Formación

El Pueblo de Dios necesita ser formado y necesitan que se les incentive a la espiritualidad como medio para acercarse a Jesucristo por lo cual, éste es el espacio propicio para ello.

¡No te cierres al Amor,abre tú corazón al Perdón!

27 de Agosto 2015
 Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones - OAC, Bogotá
¡No te cierres al Amor,abre tú corazón al Perdón!

Creo que todos merecemos una segunda oportunidad. Porque todos en algún momento la vamos a pedir a los demás. ¿Acaso no es esto, lo que Nuestro Señor Jesucristo hizo con el ladrón arrepentido al pie de la Cruz, quiere conociendo su pecado acudió a su misericordia y perdón?

Así es, no somos perfectos, nadie está libre de pecado para lanzar la primera piedra. Por eso, como diría el Papa Francisco: " Dios no se cansa de perdonarnos, somos nosotros los que nos cansamos de pedirle perdón". Algún ser humano, ¿podría contradecir esta inexorable verdad? 

Lastimosamente, hay personas que no están dispuestas a perdonar ni en lo más mínimo, no quieren ceder ni siquiera un centímetro en su posición. Son personas cerradas al amor, personas que se creen perfectas o que están en un nivel superior, personas que en el fondo, conocen muy poco de lo misteriosamente frágil que es nuestra naturaleza humana, capaz de lo más sublime y admirable, así como de lo más miserable, horrible y lamentable. Lo repito, son personas cerradas al amor, que viven tristes porque viven en la mentira y engañoso ilusionismo de una perfección que sólo existe en su mente, es decir, en su propio universo egocéntrico. Que piden a los demás esa medida de perfección, pero que ellas mismas no son capaces de dar. Pobrecitas, merecen y necesitan nuestra compasión, porque están prisioneras del egoísmo, del odio y del rencor, piensan y creen que si se abren al amor y al perdón van a perder. Desconociendo que lo único que perderán son kilos o toneladas de rencor absurdo que deprime la vida y oscurece la existencia. Quien pondrá en duda que vivir así, es un infierno. Por consiguiente, el hombre que abre su ser al hombre y a Dios, ese no cierra el corazón al perdón, empieza a experimentar, a gustar y comprender el Cielo acá en la tierra, disfruta de lo bueno que es acoger a Dios. Puede gritar con humildad, pero con firmeza que eso que para los hombres es imposible, sencillamente para Dios es simple y posible. 

Pidamos al Señor la gracia de su Espíritu para hacer realidad la dulzura del Amor y el Perdón en nuestras vidas. Finalmente, recomiendo leer hoy: (Lc 23,42-43; Mt 18, 31-35). Bendiciones para todos. Amén!!!

Fuente: Padre Juan Carlos Mendoza - Diócesis de Valledupar

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