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Reunión final 2015 del clero de la arquidiócesis de Bogotá

“El Año Jubilar de la Misericordia, es una gracia y un reto” Cardenal Rubén Salazar Gómez, Arzobispo de Bogotá.

02 de Diciembre 2015
 Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones - OAC Bogotá
“El Año Jubilar de la Misericordia, es una gracia y un reto” Cardenal Rubén Salazar Gómez, Arzobispo de Bogotá.

El señor cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá, primado de Colombia y presidente del CELAM, con un profundo agradecimiento se dirigió a los presbíteros en la última reunión de este año, la cual se realizó el lunes 30 de noviembre en las instalaciones de Compensar.

Les expresó su gratitud por el trabajo que realizaron durante este año 2015, “aún en medio de dificultades grandes, sin embargo siempre ustedes responden de la mejor manera posible, como el Señor espera de nosotros”.  Manifestó su gran aprecio a los sacerdotes pertenecientes a la arquidiócesis de Bogotá y resaltó el “trabajo heróico” de muchos al llevar el Evangelio en situaciones de extrema dificultad.

Para agradecerles, hizo referencia a dos gestos:

El primero, con su oración de cada día, donde pide para que a cada uno Dios lo ilumine, fortalezca y ayude en su gran misión de ser “Sal de la tierra y luz del mundo”.

El segundo, como invitación a asumir el Año Jubilar de la Misericordia: “es un enorme, un inmenso regalo que el Señor nos hace, no solamente por el contenido del mismo; sino también porque es un año de gracia”, explicó que es un año para descubrir cual misericordioso es el Señor y ser misericordiosos como el Padre.

El cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá, explicó la Misericordia como esencia de Dios, porque “al crear al ser humano como creatura con sus limitaciones y pecados, necesitamos que el Señor tenga Misericordia de nosotros”. Hizo un llamado a los sacerdotes “volvernos misericordiosos con los demás, darle la mano al hermano y perdonar”.

Así mismo, expresó que el Año Jubilar de la Misericordia es un reto, un momento muy importante para el Plan de Evangelización, teniendo cuidado como el papa Francisco lo pide en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, de no absolutizarlo; sino trabajarlo como un instrumento para evangelizar “lo importante no es el Plan de Evangelización es la evangelización; es importante tanto, cuanto, nos ayude a evangelizar mejor.  Por lo que es necesario seguir la ruta del Plan E, que nos permite tener una forma más adecuada para responder a los desafíos de la realidad en la ciudad, trabajar juntos con los mismos criterios y metas para hacer más eficaz nuestra tarea, teniendo presente que Él es quien salva y hace su obra a través de nosotros”.

Finalmente, el señor cardenal les pidió a los sacerdotes para que este Año Jubilar de la Misericordia, den el paso de “El Gran Giro” al “Gran Rumbo”, mostró el folleto que contiene el sentido del Jubileo y el programa especial del Año de la Misericordia para la arquidiócesis de Bogotá, ver link:http://jubileodelamisericordia.arquibogota.org.co/es/noticias/5655-jubileo-de-la-misericordia-en-la-arquidiocesis-de-bogota.html

También, los invitó a vivir la corrección fraterna,  a ser misericordiosos con quienes lo necesitan en sus parroquias y en el trabajo que realizan en la arquidiócesis, teniendo una comunicación adecuada y oportuna.

Don de Dios y signo de su Misericordia para la arquidiócesis de Bogotá

Luego, el cardenal presentó oficialmente a los dos nuevos obispos auxiliares para la arquidiócesis de Bogotá, quienes fueron nombrados recientemente por el papa Francisco y serán también Vicarios de la Evangelización:   El padre Pedro Manuel Salamanca Mantilla y el padre Luis Manuel Alí Herrera, ambos del clero de Bogotá, quienes expresaron con alegría y gratitud su compromiso en esta nueva misión que tienen de construir Iglesia.

Monseñor Pedro Salamanca quien se ha sentido acogido, perdonado y acompañado por todo el presbiterio, citó a San Francisco de Sales “siento que el día de mi ordenación episcopal el Señor me sustrajo a sí mismo, me tomó para así y me entregó a la Iglesia” como una expresión que refleja para él,  su “llamamiento al episcopado, una entrega mayor y  dedicación más plena a la Iglesia”.

Monseñor Luis Manuel Alí, recibió este llamado en un momento en el que se siente plenamente feliz de ser presbítero, donde necesita “desaprender el hecho de ser presbítero y aprender a ser obispo”; recordando las palabras de quien le llamó: “Fuese un pastor con olor a ovejas”, por lo que le pide al Señor esta gracia.

Posteriormente, continuó esta reunión con otros informes de interés para el clero y un acto cultural.

 

 

 

 

 

Fuente: Reunión del Clero

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