Liturgia Dominical (Reflexión Dominical)

Se brinda el espacio para que podamos por el medio escrito hacer un acercamiento a lo que quiere decir la Palabra de Dios cada Domingo a su pueblo.

LITURGIA Octubre 6 
Por la obediencia de la fe se viene realizando el proyecto de Dios 

04 de Octubre 2019
 Padre Tadeo Albarracín
LITURGIA Octubre 6 Por la obediencia de la fe se viene realizando el proyecto de Dios

En la lectura secuencial del evangelio que propone el leccionario, después de la parábola que dirigió a los fariseosen el evangelio del domingo anteriorhoy retomamos la enseñanza de Jesús a sus discípulos. La escena de hoy se abre con una petición de los apóstoles al Señor; este inicio ya sitúa a los oyentes en el ámbito de una enseñanza sobre la fe. El texto del profeta Habacuc que escuchamos en la primera lectura de la liturgia de este domingo (Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4) nos presenta al inicio la queja de quien espera la salvación de Dios, pero ésta no llega, entre tanto el fiel se ve rodeado de males.

 En la segunda parte de este texto profético se deja oír la respuesta de parte de Dios: si la salvación toma su tiempo para cumplirse, «espera en ella, pues llegará y no tardará». 

En estos versículos de la primera lectura la salvación se expresa como proyecto de Dios que se cumple en la historia y a su vez la fe se entiende como confianza en el cumplimiento de la promesa de salvación. El texto concluye afirmando que el inocente que confía en Dios alcanzará, por esta confianza, la salvación. 

En el episodio del evangelio de este domingo (Lucas 17, 5-10) reconocemos dos partes, en la primera encontramos una petición de los Apóstoles al Señor; en la segunda, mediante una parábola, Jesús desarrolla la respuesta a la petición de los apóstoles. 

Es útil comenzar por resaltar que el evangelista presenta a los ‘apóstoles’ formulando una petición al ‘Señor’. ‘Apóstoles es la manera como Lucas denomina a los responsables de la misión.

Desde el sentido que tiene en los escritos de Lucas el término apóstol, podemos entender que la petición «Auméntanos la fe», que los apóstoles dirigen al Señor, es consecuencia de los retos que plantea la misión.

En su respuesta a esta petición el Señor acude a la imagen de un granito de mostaza, comparación que aparece en otro lugar del evangelio según San Lucas (13, 19) para llamar la atención sobre lo minúsculo de alguna cosa. 

Al acudir a la imagen del grano de mostaza el Señor está respondiendo a los apóstoles que en el campo de la fe no se trata de lograr suplementos o de acrecentar sino más bien de práctica: «Si tuvieran fe como un granito de mostaza, dirían a esa morera (…) y le obedecería». La respuesta de Jesús no hace caso de la petición de un incremento, sino que nos lleva a fijarnos en la secuencia ordenar / obedecer como descripción de la fe.

En la segunda parte del evangelio de este domingo Jesús amplía la anterior descripción de la fe, para ello propone la parábola de un siervo disciplinado. La historia narrada por Jesús nos resulta un poco lejana de la sensibilidad del tiempo presente y de los derechos de los obreros, pero en tiempo de Jesús eran otras las costumbres

Se trata de un campesino que tiene un sirviente que trabaja en labores del campo –labrar y pastorear– y que además atiende los oficios de la casa. La narración propone la historia de un siervo obediente que cabalmente cumple «lo que se le ha mandado» y destaca esto precisamente como lo razonable dentro de la relación amo / sirviente. En este contexto, lo ilógico vendría a ser que se reclame una recompensa.

Después de este desenlace de la parábola, Jesús retoma la conclusión y la refiere a los apóstoles: «Pues lo mismo ustedes…». En esta aplicación que hace Jesús está el centro del mensaje del texto del evangelio de este domingo. El discípulo (para hoy, de cara a la asamblea dominical, mejor que ‘apóstol’) al final ojalá pudiera decir: ‘No he hecho sino cumplir lo que se me ha ordenado’.

Esto que se ha ‘ordenado’ al discípulo de Jesús es el proyecto del Evangelio, de manera que en la plenitud del Reino el discípulo habrá llegado a tener los mismos sentimientos y el mismo pensamiento del Maestro, llegará a ser ‘otro Cristo’. En esto consiste precisamente la salvación, en llegar el discípulo a configurarse totalmente con Cristo. Más que en una recompensa, el evangelio de hoy propone la salvación como el cumplimiento pleno del proyecto de Dios en la historia personal del discípulo.

Desde esta perspectiva, la fe viene a ser la respuesta en obediencia a la propuesta de salvación que Dios dirige al ser humano. 

Nos queda un tema por abordar, el adjetivo griego ‘achreios’ (inútil) que en algunas versiones se ofrece en la traducción ‘siervos inútiles’, pero no en el sentido de ineficacia sino de ‘servidores sin mérito alguno’. Se insinúa con ello la controversia de San Pablo con los fariseos fundada en la frase de Habacuc que contiene la primera lectura: «El hombre es justificado por la fe, independientemente de las obras de la Ley» (Romanos 3, 28). La salvación es don gratuito de Dios, don para la conversión del discípulo, de modo que llegue a tener una existencia como la de Jesucristo.

 

 

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