Liturgia Dominical (Reflexión Dominical)

Se brinda el espacio para que podamos por el medio escrito hacer un acercamiento a lo que quiere decir la Palabra de Dios cada Domingo a su pueblo.

LITURGIA Noviembre 17 
Discernimiento

15 de Noviembre 2019
 Padre Tadeo Albarracín
LITURGIA Noviembre 17 Discernimiento

El ministerio de Jesús en Jerusalén, los días previos a su pasión, tiene dos partes, la primera consiste en una confrontación con distintos grupos del judaísmo de su época, y la segunda es el discurso sobre el final del tiempo. La secuencia que propone el leccionario de la misa nos presentó el domingo anterior la discusión de los saduceos con Jesús, en este domingo nos ofrece la parte central del discurso sobre el final del tiempo.

En las diferentes discusiones en el atrio del templo fueron quedando sin argumento uno a uno los contradictores de Jesús, entonces alguien de los presentes, quizá cercano a Jesús, incluso pudo tratarse de alguno de los discípulos, llama la atención del Maestro sobre la magnificencia del templo, como queriendo salvaguardar la institución religiosa; Jesús no se deja impresionar y aprovecha la ocasión para advertir sobre una nueva escala de valores respecto de la tradición que representa el templo.

El evangelio de este domingo (Lucas 21, 5-19) se abre con una muestra de candidez de alguien que ha oído cómo Jesús ha silenciado a sus oponentes. Una vez que los contradictores de Jesús han quedado sin argumentos, un discípulo suyo entrevé que la institución del templo podrá continuar brindando seguridad; es la aspiración de quienes piensan que la salvación que ofrece Dios en Jesucristo es ‘más de lo mismo’, que el Reino anunciado por Jesús es continuidad de lo que estamos acostumbrados a ver.

Quien hace tal comentario a esta altura del relato de Lucas no se ha dado cuenta de que el Reino es diferente al fariseísmo que propone la pureza y el culto como preparación para acoger al Mesías; le ha faltado a este discípulo libertad para atreverse a pensar que la propuesta de Jesús dista mucho de una religión que ofrece seguridad. ¡Cuánto cuesta comprender la denuncia profética de Jesús sobre las estructuras de un mundo injusto! Contrasta la predicación de Jesús con el amaño de personas interesadas y dispuestas a hacer cambios para que todo continúe lo mismo.

Al cándido comentario, Jesús responde advirtiendo sobre una nueva situación: la insuficiencia del templo –de la institución religiosa– para brindar seguridades. Pero los oyentes de Jesús se resisten y prefieren ver en el fin del templo una oportunidad para la que hay que estar preparados, por eso es preciso conocer cuándo sucederá y cuál será la señal que indica que todo este hundimiento está por darse. Ellos tienen su propia visión del proyecto del Reino y estarían dispuestos a una guerra santa, invocarían el favor divino para derrotar a los poderosos del mundo e implantar una teocracia. Pareciera que es ocasión para que surja un ‘fundamentalismo innovador’: hacer cambios para que todo siga igual.

En esta situación la indicación de Jesús es clara: «Miren que nadie los engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “El tiempo está llegando”». Cuando empieza a ser manifiesto el desgaste de aquellas cosas que vienen dando seguridad aparecen falsos mesías invitando a la defensa de tradiciones. Jesús dice que no hay que secundar tales propuestas.

Esta crisis de la institución del templo estará precedida por luchas de poder, revoluciones sociales, crisis y miseria: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, en diversos países habrá hambres y pestes». Señales del agotamiento de un mundo creado por el hombre.

En esta expiración del mundo los cristianos tienen la ocasión de ser testigos de la autenticidad de la revelación de Jesús, pero este testimonio será convincente en la medida que sea fruto de la acción del Espíritu. En la persecución contra los cristianos, ellos no deben ceder a la tentación de la apologética: «Métanse bien en la cabeza que no tienen que preparar su defensa». La defensa del cristianismo surge de la acción del Espíritu que inspira cómo actuar en estas situaciones de cambios profundos, cuando se desvanecen las seguridades de antaño.

Estas palabras de Jesús bien iluminan lo que debe ser la respuesta de los discípulos en este cambio de época; las advertencias del Maestro son un estímulo para la profecía que deben ejercer los bautizados para vivir en fidelidad al Evangelio.

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