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El compromiso democrático de los discípulos misioneros

23 de Octubre 2015
 Valeria Contreras, politóloga – Observatorio Arquidiocesano de Evangelización.
El compromiso democrático de los discípulos misioneros

A propósito de las elecciones del próximo domingo, urge reflexionar sobre nuestro papel como ciudadanos y nuestro compromiso con la construcción de una ciudad más misericordiosa: justa, reconciliada, solidaria y que cuida la creación.

Con las campañas políticas en época electoral, vienen todo tipo de promesas, propuestas y proyectos, que se articulan a través de los programas políticos y los discursos públicos de los candidatos. Hoy más que nunca, las elecciones se convierten en shows mediáticos y en ellos, los candidatos, además de los argumentos necesarios para defender sus propuestas, necesitan desarrollar las habilidades para generar confianza, empatía y simpatía, particularmente en sociedades como esta, en la que prima la polarización, el interés privado sobre el interés público y en la que la identidad política está diluida en medio de infinidad de movimientos, intereses, afiliaciones y personalismos.

Tomar decisiones en este panorama no es fácil; primero porque la cultura política en Colombia está atravesada por una profunda desconfianza del sistema político y de los procesos de participación democrática. De ahí que los niveles de abstención sean cada vez más altos.

Segundo, porque a pesar de que en el show mediático, los candidatos de la contienda política parezcan provenir de orillas distintas, y los “realities electorales” pretendan mostrar sus más profundas diferencias, un análisis profundo de los programas oficiales de los candidatos evidencia que son más los temas en los que se parecen y las cosas en las que están de acuerdo.

Y tercero, porque culturalmente los colombianos son más “viscerales” para tomar decisiones y  las necesidades apremiantes del día a día, las urgencias de las comunidades y las sensaciones colectivas de inseguridad y caos, se convierten en el terreno propicio para sembrar  “mesianismos” de izquierdas, derechas y centros; figuras que se presentan a sí mismos como salvadores, como superhéroes, como aquellos sin los cuales nada va a poder ser mejor y todo podrá mejorar mágicamente.

Lastimosamente, la situación social, económica y cultural del país ha sumido a muchos en el miedo y la desesperanza, sentimientos y sensaciones que pueden ser tomadas estratégicamente para construir discursos, cuyo punto de partida es la desolación. Mirada que no puede ser la de los discípulos misioneros, quienes llamados a ser fermento de una nueva sociedad, no pueden olvidar que son ciudadanos creyentes y que, en esa condición, son responsables de un ejercicio democrático consciente, transparente, al servicio del Reino de Dios, en orden a hacer de esta una ciudad misericordiosa, justa, solidaria, reconciliada y que cuida la creación.

Por esto, urge una reflexión sosegada y pausada que tome distancia de los sesgos políticos propios de la contienda electoral y de la manipulación mediática y, en apertura al diálogo, más que al debate autorreferenciado; al encuentro, más que a la polarización, le apostemos a discernir lo que nos une como ciudadanos para construir ideales de ciudad que aúnen esfuerzos y superen señalamientos y prejuicios, destructores de la confianza y la esperanza.

Preguntarse acerca del modelo de ciudad que proponen los candidatos a la Alcaldía de Bogotá, para poner de presente los conceptos fundamentales que desarrollan cada uno de ellos en sus discursos y las prioridades que asumen es un ejercicio más que deben hacer los cristianos para tomar una mejor decisión.

Para ello, ofrecemos el ideal de ciudad discernido en los últimos años –y que está consignado en el Plan E- para tener más argumentos en el momento de decidir por aquel (o aquella) que gobernará la ciudad los próximos tres años. Este ideal se basa en la ciudad misericordiosa, entendida como una ciudad justa, solidaria, reconciliada y que cuida de la creación. ¿De qué manera los programas de gobierno de los candidatos podrían aportar a la construcción de una ciudad que visibiliza y le da un lugar a todos, que supera la pobreza y la atroz desigualdad socioeconómica, se comprometa con el alcance de la paz y se desarrolle alrededor del cuidado de la casa común?.

Para continuar con esta reflexión que se presentó en “Diálogos de Ciudad” visita el siguiente link: 

http://elcatolicismo.com.co/es/noticias/5188-los-programas-de-gobierno-de-los-candidatos-a-la-luz-del-plan-de-evangelizacion-de-la-arquidiocesis-de-bogota.html

Fuente: Vicaría de Evangelización Arquidiócesis de Bogotá

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