Formación

El Pueblo de Dios necesita ser formado y necesitan que se les incentive a la espiritualidad como medio para acercarse a Jesucristo por lo cual, éste es el espacio propicio para ello.

Con motivo de la Vida Consagrada

“La Alegría del Discípulo Misionero

02 de Febrero 2015
 Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones - OAC Bogotá
“La Alegría del Discípulo Misionero”

En nuestra sección de Formación en El Catolicismo, hemos querido publicar con motivo del día 2 de febrero que celebramos la Fiesta de la Vida Consagrada, la conferencia “La Alegría del Discípulo Misionero” del padre Juan Álvaro Zapata Torres, Director del Departamento Ministerios Ordenados y Vida Consagrada en el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano,  quien la presentó el sábado 29 de noviembre en la apertura del Año de la Vida Consagrada en la Arquidiócesis de Bogotá y gustó tanto, que muchas comunidades religiosas la solicitaron.  

Su elección nos lleva a una respuesta llena de gratitud, es uno de los mensajes que el padre Juan Álvaro Zapata nos presentó “Todo consagrado es para la misión y toda misión presupone una consagración”, explicó que la elección a la vida consagrada no ha sido fruto de las propias capacidades de la persona sino de Dios, de ahí que la Obra iniciada por el Señor, El mismo la llevará a feliz término, “El hace que nuestras acciones produzcan fruto, requiere de cada uno la disponibilidad inmediata y total para ser buenos instrumentos en sus manos”. 

También se refiere a los cambios de época y a los retos para que nada impida llevar el Evangelio; todo es ocasión por difícil que sea para tener la oportunidad de anunciar a Jesucristo, el mismo ayer, hoy y siempre. Invitó a los consagrados a que tengan la convicción de sentirse amados y confiados en el Señor, razón de su alegría y felicidad para que otros se motiven a seguirlo “No hay santidad en la tristeza”. 

Así mismo, invitó al encuentro orante con la Palabra, contó sobre la experiencia de Santa Teresa de Calcuta  quien pedía a las hermanas de su comunidad, orar dos horas ante el Santísimo para iniciar sus labores.  También con base en el mensaje del papa Francisco, motivó a los consagrados a ser profetas, valientes, de “amar hasta que nos duela”… de salir de sí mismos para encontrarse con los demás, “estamos en el mundo pero no somos del mundo…ser el perfume de Cristo”. 

Entre los desafíos del consagrado que asume una misión permanente dejó muy claro descubrir a Jesús en el rostro de los demás, hacer experiencia de que no hay cristianismo sin cruz y de anunciar que el Señor es nuestra Paz y Esperanza.  

Descargue a continuación la ponencia del padre Juan Álvaro Zapata Torres “La Alegría del discípulo misionero”.  

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Fuente: Padre Juan Álvaro Zapata

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