante el desarrollo de su trabajo.

Así mismo, con estos materiales educativos los niños, niñas y adolescentes pueden identificar situaciones de riesgo que puedan afectar su sano crecimiento y desarrollo integral en el medio familiar y en el social.

Monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de la arquidiócesis de Bogotá, trabaja en esta coordinación de protección de menores en la iglesia arquidiocesana  y es también miembro de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores.

Monseñor Alí nació el 2 de mayo de 1967 en Barranquilla. Fue ordenado presbítero el 28 de noviembre de 1992 incardinándose en la arquidiócesis de Bogotá. Adelantó estudios de filosofía y teología en el Seminario Mayor de Bogotá.

En el año 2003 obtuvo la Licencia en Teología en la Pontificia Universidad Javeriana y en el año 2006 la Licenciatura en Psicología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, entre otros estudios y cargos pastorales.

Monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de la arquidiócesis de Bogotá nos contó a profundidad sobre la Coordinación Arquidiocesana de Protección de Menores y cómo la Iglesia participa activamente para que niños, niñas y adolescentes reciban una educación integral donde sean valorados, seguros y respetados.

A continuación entrevista completa con nuestro invitado especial, monseñor Alí:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: OAC

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