Formación

El Pueblo de Dios necesita ser formado y necesitan que se les incentive a la espiritualidad como medio para acercarse a Jesucristo por lo cual, éste es el espacio propicio para ello.

Cardenal José de Jesús Pimiento Rodríguez, obispo emérito de Manizales

"Cumplir el deber de cada día a conciencia, buscar la gloria de Dios y ayudar a los hermanos a salvarse"

Ejemplo a seguir por su caridad pastoral

02 de Marzo 2015
 Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones - OAC Bogotá
"Cumplir el deber de cada día a conciencia, buscar la gloria de Dios y ayudar a los hermanos a salvarse"

Para su eminencia, José de Jesús Pimiento Rodríguez, nuevo cardenal de la Iglesia Católica, Bogotá tiene muchas evocaciones porque estando de seminarista, en San Gil, lo mandaron a estudiar los últimos años de Teología al Seminario Mayor de Bogotá y comenzó una vinculación misteriosa de Dios con esta arquidiócesis y aquí recibió las órdenes sacerdotales, la ordenación presbiteral, el episcopado y ahora el cardenalato.

“En este ocaso de la vida”, como el mismo lo expresa con gran sensibilidad y ternura, no llegó a imaginarse este nombramiento, para él fue una sorpresa e inspiración de Dios para el Papa Francisco quien lo escogió para que sirva de ejemplo por su caridad pastoral, el mismo caso, de los otros cuatro compañeros obispos eméritos.

Su eminencia José de Jesús Pimiento Rodríguez, obispo emérito de Manizales, asumió ser cardenal  como voluntad de Dios: “no soy un hombre de honores sino de trabajo… cumplir el deber de cada día, a conciencia, buscando la gloria de Dios y ayudando a los hermanos a salvarse”.
En la siguiente entrevista, realizada por El Catolicismo, conoceremos un poco sobre su vida sacerdotal, labor social, lo que sintió al recibir la noticia de ser cardenal, su llamado a las familias y a los sacerdotes, dándonos su bendición para que los caminos de la paz en Colombia sean la Paz de Cristo.
EL CATOLICISMO: Su eminencia, ¿cómo fue su llamado a la vida sacerdotal?
Yo era un pobre niño tímido en mi pueblo, mi madre me llevaba muy temprano a la Misa de la parroquia a las cinco de la mañana, me solía dormir, sin embargo me fui acercando a la Eucaristía, hasta que hice la Primera Comunión y luego me aficioné al Sagrario recitando los 15 minutos una oración de ese tiempo muy popular, con devoción al Santísimo de mi parroquia.
Llegaron unos sacerdotes recién ordenados muy ejemplares y ese modelo de ellos me sirvió a mí para sentir atracción al sacerdocio, el párroco era un poquito nervioso y exigente, el me facilitó el camino dándome clases de Latín, me entusiasmó, aunque era un poco bravo pero yo lo toreaba muy bien, él me hizo definitivamente ir al seminario, por ahí arrancó la vocación.
Se fue al seminario a pie porque en ese tiempo no tenía como pagar para irse en caballo, nos cuenta sobre esta experiencia y la gracia de haber sido ordenado por monseñor Ismael Perdomo, arzobispo de Bogotá 1872 - 1950. 

 
No fue párroco, estuvo como vicario parroquial en las parroquias de Mogotes, San Gil, luego pasó por el seminario donde tuvo la experiencia como formador en el transcurso de un año de enseñanza y finalmente llegó a Vélez, allí estuvo muy enfermo, con cinco diagnósticos diferentes donde no acertaban con lo que tenía y los remedios eran contradictorios, casi se muere en el hospital de San Gil, nos cuenta esta experiencia:
 
 “La gracia de Dios me salvó, porque un sacerdote trajo mi sangre a Bogotá y aquí hicieron el examen de laboratorio, entonces descubrieron que era una fiebre tifoidea; suave pero me estaba consumiendo completamente, yo estaba agotado; y me moría de tristeza de sólo pensar que estaba empezando la vida sacerdotal y no iba a hacer nada, que me moría joven, ese era mi dolor, el Señor me tuvo misericordia, se descubrió la causa del mal, la recuperación fue muy lenta pero segura, luego comencé mi vida normal.  Me llevaron a trabajar a la Curia en la acción social y acción católica y este fue mi apostolado fundamental con una capellanía en el Hospital de San Gil”.
 
EL CATOLICISMO: Su eminencia, usted fue ordenado sacerdote y obispo muy joven, el papa Pío XII lo preconizó obispo auxiliar de Pasto, su ordenación episcopal fue a sus 36 años y tuvo lugar en la Catedral Metropolitana de Bogotá el 28 de agosto de 1955. Cuéntenos lo que significó para usted estando tan joven, recibir esta responsabilidad tan importante y sobre la experiencia de haber participado en el Concilio:
 
EL CATOLICISMO: Su eminencia, usted hace parte de los cinco arzobispos y obispos eméritos, que según dijo el Pontífice: "se han destacado por su caridad pastoral en el servicio de la Santa Sede y de la Iglesia", ¿cuáles son sus obras más significativas?
 
Yo traté de aplicar el Concilio Vaticano II en mi diócesis de Garzón y en Manizales como última etapa de mi vida episcopal. En Manizales tuve situaciones muy complejas como fue el Nevado del Ruíz, cuando estalló y entonces trajo problemas sociales agudos, la recuperación de los damnificados fue muy dura, por la misma situación del damnificado y por no tener la facilidad de recursos, sin embargo ayudas externas facilitaron hacer la obra de Dios allí.
En el Huila, en el tiempo de mi episcopado, hubo un terremoto y fue más que todo daño de iglesias y de casas curales, no tuve en ese momento la solidaridad que se esperaba, fue el auxilio del gobierno el que me ayudó a cumplir la recuperación de esos lugares; no completa, pero se hizo lo básico y eso fue una tarea bastante dura y social; son esos como los momentos más fuertes de la Pastoral Social que pude realizar llevando siempre en la mente lo que el Papa Francisco está muy preocupado hoy, la causa de los pobres.
 
EL CATOLICISMO:  Haciendo memoria de su vida, uno no se sorprende que haya sido creado Cardenal; por el contrario, uno se pregunta por qué no lo fue antes, ¿qué sintió cuándo le dijeron que iba a ser Cardenal, algo parecido cuando lo nombraron obispo o fue muy distinto?.

EL CATOLICISMO: Su eminencia, en este momento que vive el País pasando por tantas situaciones complejas, para este año en el contexto del Sínodo de las Familias, ¿cuál es su mensaje para las familias en Colombia?
La familia tiene que recuperar los valores que perdió, ha dejado de ser evangelizadora, se ha vuelto mecánica de cosas materiales y perdió la espiritualidad de hogar, la familia tiene que recuperar la espiritualidad cristiana y ser evangelizadora.
Porque si la familia no da con la vida la fe, la fe no va a madurar fácilmente y se encontrará con vacíos; necesitamos restaurar la familia para que la Iglesia persevere, familias con valores espirituales, morales y sociales, para que la sociedad reaccione y se recupere.
Estamos en una sociedad muy descompuesta, la injusticia social es también causa de la crisis de la familia y la sociedad.  Necesitamos ponerle a la Pastoral de la Familia el énfasis que no ha tenido hasta ahora para defender los valores esenciales de la familia.
Finalmente, el Cardenal José de Jesús Pimiento Rodríguez, obispo emérito de Manizales da su mensaje a los sacerdotes, nos explica lo que significa para el  ser cardenal y nos da su bendición final.

Fuente: Cardenal José de Jesús Pimiento Rodríguez

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