Liturgia Dominical (Reflexión Dominical)

Se brinda el espacio para que podamos por el medio escrito hacer un acercamiento a lo que quiere decir la Palabra de Dios cada Domingo a su pueblo.

LITURGIA Octubre18
El poder dentro de la Iglesia

16 de Octubre 2015
 Padre Tadeo Albarracín
LITURGIA Octubre18 El poder dentro de la Iglesia

En estos tres últimos domingos el evangelio de la Misa tiene una estructura similar, en una primera parte alguien aborda a Jesús llevándole una inquietud, este encuentro genera cierta polémica entre Jesús y su interlocutor lo que sirve para que se ponga de manifiesto la pastura de Jesús frente al tema objeto de controversia; a ésta sigue un diálogo entre el Maestro y los discípulos en el que se aplica a la comunidad cristiana lo aclarado a través de la polémica. De esta forma se avanza en la formación de los discípulos, camino a Jerusalén.

En el episodio que leemos hoy son dos discípulos, Santiago y Juan, quienes abordan a Jesús para plantearle una petición; la pareja de hermanos quiere asegurar para ellos mismos los dos primeros lugares dentro del escalafón del grupo.

Desde que estamos siguiendo el tema de la formación de los discípulos camino a Jerusalén, hemos venido encontrando las dificultades o resistencias que ofrecen los discípulos para asumir la forma que el Maestro quiere para ellos. En esta segunda sección del evangelio de Marcos se trenzan dos maneras de comprender la salvación: la de Jesús, quien manifiesta que para salvar la vida es preciso entregarla, y la idea de salvación y de Mesías que tienen los discípulos y que coincide con lo que llamamos criterios del mundo.

A medida que el grupo está más cerca de Jerusalén los discípulos presienten que se aproximan a la manifestación del Reino de Dios; es probable que intuyan que la llegada del Reino signifique la glorificación de Jesús, entonces los discípulos quieren asegurar para sí los primeros puestos en el Reino de Jesús. En el fondo piensan que la salvación que ofrece el Mesías conservará las estructuras y la manera como estamos acostumbrados a percibirlas. Una salvación que consiste en una copia mejorada de ‘este mundo’.

Desde esta perspectiva, Santiago y Juan abordan a Jesús buscando asegurar los primeros lugares dentro de aquel orden retocado; sin embargo, la respuesta de Jesús –«No saben lo que piden»– es tanto como decir ‘Ustedes no alcanzan a medir lo que significa el Reino’.

Entonces Jesús insiste en el destino del Mesías y en la comprensión de la salvación como seguimiento para participación en este destino: pasar el trago amargo y sumergirse en las aguas tormentosas en las que Jesús se sumergirá. El ‘trago amargo’ –el texto griego literalmente dice: ‘beber el cáliz’– es la manera como en la oración del huerto, después de la última cena, Jesús se refiere a su pasión. La imagen de sumergirse en las aguas –literalmente en el texto griego: ‘ser bautizado’– la podemos entender algo así como ‘vivir con el agua al cuello’; Jesús acude a esta imagen para calificar su destino azaroso.

Esta primera parte del evangelio de hoy tenemos el contraste entre las aspiraciones humanas de Santiago y Juan y la propuesta de salvación que realiza y nos ofrece Jesús.

La segunda parte se abre con los celos manifiestos por parte de los otros diez miembros del grupo. Jesús aprovecha este escenario para formular dos enseñanzas, la primera consiste en una invitación a contrastar lo que estamos acostumbrados a aceptar como ‘normal’ y la situación que el Maestro quiere para sus discípulos: «Ustedes saben que… Pero entre ustedes no debe ser así». ‘Ustedes saben’ es una manera de referirse a un hecho dado y aceptado: ‘Eso se sabe’, solemos decir. Así nos referimos a una manera de proceder muchas veces legitimada por el uso frecuente.

Notemos aquí el realismo de Jesús. «Los que son reconocidos como jefes», llamándolos así, Jesús no reconoce que tengan por sí mismos autoridad; al menos en este contexto Jesús no dice de una ‘autoridad que viene de Dios’. Estamos acostumbrados a que éstos traten despóticamente a sus súbditos, esto es, se ve ‘normal’ que abucen del poder. Hay otro grupo, «los grandes»; desde nuestro propio contexto entendemos esta referencia de Jesús como los llamados ‘mandos medios’; nos hemos acostumbrado a ver como ‘normal’ que ellos nos hagan ver que ejercen el poder.

«Pues entre ustedes –los discípulos– no debe ser así», es claro el contraste. Jesús quiere una comunidad diferente a lo que estamos acostumbrados a ver como ‘normal’. Al proponer el ejercicio de la autoridad dentro de la comunidad cristiana Jesús emplea dos términos, servidor (‘diakonos’, en griego) y esclavo (‘doulos’), dos términos que Jesús presenta en continuidad, esto es pasar de ser ‘servidor de los demás’ a ser ‘esclavo de todos’. En el ambiente en el que se escribe el relato de Marcos este paso llama la atención en el servicio del ‘esclavo’, de aquél que ha entregado su libertad y trabaja sin esperar un salario.

Esta manera de ser y servir a todos es la que emplea Jesús mismo para explicar el sentido de su muerte, Él se entrega por todos; la ofrenda de su vida, su muerte, es la forma de servir a todos.

 

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