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Foro "Unidos por el cuidado de la Casa Común"

¿Qué tipo de mundo queremos dejar a nuestros descendientes, a los niños que están creciendo?

22 de Octubre 2015
¿Qué tipo de mundo queremos dejar a nuestros descendientes, a los niños que están creciendo?

El pasado lunes 19 de octubre en el teatro Cafam de Bellas Artes de Bogotá, se llevó acabo de 8:00 a.m. a 12:30 pm., el foro organizado por la arquidiócesis de Bogotá, titulado “Unidos por el cuidado de la Casa Común”, sobre la Ecología integral inspirado en la encíclica Laudato Sí; desde la economía, la política y lo social. 

En este contexto, el foro se desarrolló en dos momentos, durante el primero se contó con la presencia de académicos de la Universidad de los Andes, la Pontificia Universidad Javeriana y la Directora de la Asociación Nacional de Bancos de Alimentos de Colombia, quienes abordaron temas como la migración y el campo, la economía solidaria y la respuesta de los bancos de alimentos al problema ambiental.

En un segundo momento, se presentaron testimonios de las fundaciones de la arquidiócesis como: Fundación de Atención al Migrante, Banco de Alimentos de Bogotá y la pastoral de la vida económica, para reflejar el compromiso de la Iglesia y sus acciones en favor de una ecología integral.

Escuche la intervención introductoria al foro, de monseñor Francisco Niño, Vicario Episcopal Vicaría San José, comentando sobre la importancia de realizarlo desde la arquidiócesis de Bogotá:

 

El foro comenzó con la ponencia principal “Todo está conectado: Ecología Integral y Evangelización en el contexto de la Arquidiócesis de Bogotá” que estuvo a cargo del doctor Alirio Cáceres Aguirre, diácono permanente de la arquidiócesis de Bogotá,  animador arquidiocesano para el Cuidado de la Creación,  Ingeniero Químico Ecoambientalista, Especialista en Educación, Magister en Teología, fundador del Equipo de Investigación ECOTEOLOGIA (Facultad de Teología – Pontificia Universidad Javeriana), coordinador de la Mesa Ecoteológica Interreligiosa de Bogotá D.C. (MESETI), docente universitario, investigador y consultor de proyectos ambientales, pedagógicos y pastorales.  Al finalizar el foro, el doctor Alirio Cáceres, hizo un interesante y enriquecido informe de toda la jornada académica con varias conclusiones.

A continuación, publicamos la ponencia central y las conclusiones del foro, además visite nuestra galería fotográfica en el siguiente link:http://arquibogota.org.co/es/noticias/5165-fotos-foro-unidos-por-el-cuidado-de-la-casa-comun.html

Próximamente en esta misma sección espere la publicación de las presentaciones que hicieron los panelistas.

 

TODO ESTÁ CONECTADO:

Ecología Integral y Evangelización en el contexto de la Arquidiócesis de Bogotá

La Arquidiócesis de Bogotá, por medio de las coordinaciones de Acción Solidaria, de la Evangelización de la Movilidad Humana y la Evangelización de la Vida Económica del Centro Dimensión Social de la Evangelización, ha organizado el Foro “Unidos por el cuidado de la casa común”, para reflexionar la propuesta de una Ecología integral “que incorpore el lugar peculiar del ser humano en este mundo y sus relaciones con la realidad”, según el planteamiento del Papa Francisco en su reciente Encíclica “Laudato Si´”.

En la Encíclica, el Papa enfatiza mucho en la mirada. En 18 ocasiones utiliza la expresión para referirse a una mirada que vaya más allá de lo inmediato (LS 36);  mirada integral e integradora de todos sus aspectos (LS141); que tenga en cuenta todos los factores de la crisis mundial (136). Todos sus aspectos (135). Una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad (LS111). Para Francisco, la Ecología Integral posee es mirada (159). Pero no es cualquier mirada. Es la mirada de Jesús (Mc 10, 21) citada explícitamente en LS 226 y desarrollada del 96-100.

 Teniendo como referencia esa mirada de fe y en el marco de reflexión del Foro se proponen tres grandes ideas:

-       La Encíclica “Laudato Si´” como una propuesta evangelizadora desde el Magisterio Social de la Iglesia: sus características e implicaciones dentro del diálogo con todos los habitantes de la casa común.

-       La novedad y el reto que plantea la propuesta de una “ecología integral” para dar una mirada a la realidad desde las interrelaciones y articulaciones de las personas, estructuras y procesos en el mundo de la vida.

-       Las claves para reconciliarnos con el territorio de la Arquidiócesis de Bogotá, y reconocerlo como parte vital de nuestra casa común. Esto implica asumir actitudes y acciones para ubicarnos espacialmente en relación a la estructura ecológica principal y establecer conexiones con las diócesis de la Provincia Eclesiástica, las autoridades ambientales de la región y los municipios que integran la Arquidiócesis y sus alrededores.

Para comprender los alcances de la Encíclica es importante identificar las razones por las cuales está haciendo “lío” en diferentes niveles de la sociedad y la Iglesia.

-       El Papa está generando lío al interpelar profundamente los cimientos de esta civilización que ha convertido el mundo en un “depósito de porquería” (21) y está ocasionando “muerte prematura” (20, 48).

-       Hace lío porque aborda un problema común, generalmente vinculado a las ciencias naturales, rompiendo esa idea equívoca de una ecología ajena a las dinámicas humanas.  Este diálogo entre fe y razón, teología y ciencias, aun no es bien comprendido ni en la sociedad ni en algunos sectores de Iglesia

-       Laudato Si´ hace lío porque algunas corrientes ecologistas excluyen o minimizan la responsabilidad humana en la crisis. 

-       Hace lío porque pone a la Iglesia como un actor social que se preocupa y ocupa de situaciones humanas concretas. Hay quienes siguen pensando que la Iglesia debe dedicarse a temas “espirituales” y la salvación de las “almas” sin inmiscuirse en decisiones políticas, económicas o tecnológicas.

-       También hace lío por juntarse con otras tradiciones religiosas y citar fuentes musulmanas como Ali Al-Kawwas, ortodoxas como el Patriarca Bartolomé, protestantes como el filósofo Paul Ricœur, católicas como el polémico visionario jesuita Teilhard de Chardin…

-       Hace lío porque denuncia un tipo de economía que acaba con la vida y privilegia los beneficios de unos pocos por encima de la dignidad de muchos otros de la presente generación y las futuras. En esos muchos otros, hay una inmensa mayoría viviendo en la pobreza.

-       Hace lío porque donde muchos ven recursos naturales para ser explotados, el plantea una visión sagrada de cada ser y de la trama relacional a la que pertenece la creación de Dios.

-       Hace lío pues  comprender la Encíclica hay que estar dispuesto al diálogo, al debate, al cuestionamiento de las interpretaciones del “mundo de la vida y esto no siempre es fácil cuando nos creemos poseedores de la verdad y no resistimos tercamente a aceptar pensamientos divergentes y no tenemos capacidad de entendimiento y búsqueda del bien común.

 Para dimensionar el alcance de una mirada de fe desde la ecología integral es importante revisar la convicción que “lo divino y lo humano se encuentran en el más pequeño detalle contenido en los vestidos sin costuras de la creación de Dios, hasta en el último grano de polvo de nuestro planeta” (LS 9). En esa perspectiva, los problemas sociales no se desligan de las situaciones de la Madre Tierra y es por eso que podemos conectar la preocupación por la seguridad y soberanía alimentaria, los síntomas y causas de la migración, la tarea de buscar tierra, techo y trabajo para todos, a la pregunta central de la Encíclica: ¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?

Tal como se destaca en la invitación a este histórico evento, la encíclica presenta un nuevo paradigma de justicia, en el que la naturaleza no es algo separado de nosotros o un simple marco de nuestra vida, sino que involucra cada ámbito de la vida del ser humano: en la economía, la política, en las distintas culturas –especialmente las más amenazadas- y todo lo que afecta nuestra vida cotidiana. De hecho, la ecología, afirma “Laudato Si’ “, es inseparable del bien común, lo cual implica tomar decisiones solidarias basadas en «una opción preferencial por los más pobres».

Una de las  primeras tareas es conocer la casa que habitamos y desde ahí, hacer una interpretación contextualizada de la Encíclica, desde nuestra realidad bogotana y colombiana. Para ello, los estudios ambientales nos dan un aporte inmenso al decirnos que vivimos en la Cuenca del Río Bogotá, sobre una meseta que se nutre de los cerros orientales y que varios de nuestros municipios arquidiocesanos ubicados al Oriente, gozan de una biodiversidad incomparable y poseen una dinámica rural que sustenta la vida urbana.

Más allá de las fronteras diocesanas, vicariales, arciprestales, parroquiales y de las divisiones político- administrativos, somos hermanas y hermanos que convivimos en un escenario común.

Los mapas de observa que el Río y sus afluentes, nutren la vida.  La Secretaría Distrital del Ambiente se encarga de la gestión en los territorios del Distrito Capital pero la Corporación Autónoma Regional (CAR) supervisa la ronda del Río, los cerros, los páramos; CORPORINOQUIA está a cargo de los municipios de la Vía al Llano pero Fómeque está en el territorio de CORPOGUAVIO. En fin, hay un entramado de relaciones que debemos redescubrir.

En ese contexto, hay que establecer alianzas para la acción y desarrollar investigaciones interdisciplinarias sobre temas claves como la gobernanza del agua, los cerros orientales, la cultura del descarte, el cambio climático, el consumo responsable, las energías alternativas, la soberanía alimentaria, etc.

Es muy importante realizar caminatas de reconocimiento del territorio. Visitar los cerros orientales, ir a los páramos, recorrer la ronda del Río Bogotá y los proyectos de adecuación que las autoridades ambientales están adelantando, conocer los humedales, las quebradas en recuperación, etc.  La Policía está dispuesta a acompañar grupos en estas actividades, hay guías expertos en estos trayectos, incluso hasta se puede navegar con fines pedagógicos por la ronda del Río Bogotá en Soacha, Funza o Mosquera. La hermana agua es el eje para cualquier ordenamiento territorial. No podemos olvidar que si hay vida en esta región es porque pertenecemos a la cuenca del Río Bogotá y que desde los municipios de Oriente nos llegan las nubes con el agua que fecunda desde la Orinoquía y la Amazonía.

Diría que así como “el que en Bogotá no ha ido con su novia a Monserrate”, quien no conozca el Jardín Botánico difícilmente le dará valor a la biodiversidad. Es más, todos deberíamos ir al Relleno Sanitario de Doña Juana para ver, oler y sentir lo que estamos haciendo con nuestra casa, y asumir como lema “En Bogotá, nada ni nadie es basura”, una campaña local frente a la cultura del descarte, de lo desechable..

Desde la Animación Arquidiocesana para el cuidado de la Creación, ya iniciamos un boletín virtual para la época del Día Mundial del Ambiente, previo al lanzamiento de la Encíclica. Vamos a continuar divulgando el boletín para socializar los contenidos de la Encíclica y brindar herramientas para entenderla. Más adelante,  tendremos que hacer otro sobre Cambio Climático para comprender la resonancia de Bogotá, Cumbre del Clima. También la relación entre Paz y Ambiente, entre Ambiente y Desplazamiento, Navidad y Ambiente.

Hay que tejer  una red "metropolitana" (e incluso regional) con las otras diócesis de la Región Capital para cuidar de la Creación. Las aguas, las nubes, el suelo, los residuos, los gases no distinguen si somos de Soacha, Fontibón, Engativá, Bogotá, Zipaquirá o Facatativá. La conversión ecológica y la ecología integral nos exigen una pastoral de conjunto y la superación de barreras para trabajar interdiocesana, interinstitucional, interdisciplina e interreligiosamente. Por ejemplo, el clima es un bien común y sólo podremos solucionar la gravedad de la situación si dejamos de lado nuestras reservas y le apostamos a un trabajo mancomunado.

Hay que profundizar el inventario de iniciativas ambientales que estamos ya desarrollando los católicos (y por supuesto, otros credos que comparten nuestra casa común). Hay que comprender los problemas específicos que cada territorio ambiental está afrontando y en ellos identificar el rol de cada parroquia, cada movimiento apostólico, cada establecimiento educativo, cada obra social. Necesariamente tenemos que establecer una línea base para promover un proyecto de gestión ambiental ecoteológica tanto en la Bogotá Urbana como en los municipios de Oriente y las ciudades que tienen circuito en la Región Capital.

Hay que diseñar procesos de formación ecoteológica, con especificidad, por ejemplo en la población juvenil, la vida religiosa consagrada, el clero, los líderes sociales, los empresarios.

 

Es imperativo dar a conocer la Encíclica Laudato Si' para el cuidado de la casa común. Organizar eventos, escribir, divulgar sus mensajes tan profundos y comprometedores

 

Por esto, para cuidar los pajaritos – que también somos nosotros -, hay que cuidar el nido, hay cuidar el árbol donde está el nido, cuidar el bosque al que pertenece el árbol, cuidar el suelo para sostener los árboles, cuidar el agua para mantener el suelo, cuidar el suelo para aspirar al cielo. La Encíclica nos obliga a echar raíces en nuestro territorio, considerándolo como una casa, como un templo para dar gloria a Dios. Así, la Iglesia trascenderá los muros medioevales para servir a los pobres en el jardín del mundo. ¡Laudato Si´!

 

ALIRIO CÁCERES AGUIRRE

Diácono Permanente

Animador Arquidiocesano para el cuidado de la Creación

alirio.caceres@diaconadobogota.com

@DiaconoOikos

 

MOMENTO DE CONCLUSIONES

FORO ARQUIDIOCESANA SOBRE ECOLOGIA INTEGRAL

 

Es difícil plantear conclusiones en un foro tan rico en aportes. En realidad, pretendo compartir algunas interpretaciones e inquietudes que han surgido del atento seguimiento a los ponentes  y al tratar de responderme las dos preguntas formuladas en el conversatorio: ¿Qué es lo común entre las diversas intervenciones? ¿Qué podemos hacer desde nuestro apostolado para implementar una ecología integral?

 

Este Foro arquidiocesano es histórico por el esfuerzo mancomunado entre las coordinaciones de Acción Solidaria, de la Evangelización de la Movilidad Humana y la Evangelización de la Vida Económica (Centro Dimensión Social de la Evangelización). Ha sido un hermoso homenaje a la Encíclica Laudato Si´ pues hemos hecho el intento de buscar los factores comunes entre las situaciones que nos ocupan y poner en diálogo interdisciplinario, interinstitucional, intervicarial la propuesta del Papa de “MIRAR” el mundo desde la ecología integral.

 

El Foro se ha titulado “Unidos por el cuidado de la casa común”. Considero que las diferentes ponencias y experiencias nos han dado un primer impulso para profundizar en las RELACIONES en nuestra casa común. Eso es lo que significa “ecología”, ciencia de la casa, sentido de las interrelaciones dentro de la casa. ¿Qué es lo “integral” de esta ecología analizada hoy? He aquí algunos puntos como para provocar una primera reflexión de síntesis:

 

-       Las zonas rurales son punto de encuentro.  Allí se verifican los conflictos por el territorio y las situaciones de desplazamiento. Allí se producen los alimentos. Allí hay un contacto más cercano con los ecosistemas que sostienen la vida por ejemplo los páramos, donde nacen las quebradas. Es una invitación a ser una iglesia de salida, mucho más solidaria con parroquias rurales….Nos queda la tarea de conocer más las amenazas (extractivismos, urbanización desordenada, pesticidas, transgénicos)

 

-       Ir a la raíz de las causas. Ir más allá de lo inmediato y aparente. No quedarse en lo superficial y evidente permite identificar aspectos que se interconectan y explican los síntomas de nuestra cultura: del descarte, del despilfarro, de la discriminación, de la muerte prematura. Por ejemplo, comprender ¿Quiénes se quedan y quiénes migran? ¿Por qué  se quedan? ¿Por qué se van? ¿Por qué llegan a las calles de nuestra ciudad?

 

-       Por diversos medios, hay una invitación a salir de si, para pensar en el otro, para obrar pensando la dignidad del otro, para CUIDAR al otro. Ese otro también incluye los territorios, ecosistemas, flora y fauna que hacen parte de la Creación de Dios. El CUIDADO de la Casa común implica dejarse conmover por el Espíritu del Buen Samaritano

-       La mirada bíblica y la reflexión teológica nos llevan a comprender lo que hay detrás de la alabanza “Laudato Si´”, una comunidad que escucha obedientemente y aprende a dar, recibir y compartir, pasando de lo “mío”, a lo “tuyo”, y de lo “tuyo” a lo nuestro.

 

-       Valorar lo que tenemos como Iglesia. Hay mucho trabajo en atender las consecuencias. Tal vez debamos esforzarnos más en las causas, pero el gran tesoro eclesial está en los voluntariados, el trueque, la minga, el yo ayudo y tu ayudas, los gestos de caridad, la sensibilidad al dolor, a preocupación por un mundo mejor. Por eso, tenemos el reto de ampliar esa mirada sobre la realidad social para que sea más sistémica, integral e integradora.

 

-       El sistema, la cadena de valor, tiene 5 etapas claves que hay que visualizar: producción, transformación, distribución, consumo, descarte.  Nosotros como consumidores y generadores de residuos tenemos una responsabilidad en nuestras acciones cotidianas. Debemos ser críticos frente a los productores, industriales, comerciantes y recordarles que no hay empresa sana en una sociedad enferma.

 

El ruta estratégica de los Bancos de alimentos, sumada a las iniciativas agroecológicas testimoniadas en el Páramo de Sumapaz (menos químicos, respeto al ecosistema) nos dan un horizonte interesante para cerrar los ciclos. De cabo a rabo. De principio a fin. De la cuna a la tumba en el cuidado de los seres humanos, nuestros hermanos y de todos los seres de la Creación, de la cual somos parte. Nosotros mismos somos tierra nos lo recuerda el Papa el LS 2. La naturaleza no es algo separado de nosotros o  un mero marco de nuestra vida (LS 139)

 

-       La Mesa como símbolo. « el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre ». BOTAR COMIDA NO ES ETICO.  En la mesa  comienza la globalización de la solidaridad. La mesa de la familia. La mesa de la eucaristía. La meseta donde vivimos (Bogotá).

Vale la pena meditar en el contexto de lo dicho en este Foro lo que el Papa propone:

“Una expresión de esta actitud es detenerse a dar gracias a Dios antes y después de las comidas. Propongo a los creyentes que retomen este valioso hábito y lo vivan con profundidad. Ese momento de la bendición, aunque sea muy breve, nos recuerda nuestra dependencia de Dios para la vida, fortalece nuestro sentido de gratitud por los dones de la creación, reconoce a aquellos que con su trabajo proporcionan estos bienes y refuerza la solidaridad con los más necesitados”.(LS 227)

 

-       Finalmente dos anécdotas que se asocian a lo escuchado hoy:

En un taller participativo, el Padre Manuel José Jimenez, priorizó el calentamiento global como problema por encima de la catequesis sacramental. Al ser cuestionado por su decisión, siendo el experto en catequesis, dijo: “Si no hay planeta, no hay iniciación cristiana”

 

En una reunión con el Padre Jesús Alberto Pinzón, al conversar sobre la relación entre bioética, ecología humana y cuidado del ambiente, surgió la metáfora del nido y las aves. De ahí me surgió esta imagen con la que cierro esta intervención:

“Por esto, para cuidar los pajaritos – que también somos nosotros -, hay que cuidar el nido, hay cuidar el árbol donde está el nido, cuidar el bosque al que pertenece el árbol, cuidar el suelo para sostener los árboles, cuidar el agua para mantener el suelo, cuidar el suelo para aspirar al cielo. La Encíclica nos obliga a echar raíces en nuestro territorio, considerándolo como una casa, como un templo para dar gloria a Dios. Así, la Iglesia trascenderá los muros medioevales para servir a los pobres en el jardín del mundo. ¡Laudato Si´!”

 

Vayamos en paz para hacer lío con la alegría del Evangelio…

 

ALIRIO CÁCERES AGUIRRE

Diacono Permanente

Animador Arquidiocesano para el cuidado de la Creación

alirio.caceres@diaconadobogota.com

@DiaconoOikos

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