Liturgia Dominical (Reflexión Dominical)

Se brinda el espacio para que podamos por el medio escrito hacer un acercamiento a lo que quiere decir la Palabra de Dios cada Domingo a su pueblo.

LITURGIA Julio 14 
Del saber al hacer

12 de Julio 2019
 Padre Tadeo Albarracín
LITURGIA Julio 14 Del saber al hacer

El leccionario de la misa dominical viene exponiendo cómo se realiza en la vida personal de los discípulos y en la historia del mundo el proyecto de Dios en Jesucristo; en los textos leídos los domingos anteriores se viene explicando que la salvación es proyecto que se hace realidad y estas noticias pueden resultar gratificantes y mover a la acción de gracias, pero para que se cumpla el designio salvífico de Dios es necesario ir más allá de dogmas o creencias sobre la salvación; en este sentido el episodio del evangelio de la misa de este domingo plantea dar el paso de la teoría a la práctica, del saber al hacer.

En el evangelio de la misa de este domingo (Lucas 10, 25-37) un doctor de la Ley judía aborda a Jesús para ponerlo a prueba, la escena se presenta como un debate sobre la salvación, una discusión sobre cómo alcanzar la vida eterna. El texto se divide en dos partes, cada una de ellas con la misma estructura: cada parte se abre con una pregunta del doctor de la Ley a la que Jesús propone hallar la respuesta en dos textos: para la primera pregunta se acude a un texto de la Escritura, para la segunda, Jesús propone el texto de la historia del samaritano; el legista descubre una respuesta en el sentido de cada uno de los textos propuestos, Jesús lo felicita por el hallazgo y enseguida termina invitándolo a poner por obra lo aprendido.

Cada una de las partes responde a una intencionalidad que se manifiesta a través de la pregunta inicial. En la primera parte el doctor de la Ley quiere tener una idea sobre Jesús, para ello ‘lo pone a prueba’ preguntándole: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?»; en la segunda parte el doctor de la Ley quiere que Jesús se haga una idea sobre él, se quiere justificar ante Jesús, y por ello pregunta: «¿Y quién es mi prójimo?».

A la primera pregunta –«¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?»– Jesús responde con una doble pregunta, en primer término, «¿Qué está escrito en la Ley?», luego «¿Qué lees en ella?». Jesús invita al doctor de la Ley a pasar del texto de la Ley –lo escrito– a la responsabilidad frente al mismo texto –lo que lees en la Ley– se trata de un ejercicio de interiorización de la Ley. En su respuesta el doctor vincula el amor a Dios con el amor al prójimo, así se señala el camino desde el saber religioso –conocer la voluntad de Dios– hacia el obrar moral.

Jesús felicita al letrado por el hallazgo –«Has respondido correctamente»– y enseguida lo invita a poner por obra esta enseñanza. La vida eterna, la salvación, se alcanza pasando del saber sobre la voluntad de Dios a la puesta por obra de la voluntad divina.

Allí pudo haber terminado el debate, pero el deseo de justificarse ante Jesús mueve al legista a abrir una nueva sección. Para buscar respuesta a la pregunta «¿y quién es mi prójimo?» Jesús propone interiorizar un nuevo texto: la historia del samaritano. El paso de la literalidad del texto hacia el sentido de este se facilita a través de la pregunta «¿Cuál de esos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». Esos tres hombres son un sacerdote, un levita y un samaritano; en el tiempo de Jesús se comprendía fácilmente que el sacerdote y el levita son personas que se ocupaban del servicio a Dios, mientras que el samaritano desconoce la revelación y esto lo lleva a vivir al margen de las prácticas cultuales.

En su respuesta el doctor de la Ley señala que se portó como prójimo quien actuó con misericordia. Al interiorizar la historia del samaritano, el letrado pasa del saber religioso –el de los hombres del culto– hacia la práctica de la misericordia. Aunque la pregunta que abre esta segunda parte busca indagar sobre la naturaleza o entidad del prójimo –¿quién es mi prójimo?– la respuesta hallada dice cómo se hace uno prójimo. Esta posible falta de concordancia sirve para que Jesús proponga al doctor de la Ley pasar del saber religioso a la práctica de la misericordia: «Anda y haz tú lo mismo».

En la lectura del relato del evangelio según san Lucas que ofrece el leccionario de la misa, después de la confesión de Pedro, «Tú eres el Ungido de Dios», Jesús viene explicando cómo es que Él salva; en el texto de hoy el itinerario que realiza el doctor de la Ley sirve para comprender cómo salva Jesús. Jesús, como maestro, conduce al jurista desde el conocimiento sobre Dios hasta la situación de hacerlo prójimo, así salva Jesús, constituyendo sujetos de la salvación, es decir, hombres y mujeres que hacen el tránsito desde la teoría sobre la voluntad salvífica de Dios hasta constituirse prójimo. ¿Qué debo hacer para alcanzar la salvación?, debo hacerme prójimo de los desposeídos.

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