Liturgia Dominical (Reflexión Dominical)

Se brinda el espacio para que podamos por el medio escrito hacer un acercamiento a lo que quiere decir la Palabra de Dios cada Domingo a su pueblo.

LITURGIA Octubre 4  
Los derechos y deberes de la mujer y del varón

02 de Octubre 2015
 padre Tadeo Albarracín

Continuamos acompañando a Jesús en su camino hacia Jerusalén al tiempo que asistimos a la formación de los discípulos; a partir de este domingo Marcos nos refiere unos episodios en los que distintas personas salen al paso de Jesús, estos encuentros alumbran un modo revolucionario que va delineando el estilo de hombre nuevo que implica ser discípulo de Jesús. En el episodio que leemos hoy Jesús rectifica una prescripción que Moisés fijó para los israelitas.

El evangelio de la Misa de este domingo propone dos temas diferentes, uno es una discusión sobre el divorcio y el otro es la introducción al tema de la riqueza como realidad que se opone al Reino de Dios. En cuanto al primer tema, nos relata Marcos que en el camino hacia Jerusalén un grupo de fariseos aborda a Jesús con la intención de ponerlo en aprietos en una cuestión doctrinal, para ello buscan alinear a Jesús en una posición y con ello enfrentarlo a la otra. El caso lo plantean los contradictores de Jesús en referencia a la práctica judía de la disolución de matrimonios: ¿Puede uno divorciarse de su mujer?

En su respuesta a los fariseos, Jesús lleva el tema del matrimonio a terrenos de la Escritura. En la pregunta inicial de los fariseos se sobrentiende que el varón tiene posibilidad de ‘divorciarse de su mujer’, ahora, ¿cuál es la posición de Jesús frente a esta práctica? Responde el Maestro con otra pregunta, «¿Qué fue lo que determinó Moisés?» Los fariseos son prestos recordando un precepto que leemos en el capítulo 24 del libro del Deuteronomio.

El texto de Deuteronomio 24 establece que en el caso de que el varón considere que la esposa ha dado motivos para deshacer el pacto matrimonial, él la puede despedir de su casa, pero debe darle un documento de divorcio, de manera que con este documento –certificado de divorcio– se declara la emancipación de la mujer y el varón que había sido su marido renuncia a todo dominio sobre ella.

Jesús dice que este mandato de Moisés responde a la ‘dureza del corazón’, entendemos dureza de corazón de los varones. Es decir, el precepto de Deuteronomio 24 vino a salvaguardar a la mujer expuesta a la situación en la que el varón que se divorciaba pretendía continuar mandando sobre ella. Son muchos los casos en los que es necesario promulgar normas o leyes para tutelar los derechos de los débiles y así, de alguna manera, poner límite a abusos.

En esta primera respuesta de Jesús hay una toma de posición frente a la Ley de Moisés, que los judíos en su conjunto valoran como expresión de la voluntad de Dios. Encontramos, pues, a Jesús cuestionando esta verdad del judaísmo al afirmar: «Pero desde el principio de la creación, Dios…» Entonces Jesús acude a dos afirmaciones de la Escritura referentes al matrimonio, la primera Génesis 1, 27: «Dios los hizo hombre y mujer», y luego Génesis 2, 24: «Por eso el esposo deja a su padre y a su madre y se une a su esposa, y los dos llegan a ser una sola carne».

La primera cita hace referencia a la igualdad varón mujer, pues ambos son creados por Dios, sobre esta condición de igualdad, el segundo texto declara la voluntad de Dios sobre el matrimonio en el sentido que varón y mujer han sido creados el uno para el otro y, por el matrimonio llegan a ser una sola carne. Como corolario de estas afirmaciones de la revelación bíblica, Jesús asevera que en la voluntad de Dios no está el divorcio: «Por consiguiente, lo que Dios unió no debe separarlo el hombre». De esta manera, Jesús propone ir más allá de la Ley para descubrir el proyecto de Dios sobre el matrimonio.

En una segunda parte, sobre este mismo tema, una inquietud manifiesta de los discípulos es ocasión para que Jesús amplíe su respuesta a los fariseos. Es importante notar en esta ampliación que Jesús iguala la participación tanto del varón como de a la mujer y por ello los hace igualmente responsables en la custodia de la unidad del matrimonio.

Fijémonos que en el precepto de Moisés es facultativo del varón despedir a su mujer y con ello divorciarse; ahora Jesús dice si el varón se divorcia y se casa de nuevo, comete adulterio e igualmente contempla que «si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio».

El otro tema, en el evangelio de la Misa de este domingo, la cuestión de recibir el Reino como un niño es introducción al tema del obstáculo que representa la riqueza para el proyecto del Reino, pero esto lo ahondaremos en los siguientes domingos.

 

Comentarios

[[ comment.author.username ]] dice:

[[ comment.publication_date ]]
No hay comentarios recientes
« Volver a Liturgia Dominical (Reflexión Dominical)

Desarrollo San Pablo Multimedia