Formación

El Pueblo de Dios necesita ser formado y necesitan que se les incentive a la espiritualidad como medio para acercarse a Jesucristo por lo cual, éste es el espacio propicio para ello.

Domingo de Ramos

14 de Abril 2019
 Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
Domingo de Ramos

Con esta celebración se da inicio a la Semana Santa. La bendición de los ramos, la procesión al templo y la lectura de la pasión son los elementos más significativos de esta celebración dominical

La Obertura

Así como en muchas obras musicales hay una obertura que preludia los principales temas que serán desarrollados a lo largo de las mismas, la Semana Santa tiene su obertura en la celebración del Domingo de Ramos.

En ella se anuncian los dos motivos que se irán desplegando durante el triduo sacro: por una parte, el triunfo de Cristo que suscita la aclamación gozosa y, por otra, la pasión que es el camino mediante el cual Cristo alcanzará su victoria sobre el pecado y sobre la muerte. El primer motivo aparece en la conmemoración de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. El segundo en la lectura de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Los dos motivos están íntimamente relacionados. Cristo entra triunfalmente a Jerusalén, pero no en la cabalgadura de un guerrero victorioso, sino en un borrico. Es el Mesías humilde anunciado en la profecía de Zacarías (Zc 9,9). La lectura de la pasión según San Lucas culminará a su vez con el reconocimiento de la obra de Dios: "El centurión, al ver lo sucedido, dio gloria a Dios, diciendo: Este hombre era de verás inocente" (Lc 23.47). Cristo ingresa a Jerusalén para llevar a término la misión que el Padre le ha encomendado. La celebración del Domingo de Ramos pone de manifiesto esta voluntad amorosa y firme con la que Jesús quiere responder al designio salvador del Padre. Su hora se acerca y él no la rehúye. Por el contrario, ingresa a Jerusalén para afrontarla.

Así pues, la celebración del Domingo de Ramos nos sirve de pórtico para la celebración de la Semana Santa. Después de preparamos mediante el ayuno, la limosna y la oración nos adentramos en la solemne conmemoración anual del misterio pascual. Acatando la invitación que el Papa Benedicto XVI nos ha hecho para contemplar a Aquel que fue traspasado, podemos iniciar la Semana Santa contemplando durante el Domingo de Ramos la voluntad amorosa de salvación que animó a Cristo a entrar en Jerusalén. Al mismo tiempo esta celebración puede ser una ocasión propicia para que examinemos nuestras disposiciones para acoger durante estos días santos el don de la redención, fruto de esta determinación generosa de Jesús de ir hasta la muerte por nosotros.

¿Qué tan conscientes somos de la necesidad de ser continuamente salvados por Cristo? ¿Qué tan dispuestos estamos nosotros a unimos a Él durante estos días santos para acoger la salvación? ¿Qué tan deseosos estamos de renovar la gracia de nuestro bautismo para vivir más plenamente en la santidad de los hijos de Dios? ¿Qué tan despierta está nuestra fe para acompañar místicamente a Jesús por el camino de la cruz y así resucitar con Él a la vida nueva?

Durante los días santos Jesús renovará para nosotros las maravillas de la salvación mediante las celebraciones sacramentales en las que tomaremos parte. Para que estas produzcan en nosotros su efecto salvífico, es preciso que nos acerquemos con fe, es decir, conscientes de que sólo el Señor puede salvamos y, al mismo tiempo, dispuestos a dejamos transformar por Él.

La Ceremonia

Esta Eucaristía empieza fuera del Templo con la bendición de los Ramos; en procesión, con cantos de aclamación, se llega hasta la iglesia en donde se leerá el texto íntegro de la Pasión, ojalá entre tres lectores, reservando las palabras de Jesús a quien preside la liturgia.

Bendición de los Ramos

Los fieles se reúnen fuera del Templo con ramos de palma para recibir y aclamar al Señor como Rey terrenal. En procesión entran y se lee la Pasión del Señor.

Esta entrada del Señor debiera identificarse con su entrada en nuestra propia vida de bautizados, vida que con sus actos aclamen y bendigan su presencia y sean señal y compromiso de acciones cristianas.

Lectura de la Pasión

La lectura completa de este texto permite entrar en el escenario propicio para la celebración del Triduo Pascual. La Iglesia quiere leer hoy el relato de la Pasión en la Asamblea dominical, con el fin de que la Cruz de Cristo ilumine toda la semana, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Pasión y Resurrección son dos tiempos de un mismo misterio de muerte y vida, que limpia nuestras faltas y nos con- quista la amistad de Dios.

 

 

Fuente: Archivo El Catolicismo

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