Formación

El Pueblo de Dios necesita ser formado y necesitan que se les incentive a la espiritualidad como medio para acercarse a Jesucristo por lo cual, éste es el espacio propicio para ello.

“Unidos a Dios, escuchamos un grito”.

Consejo Pontificio Justicia y Paz

21 de Julio 2015
“Unidos a Dios, escuchamos un grito”.

El Consejo Pontificio Justicia y Paz organizó un encuentro en Roma bajo el lema “Unidos a Dios, escuchamos un grito” que reunió a representantes procedentes de América, Asia y África, que viven en comunidades afectadas por las actividades de la minería.

Este encuentro, se realizó del pasado viernes al domingo 19 de julio, el cual fue  a puertas cerradas y se reflexionó en el mensaje de la Encíclica Laudato Si que destaca algunos de los problemas que ocurren en las zonas en que se extraen minerales.

Durante el encuentro se recogieron testimonios, se compartieron experiencias y se propusieron futuras acciones por parte de la Iglesia y de las mismas comunidades.

El objetivo que el Consejo Pontificio Justicia y Paz se propuso con este encuentro fue “dar mayor visibilidad a las situaciones de violencia e intimidación, de ilegalidad y corrupción, de contaminación y violación de los derechos humanos vinculados a la actividad minera” e interpelar a los responsables políticos, a las administraciones públicas, a los empresarios y a los inversores para que escuchen “el grito de la tierra y actúen con prontitud y responsabilidad al servicio del bien común, de la justicia y de la dignidad humana”. 

En esta línea, el Consejo Pontificio Justicia y Paz ha publicado recientemente el documento ‘Tierra y alimento’ (Terra e Cibo) en el que se denuncian algunas de estas problemáticas.

A continuación, publicamos el mensaje que envió el papa Francisco para este encuentro “Unidos a Dios, escuchamos un grito”.

''Venís de situaciones diferentes y experimentáis de diversos modos las repercusiones de la minería, ya sea la de las grandes empresas industriales, o la de los artesanos y operadores informales -escribe el Papa- Os habéis querido reunir en Roma, en esta jornada de reflexión que está vinculada a un paso de la Exhortación apostólica ''Evangelii Gaudium'', para que se escuche el grito de tantas personas, familias y comunidades que sufren directa o indirectamente por las consecuencias a menudo, demasiado negativas, de la minería Un grito por la tierra perdida; un grito por la extracción de riquezas del suelo que, paradójicamente, no ha producido riqueza para las poblaciones locales que siguen siendo pobres; un grito de dolor en respuesta a la violencia, a las amenazas y la corrupción; un grito de indignación y de apoyo por las violaciones de los derechos humanos, discreta o descaradamente pisoteados por cuanto respecta a la salud de las poblaciones, por las condiciones de trabajo, a veces por la esclavitud y la trata de personas que alimenta el trágico fenómeno de la prostitución; un grito de tristeza e impotencia por la contaminación del agua, del aire y del suelo; un grito de incomprensión por la carencia de procesos inclusivos y del apoyo de las autoridades civiles, locales y nacionales, que tienen el deber fundamental de promover el bien común''.

''Los minerales y, en general, la riqueza del suelo y el subsuelo constituyen un don precioso de Dios, que la humanidad ha utilizado durante miles de años Los minerales, de hecho, son fundamentales para numerosos sectores de la vida y la actividad humana. En la encíclica ''Laudato Si''' he querido lanzar un llamamiento urgente a colaborar en el cuidado de nuestra casa común, para contrastar las dramáticas consecuencias de la degradación ambiental en la vida de los pobres y excluidos, y avanzar hacia el desarrollo integral, incluyente y sostenible . Todo el sector minero está indudablamente llamado a efectuar un cambio radical de paradigma para mejorar la situación en muchos países. Los gobiernos de los países de origen de las empresas multinacionales y los de aquellos en los que operan puedaen contribuir a ello, así como los emprendedores e inversores, las autoridades locales que supervisan la ejecución de las operaciones mineras, los trabajadores y sus representantes, las cadenas de suministro internacional con sus varios intermediarios y los que trabajan en los mercados de estas materias, los consumidores de productos en los que se han utlizado minerales. Todas estas personas están llamadas a adoptar un comportamiento inspirado en el hecho de que constituimos una sola familia humana, ''que todo está relacionado, y que el auténtico cuidado de nuestra propia vida y nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás ".

''Animo a las comunidades representadas en este encuentro a considerar cómo pueden interactuar constructivamente con todos los demás actores involucrados, en un diálogo sincero y respetuoso -concluye Francisco- Espero que esta ocasión contribuya a una mayor conciencia y responsabilidad en estos temas: partiendo de la dignidad humana es como se crea la cultura necesaria para hacer frente a la crisis actual. Le pido al Señor que su trabajo en estos días sea rico de frutos, y que esos frutos puedan compartirse con todos aquellos que lo necesitan. Os pido por favor que recéis por mí y con afecto os bendigo, así como a vuestras comunidades de pertenencia y a vuestras familias''.

Comentarios

[[ comment.author.username ]] dice:

[[ comment.publication_date ]]
No hay comentarios recientes
« Volver a Formación

Desarrollo San Pablo Multimedia