Liturgia Dominical (Reflexión Dominical)

Se brinda el espacio para que podamos por el medio escrito hacer un acercamiento a lo que quiere decir la Palabra de Dios cada Domingo a su pueblo.

Un cristiano en donde aparecen todos los que son del cuerpo de Cristo  
LITURGIA Junio28

26 de Junio 2015
 Padre Tadeo Albarracín
Un cristiano en donde aparecen todos los que son del cuerpo de Cristo  LITURGIA Junio28

El Señor Arzobispo nos ha pedido que este domingo celebremos en las diferentes comunidades católicas de la Arquidiócesis de Bogotá la solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y que, atendiendo a la constante invitación del mismo papa, oremos en este domingo por el Santo Padre. 

De este modo tenemos una ocasión para agradecer la bendición de Dios para la Iglesia que reconocemos en la vida y ministerio del papa Francisco.

Con la oración colecta de la Misa de esta fiesta pedimos al Padre del cielo que la Iglesia se mantenga siempre fiel a las enseñanzas de estos dos Apóstoles, fundamento de la fe cristiana. A lo largo de la historia y en la extensión del orbe las diferentes comunidades cristianas buscamos participar de aquella comunión que se originó en la experiencia de Jesús con el grupo de sus primeros discípulos, experiencia de comunión que a su vez los mismos apóstoles fueron extendiendo por el mundo cuando fundaban las iglesias. En el seno de esta experiencia de comunión, que es la Iglesia, recibimos el Evangelio, profesamos la fe, vivimos la caridad y celebramos los sacramentos.

Aquella convivencia de Jesús con el primer grupo de discípulos, en donde los hombres comenzamos a participar de la manifestación del Reino de Dios en nuestra historia, es la experiencia fundante de la Iglesia, a esta comunión es a la que nos referimos en la oración colecta de la Misa como «enseñanza de los apóstoles» y es la pedimos siga siendo una realidad para nosotros hoy.

El evangelio de la Misa de este día (Mateo 16, 13-19) es una ayuda invaluable para ahondar en esta experiencia de comunidad que es la Iglesia. El texto del evangelio tiene dos partes, en la primera tenemos la doble pregunta de Jesús –«¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombres? Y ustedes, ¿quién dice que soy yo?»–, en la segunda tenemos un breve discurso de Jesús a Pedro. La celebración de este día nos lleva a destacar la segunda parte. Vamos a ella.

El breve discurso de Jesús a Pedro es el corolario a la confesión de fe del Apóstol; Pedro ha dicho a Jesús: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo», ahora Jesús dice a Pedro: «Tú eres Pedro…». La parte básica de este discurso son tres frases, en cada una de ellas y mediante sendas imágenes Jesús va delineando la identidad y misión de Pedro: piedra, como fundamento; llaves como ingreso a la casa; y atar/desatar como maestro.

Miremos estas imágenes en orden inverso, para quedarnos con la de ‘Pedro, piedra’. En el judaísmo de tiempos de Jesús el binomio atar/desatar se aplicaba generalmente a los rabinos (maestros) en su trabajo de recomendar o interpretar los preceptos de la Ley, había casos en los que un rabino recomendaría un comportamiento o una actitud restrictiva como consecuencia de un precepto, esto sería ‘atar’; en caso contrario sería ‘desatar’. Desde esta perspectiva, Jesús está avalando el magisterio de Pedro.

La segunda imagen, «te daré las llaves del Reino de los cielos», nos, por contraste, hasta la crítica de Jesús a los fariseos: «cierran el Reino de los cielos a todo el mundo» (Mateo 23, 13). Así las cosas, Pedro tiene la misión de ‘hacernos pasar a dentro de la casa’, esto es, a adentrarnos en el proyecto del Reino, a incorporarnos a la comunidad de salvación.

La imagen de ser piedra aplicada al apóstol Pedro puede verse contrastada con la afirmación de San Pablo: «como cimiento, nadie puede poner otro fuera del ya puesto, es decir, fuera de Jesucristo» (1Corintios 3, 11). Hacia el año 400, San Agustín, comentando el evangelio según San Juan, explica que así como ‘piedra’ no viene de ‘Pedro’, sino que es lo contrario –Pedro viene de piedra–, hay que entender que cristiano viene de Cristo.

Dice San Agustín: «Por cierto, precisamente por haber dicho Pedro: “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo”, aseveró el Señor: “Sobre esta roca edificaré mi Iglesia”. Afirma, pues: ‘Sobre esta roca que has confesado edificaré mi Iglesia’. De hecho, “la Roca era el Mesías” (1Corintios 10, 4), cimiento sobre el que también Pedro mismo está edificado, pues “nadie puede poner otro fundamento fuera de este que está puesto, el cual es Cristo Jesús” (1Corintios 3, 11). La Iglesia, pues, que se cimienta en Cristo» (Tratados sobre el evangelio de Juan, 124, 5).

En esta interpretación de San Agustín, el apóstol Pedro aparece representando a toda la Iglesia y ello nos resulta muy adecuado para entender el ministerio del papa. El pastoreo del papa Francisco acercándose a muchas personas de diversa condición y en diferentes situaciones de vida para llevarlas a experimentar de manera particular la comunión en el amor de Dios nos lleva a verlo como un cristiano en donde aparecen todos los que son del cuerpo de Cristo y todo lo que cada uno de nosotros quisiéramos vivir como cristianos.

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