Liturgia Dominical (Reflexión Dominical)

Se brinda el espacio para que podamos por el medio escrito hacer un acercamiento a lo que quiere decir la Palabra de Dios cada Domingo a su pueblo.

Liturgia Junio 14
El Reino brota a partir de lo sembrado en la historia

12 de Junio 2015
 Padre Tadeo Albarracín
Liturgia Junio 14El Reino brota a partir de lo sembrado en la historia

En este domingo retomamos ya en forma el ciclo del Tiempo durante el año. La característica más señalada de este tiempo litúrgico es la lectura continua del relato del evangelio. Después de los domingos de Cuaresma y Pascua y de las fiestas de la Santísima Trinidad y del Cuerpo y Sangre de Cristo, retomamos los domingos la lectura del relato de del evangelio según San Marcos y lo hacemos ‘aterrizando’ en la conclusión de la enseñanza de Jesús en parábolas.

El evangelio de la Misa de hoy (Marcos 4, 26-34) tiene tres partes, en las dos primeras hallamos dos parábolas y en la tercera tenemos la conclusión a la enseñanza en parábolas. Las parábolas, en general, se refieren al Reino de Dios, esto es, al plan o proyecto que Dios tiene para el mundo, lo que San Pablo en sus cartas llama ‘misterio’ y el evangelio según San Juan nombra como ‘vida’. Las parábolas son un recurso que Jesús emplea para exponer cómo el proyecto de Dios se va realizando en la historia del mundo y de las personas; según esto, en las parábolas que intentan explicar el proyecto del Reino tienen valor el dinamismo, los cambios, más que las definiciones. Vengamos a las parábolas de este domingo.

La primera parábola explica el dinamismo del Reino a partir del desarrollo ‘normal’ de una semilla sembrada en la tierra, este desarrollo normal conduce a la maduración y en últimas a la siega. Se siembra para recoger una cosecha. Es importante notar que en este proyecto es primordial la potencialidad de la tierra, la que el texto griego anota ‘aytomáte he ge’, y que el leccionario colombiano traduce «la tierra por sí misma». La tierra, por sí misma, da la cosecha.

Tenemos que para comprender el dinamismo del Reino la historia parabólica nos lleva a entender que Dios (sembrador) echa la semilla y deja que la historia (la vida del hombre) haga su trabajo, esperando la maduración para empuñar la hoz y recoger la cosecha. Desde esta perspectiva, la parábola es un reclamo a tomarnos en serio nuestra historia personal como el lugar donde madura y se manifiesta el Reino de Dios.

La vida de todo hombre tiene que ser comprendida como ‘la tierra automática’ capacitada para que allí se manifieste el Reino, ya que al ser creado el ser humano a imagen y semejanza de Dios, Dios mismo ha dejado en cada uno la capacidad de acoger la gracia y dejarse transformar por ella. El Reino de Dios comienza a manifestarse en quien se toma en serio la propia existencia como obra de Dios.

La segunda parábola se propone como respuesta a la expectación que crea la doble pregunta retórica de Jesús: «¿Con qué podremos comparar el Reino de Dios? ¿Cómo nos lo podremos imaginar?» Esta expectación, referida inicialmente a la comprensión del Reino, se traspasa al contraste: la más pequeña de las semillas / la mayor planta de la huerta. En medio de estos elementos contrastados se menciona en dos oportunidades el hecho de sembrar la semilla.

La insistente indagación por una imagen para expresar el dinamismo del Reino manifiesta la inquietud por saber dónde está la obra de Dios en el mundo: ¿cómo y dónde se reconoce en Reino de Dios? Estamos despistados si creemos encontrar las huellas del actuar de Dios en manifestaciones multitudinarias, en grandes y opulentas edificaciones, en señores que gobiernan según los criterios del mundo. Antes, en la cristiandad, ahora, en el ambiente de una cultura planetaria, la tentación ha estado en poner a Dios a reinar en una cultura dominante.

Frente a estas tentaciones, la propuesta de Jesús en la parábola «de la más pequeña de todas las semillas» nos convida a contemplar el Reino como realidad presente que ha comenzado sin gran ponderación o espectacularidad, realidad que al mismo tiempo tiene un inmenso futuro en Dios.

Finalmente, en la tercera parte, tenemos la conclusión de la enseñanza en parábolas que realiza Jesús. Aquí el evangelista vuelve a algo que ya había dicho al inicio de esta sesión de las parábolas, hay dos grupos o auditorios, los discípulos y la multitud, a la multitud Jesús se dirige en parábolas, a los discípulos le habla directamente, así se explica mejor. Es decir, con las parábolas Jesús crea distancias con el auditorio, estas distancias se suprimen en el seno del grupo de discípulos. Una conclusión válida: para conocer «los secretos del Reino» es preciso ponerse en el seguimiento de Jesús.

 

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