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Nosotras estamos ahí, presentes

09 de Octubre 2019
 Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
Nosotras estamos ahí, presentes

La hermana Alba Teresa Cediel Castillo, de las Misioneras de María Inmaculada y de Santa Catalina de Siena, Lauritas, ha dicho que “¿Qué hacemos? Pues, lo que puede hacer también una mujer”

Al dirigirse esta mañana en el Aula del Sínodo a los Padres Sinodales, el Santo Padre dio la bienvenida a los presentes y les agradeció el trabajo de preparación… Y hablando espontáneamente comenzó afirmando que “el Sínodo para la Amazonía podemos decir que tiene cuatro dimensiones: la dimensión pastoral, la dimensión cultural, la dimensión social y la dimensión ecológica.

Dimensión pastoral del Sínodo

De la primera, es decir la dimensión pastoral dijo que “es la esencial”, por ser “la que abarca todo”. “Nos acercamos con corazón cristiano – prosiguió el Papa – y vemos la realidad de Amazonía con ojos de discípulo para comprenderla e interpretarla con ojos de discípulo, porque no existen hermenéuticas neutras, hermenéuticas asépticas”, que “siempre están condicionadas por una opción previa, nuestra opción previa es la de discípulos”.

“ Nos acercamos a los pueblos amazónicos en puntas de pie, respetando su historia, sus culturas, su estilo del buen vivir, en el sentido etimológico de la palabra, no en el sentido social que tantas veces les damos, porque los pueblos poseen entidad propia, todos los pueblos, poseen una sabiduría propia, conciencia de sí, los pueblos tienen un sentir, una manera de ver la realidad, una historia, una hermética y tienden a ser protagonistas de su propia historia con estas cosas, con estas cualidades ”

El Santo Padre dijo además: Y nos acercamos ajenos a colonizaciones ideológicas que destruyen o reducen la idiosincrasia de los pueblos, hoy es tan común esto de las colonizaciones ideológicas. Y nos acercamos sin el afán empresarial de hacerles programas pre-confeccionados de disciplinar, entre comillas, a los pueblos amazónicos, disciplinar su historia, su cultura, eso no, ese afán de domesticar los pueblos originarios.

No al centralismo homogeneizante y homogeneizador

Por otra parte, cuando la Iglesia se olvidó de cómo tiene que acercarse a un pueblo – dijo Francisco – “no se inculturizó, incluso llegó a menospreciar a ciertos pueblos, y cuántos fracasos de los cuales hoy nos lamentamos”… De manera que el Pontífice afirmó que el “centralismo homogeneizante y homogeneizador no dejó surgir la autenticidad de la cultura de los pueblos”. Y agregó que “las ideologías son un arma peligrosa”, y que “siempre tendemos a agarrar una ideología para interpretar un pueblo”.

“ Las ideologías son reductivas, y nos llevan a la exageración en nuestra pretensión de comprender intelectualmente, pero sin aceptar, comprender sin admirar, comprender sin asumir, y entonces se recibe la realidad en categorías, las más comunes son las categorías de ‘ismos’, entonces cuando tenemos que acercarnos a la realidad de algún pueblo originario hablamos de ‘indigenismos’, y cuando queremos darle alguna pista de salida a su vivir mejor, no le preguntamos, hablamos de ‘desarrollismo’, estos ‘ismos’ reformulan la vida desde el laboratorio ilustrado e iluminista ”

Civilización y barbarie

El Pontífice recordó un lema de su país: “Civilización y barbarie”, que “sirvió – dijo – para dividir, para aniquilar y llegó al culmen hacia fines de los años 80, a aniquilar la mayoría de los pueblos originarios, porque eran ‘barbarie’ y la ‘civilización’ venia de otro lado. Es el desprecio de los pueblos y a eso voy, a la experiencia de mi tierra, eso, ‘civilización y barbarie’ que sirvió para aniquilar pueblos todavía sigue en mi patria, con palabras ofensivas y entonces se habla de civilización de segundo grado, los que vienen de la barbarie y hoy son los ‘bolitas’, los paraguayos, los paraguas, los ‘cabecitas negras’, siempre ese alejarnos de la realidad de un pueblo calificándolo y poniendo distancias.

El papa Francisco recibió el aplauso de la asamblea cuando compartió, con pena, una vivencia sobre el desprecio al escuchar, ayer, un comentario burlón acerca de la piedad de una persona que llevó las ofrendas con plumas en la cabeza. Son actitudes que hacen que se corra el riesgo “de proponer medidas simplemente pragmáticas, cuando por el contrario se nos pide una contemplación de los pueblos, una capacidad de admiración, que hagan hacer un pensamiento paradigmático”.

“No hemos venido aquí a inventar programas de desarrollo social o de custodia de culturas, de tipo museo, o de acciones pastorales con el mismo estilo no contemplativo con el que se están llevando adelante las acciones de signo contrario: deforestación, uniformización, explotación, ellos también hacen programas que no respetan la poesía, la realidad de los pueblos que es soberana”.

Francisco dijo, por otra parte que hay que cuidarse de la mundanidad en el modo de exigir puntos de vista y cambios en la organización, porque “la mundanidad se infiltra siempre y nos hace alejar de la poesía de los pueblos”.

Hacia el final de su alocución el Papa Bergoglio pidió a los participantes en este Sínodo que se rece mucho. Que se reflexione, dialogue y escuche con humildad, sabiendo que ninguno sabe todo. Y que hablen con coraje, con parresía, aunque tenga que pasar vergüenza, decir lo que se siente, discernir y todo esto custodiando la fraternidad que debe existir para favorecer esta actitud de reflexión y oración.

Por último afirmó que “un proceso como el de un Sínodo se puede arruinar un poco si yo al salir de la sala digo lo que pienso, digo la mía, y entonces se da esa característica que se dio en algunos sínodos: del Sínodo de adentro y del Sínodo de afuera”. Francisco agradeció nuevamente cuanto están haciendo, y “por favor – dijo – no perdamos el sentido del humor”.

 Por otro lado, las hermanas misioneras se hicieron presentes a través de lavoz de la laurita Alba Teresa Cediel Castillo:

“Nosotras ahí estamos presentes, en cada uno de estos lugares. ¿Qué hacemos? Pues, lo que puede hacer también una mujer: acompañamos a los indígenas en los diferentes eventos; cuando el sacerdote no puede hacer presencia y se necesita que haya un bautismo, pues nosotras bautizamos. Si hay la posibilidad de que alguien se quiere casar, pues nosotras también hacemos presencia y somos testigos de ese amor de esa pareja. Y muchas veces nos ha tocado escuchar en confesión, no hemos dado la absolución, pero en el fondo de nuestro corazón, nosotros hemos dicho -con la humildad de que este hombre, o de que esta mujer se acerque a nosotras por situaciones de enfermedad y ya próxima la muerte-, nosotros creemos que Dios Padre también actúa ahí”.

Estas son las palabras sencillas y directas de la hermana Alba Teresa Cediel Castillo, de las Misioneras de María Inmaculada y de Santa Catalina de Siena, que vive en Colombia en las comunidades indígenas. El relato de la religiosa describe la situación y las dificultades vividas en las aldeas amazónicas y el hecho de que en ciertas ocasiones hay parejas que se juran fidelidad en el pacto matrimonial en presencia de las religiosas cuando falta el sacerdote. Y hay personas -al final de sus vidas o en situaciones difíciles- que, al no poder confesarse ante el sacerdote que no está allí, se dirigen a las religiosas y les confían los pecados cometidos. Es evidente que las hermanas no pueden dar la absolución: son conscientes de que no pueden administrar el sacramento de la penitencia e, incluso, las personas que confían en ellas lo saben. Pero pueden escuchar y rezar. Las hermanas saben que no pueden celebrar matrimonios, pero pueden asistir.

 

 

Fuente: Vatican News / vatican.va / Religiondigital

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