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Solemne Eucaristía Sagrado Corazón de Jesús 27 de junio 5:00 p.m. Calle 74 No. 11 - 56

 “El jefe de aquí es el Sagrado Corazón y Él es quien dice: ‘esta casa me pertenece’ ”, hermana Ana María Barrera

¿Qué necesitan?… ¡vocaciones!

27 de Junio 2014
 Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones, OAC-Bogotá
“El jefe de aquí es el Sagrado Corazón y Él es quien dice: ‘esta casa me pertenece’ ”, hermana Ana María Barrera

Con motivo de la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, que se celebra el viernes 27 de junio de 2014, El Catolicismo visitó a las hermanas del Monasterio de la Visitación de Santa María en Bogotá para conocer la experiencia de clausura que viven y hacer una invitación vocacional para todas aquellas mujeres que quieren ser felices –como lo comprobamos-  respondiendo al llamado de santidad desde la vida religiosa contemplativa. 

En la puerta principal de la entrada al monasterio está el letrero: “Esta casa me pertenece” y evidentemente es así, no sólo el lugar sino cada una de sus hijas predilectas, elegidas por Él le pertenecen, así lo confirman algunos testimonios y expresiones de las hermanas que han decidido decirle sí para siempre como sus esposas consagradas: “El Señor Jesucristo es el esposo más fiel del mundo, Él es nuestra plenitud, desde nuestra vida consagrada merece la pena vivirse porque nuestro Señor es todo para el alma y a medida que pasa el tiempo uno lo va conociendo más y va teniendo esa experiencia profunda con Él que nos llena... el anhelo del corazón humano es sentir que un amor lo llene todo, y es su amor supremo, Él que nos llena y nos da la verdadera felicidad”.

La Orden de la Visitación, que lleva más de 400 años en Colombia y en el mundo entero, ha tenido que cerrar algunos monasterios porque no hay vocaciones, la hermana Ana María Barrera, superiora del monasterio, una mujer alegre que a sus aproximadamente 70 años huele a santidad, nos cuenta que es porque las familias ya no están bien fundamentadas: “al no estar bien las familias de dónde salen las vocaciones… se ha perdido esa capacidad de sacrificio y la vida religiosa está llena de sacrificios, pero el Señor da la fuerza para que se lleven a cabo y se cumpla con su voluntad”.  

“Las he elegido para mí”

La vida de clausura, nos cuenta la hermana Ana María, tiene su origen en las mujeres que tenían dificultades con sus prometidos y al mismo tiempo tenían el deseo de ser de Dios, podríamos decir que Él les respondía “las he elegido para mí”, así que ganaba el deseo de ser de Dios y se iban a los monasterios para que no se las llevaran”, se sonríe, explicando el sentido de las rejas que también es para simbolizar la separación de la vida consagrada con el mundo.

Para que actualmente una mujer opte por decirle sí a Cristo como religiosa contemplativa nos dice “lo que pasa es que la vocación es un regalo de Dios, no es que uno quiera, es como Él lo dice en su Palabra “no me habéis vosotros elegido, fui yo quien los eligí”, por eso la vocación empieza por ahí con un llamado a la persona, a que se le dedique a Él… hay tanta gente en el mundo, hombres y mujeres, montones y sólo unos escuchan este llamado, ahora hay muchas comunidades, lo importante es que le escuchen y le digan sí”.

La hermana Rosa Emilia Montenegro, ha aceptado este regalo y le ha dicho sí, entró a sus 21 años al monasterio y lleva 18 años, nos comparte su experiencia de que ha encontrado la felicidad y le da gracias a Dios por su vocación, le dice a quienes quieren ser religiosas que no tengan miedo, escuchemos:

 

Así mismo, la hermana María Teresa Montoya, quien tuvo una experiencia de misión en África y Corea del Sur, nos expresó por qué también muchas eligen ser religiosas contemplativas: “Queremos ser las misioneras ocultas de nuestro Señor en medio de nuestro claustro para hacer llegar el Reino de Dios a todos los hombres por medio de nuestra oración, de nuestra vida entregada, de nuestra entrega generosa, ese también es otro de los motivos por lo que somos de clausura para extender el Reino de Dios, por medio de nuestra oración, sacrificio, unión con Dios y alegría”. 

Y el llamado a la vida de clausura también sorprende a muchas religiosas que después de ser activas o de pastoral, el Señor las elige para la clausura como le ha sucedido a la hermana Teresa Inés García, “pide perseverar hasta el fin, de aquí para arriba” expresa la hermana Ana sobre ella, quien anteriormente pertenecía a las hermanas de la Madre Laura, ya lleva 7 años en el monasterio por el momento tiene votos temporales y está próxima a su ceremonia de profesa: 

“Recibí la gracia de pedir y dedicarme a orar por toda la vida consagrada, por los sacerdotes, religiosas, seminaristas, dar gloria, honor y reparación al Sagrado Corazón de Jesús”.

 

En el monasterio viven 19 religiosas cuya belleza en la vida del espíritu se confunde con los jardines tan hermosos que hay en esta casa, la cual pertenece al Sagrado Corazón de Jesús y necesita de más semillas que quieran florecer para cultivar con oración el jardín de la presencia de Jesucristo en el mundo.

Las hermanas pasan la mayor parte del tiempo en silencio, hablando con el  Señor, recibiendo su luz, por esta razón disponen de tan sólo 2 horas en el día para conversar. Se levantan faltando un cuarto para las cinco de la mañana y la jornada la finalizan a las diez de la noche; como en una casa con las labores cotidianas se turnan las responsabilidades, está la hermana ropera, la lencera, la sacristana, la que cose, la enfermera, la que cocina… “porque tenemos que comer” como dice la hermana Ana “hay que darle alimento al cuerpo, lo que Dios nos provee y al alma, la palabra de Dios escucharla y leerla también y la Eucaristía comernos el Cordero asado, digo asado con el fuego del Espíritu Santo, que podamos decir hoy estoy comiendo cordero asado, tan delicioso”-se sonríe-

Una casa construída sobre roca

“El Sagrado Corazón dice de la Visitación que somos sus benjamines, es la persona más querida de un nogal, yo me siento amada, requeteamada, muy amada por nuestro Señor. La Visitación es mi benjamín, dice el Señor”: Hermana Ana María Barrera.

La Orden de la Visitación de Santa María, V.S.M. u Orden de la Visitación de Nuestra Señora (en latín Ordo Visitationis Beatissimae Mariae Virginis) es una congregación de religiosas fundada en Francia por san Francisco de Sales y santa Juana Francisca Frémyot de Chantal, quienes inicialmente deseaban fundar una comunidad para visitar a los enfermos, de ahí el nombre la Visitación; sin embargo el arzobispo de Lyon, Denis-Simon de Marguemont, les pidió que para aprobarla debía ser orden contemplativa y en obediencia así se constituyó, la orden fue aprobada por la Santa Sede el 23 de abril de 1618 y el 16 de octubre fue erigida como orden religiosa por Pablo V.

Su regla la crea san Francisco de Sales, quien se basa en la Regla de san Agustín, promueven especialmente la devoción por el Sagrado Corazón de Jesús, de quien Santa Margarita María Alacoque, también discípula de la Visitación, recibió las revelaciones. Estas religiosas son comúnmente llamadas visitandinas o salesas.

La visita a los enfermos, lo que tanto deseaban san Francisco de Sales y santa Juana de Chantal, es hoy con otra modalidad  una realidad, así nos comenta la 

hermana Ana María “… a los que sufren, a los que no conocen de Dios, los visitamos espiritualmente, por ser de clausura no podemos ir a las casas, ni a la casa nuestra, espiritualmente hacemos las visitas.  Aquí se goza y se sufre, tenemos a nuestro Señor que nos acompaña para eso”.

La Orden tiene 20 federaciones en el mundo y en Colombia hay 12 monasterios, el Monasterio de la Visitación de Santa María en Bogotá  ya cumplió 100 años y fue fundado en el año 1922, de España vinieron a fundar en Colombia en el año 1892, sus inicios fueron en el barrio Santa Inés del Centro de Bogotá.    

La Capilla de Cristo Rey del Monasterio de la Visitación, en este año 2014 estuvo en reparación desde el 5 de febrero, actualmente ya hay ingreso al público para las celebraciones de la Santa Misa a las 7:00 a.m. y a las 5:30 p.m. de lunes a sábados, domingos a las 11:00 a.m. y 5:00 p.m., la hermana Ana María hace un llamado a llegar con tiempo a la Eucaristía “hoy en día se llega tarde a la Misa y no debería ser así, por ejemplo a las citas médicas hay que llegar media hora antes… por eso lo ideal es esperar a nuestro Señor no que Él nos espere, llegar antes a esta gran cita de amor y misericordia donde nos entrega su sagrado corazón para amarle y que sea amado por todos”. 

 

También esta casa tiene las puertas abiertas al Apostolado de Guardias de Honor del Sagrado Corazón, la invitación es para todas las personas que quieran adultos, hombres y mujeres, niños, la preparación es los dos últimos sábados de cada mes de 2:00 p.m. a 4:00 p.m. hay una hermana que les explica en qué consiste esta consagración y el compromiso que adquieren para estar protegidos y ayudados por el Sagrado Corazón.

Para pedir consejería y asesoría, se ora por las intenciones y atienden de 8:00 a.m. a 12:00 del día  y de 2:00 p.m.  a 4:00 p.m., según contaron las hermanas son muchas las personas que buscan ayuda espiritual y tienen sed de cumplir la voluntad de Dios.

 Una flor en la casa del Señor

Para que una mujer que escuche el llamado de Dios, que sea elegida por Él, se arriesgue, sea valiente y le diga sí a Cristo, la invitación que hacen las hermanas del Monasterio de la Visitación en Bogotá es que acepten y si quieren ser santas, que se atrevan hacer esta experiencia de amor sin límites, de amor al extremo con el Salmo 92: “La santidad es el adorno de tu casa por años sin término”, si quieren venir a ser una flor en la casa del Señor.

“El jefe de aquí es el Sagrado Corazón y Él es el que dice esta casa me pertenece y cada una de nosotras le pertenecemos. Todo es hecho por amor a Dios y a las hermanas, por la salvación de todas las personas y del mundo entero”, nos cuenta la hermana Ana María, superiora del Monasterio de la Visitación quien les deja la siguiente invitación:

“Invitarlas a que hagan una experiencia, que se den una oportunidad de uno a seis meses y si les gusta pueden quedarse con nosotras. El tiempo de formación es como una carrera profesional de 7 años: prepostulantado, postulantado, noviciado y profesas solemnes, las esperamos para que sean una flor en la casa del Señor”. 

Por otro lado, la hermana Ana María aprovechó esta entrevista para dirigirse una vez más al papa Francisco, a quien ya le había escrito para que se establezca la fiesta del Padre Celestial: “Él desea tener una fiesta propia y se quiere llamar el Padre de toda la humanidad, esto lo expresó a una religiosa a quien preparó especialmente para esto, llamada Eugenia Elizabeth Carrabasco, eso ya 80 años, para que se establezca el primer domingo de agosto. Eso le toca al Romano Pontífice, ya le he enviado la carta, Padre Celestial si tú mismo no haces esto, envía un ángel para que el papa Francisco reciba, lea y cumpla – se sonríe- actualmente esta fiesta la celebran algunas comunidades o algunas personas le hacen homenaje, pero no es oficial y el ideal es que sea aprobada”.   

También las hermanas hacen un llamado a las autoridades eclesiales con motivo de la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús que este año se celebra el viernes 27 de junio, que Colombia renueve su Consagración al Corazón de Jesús para que haya más hogares unidos y se dé la paz y la reconciliación que tanto anhelamos para el País. 

 

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