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La jornada de la rendición de cuentas

23 de Febrero 2019
 Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
La jornada de la rendición de cuentas

El abuso sexual de menores y otras personas vulnerables no solo viola la ley divina y eclesiástica, sino que también es un comportamiento criminal público

El cardenal Gracias dice que el problema del abuso concierne a todos los obispos sin excepción y en justicia tienen la obligación de rendir cuentas ante las autoridades civiles

El cardenal Gracias dejó en claro la responsabilidad de los miembros del clero en cuanto a los abusos: "Aquellos que son culpables de un comportamiento criminal, en justicia tienen la obligación de rendir cuentas ante las autoridades civiles por dicho comportamiento", planteó Gracias, arzobispo de Bombay, al pronunciar su discurso en el segundo día de trabajo de la reunión a la que asiste a tiempo completo Jorge Bergoglio junto a 190 participantes de todo el mundo.

La línea de Gracias fue clara: como parte de la sociedad, la Iglesia no puede seguir viviendo a espaldas del mundo cuando se dan estos casos: "Aunque la Iglesia no es un agente del Estado, reconoce la autoridad legítima de la ley civil y del Estado. Por lo tanto, la Iglesia coopera con las autoridades civiles en estos asuntos para hacer justicia a los sobrevivientes y al orden civil", pidió.

"Ningún obispo puede decirse a sí mismo: ‘Este problema de abuso en la Iglesia no me concierne, porque las cosas son diferentes en mi parte del mundo'. Cada uno de nosotros es responsable de toda la iglesia", destacó Gracias, miembro también del C6, el grupo de cardenales que asesora al pontífice en la reforma de la Curia.

"Juntos, tenemos responsabilidad y obligación de rendir cuentas. Extendemos nuestra preocupación más allá de nuestra Iglesia local para abarcar a todas las iglesias con las que estamos en comunión", pidió, de cara a 114 presidentes de conferencias episcopales.

Según Gracias, "el abuso sexual en la Iglesia Católica y la consiguiente incapacidad de abordarlo de una manera abierta, efectiva y rindiendo cuentas respecto a ello, ha causado una crisis multifacética que ha asediado y herido a la Iglesia, por no hablar de aquellos que han sido abusados".

En un tono de autocrítica similar al que primó ayer en la jornada inaugural, el purpurado asiático aseveró que "no se puede ignorar que tratar el tema del abuso de la manera correcta ha sido difícil para nosotros en la Iglesia por varias razones".

"Una tarea fundamental que nos incumbe a todos, individual y colegialmente, es la de restablecer la justicia a quienes han sido violados", enfatizó, en línea con el eje del segundo día, que estará centrado en la rendición de cuentas o accountability.

"El abuso sexual de menores y otras personas vulnerables no solo viola la ley divina y eclesiástica, sino que también es un comportamiento criminal público", les recordó a los representantes eclesiásticos, que luego deberán volver a sus países para transmitir los lineamientos de la cumbre.

En ese marco, Gracias, sentado junto al papa Francisco en el Aula Nueva del Sínodo, planteó que "es importante identificar y aplicar medidas para proteger a los jóvenes y a las personas vulnerables de futuros abusos".

"Lo más importante es que el abuso inflige daño a los sobrevivientes. Este daño directo puede ser físico. Inevitablemente, es psicológico con todas las consecuencias a largo plazo de cualquier trauma emocional grave relacionado con una profunda traición a la confianza", lamentó.

"Por muy grave que sea el abuso directo de niños y adultos vulnerables, el daño indirecto infligido por aquellos con responsabilidad directiva dentro de la Iglesia puede ser peor al revictimizar a aquellos que ya han sufrido abuso", planteó en esa línea.

 

El cardenal Cupich dice que no hay impedimento por normas de confidencialidad, prima la verdad.

Después de los reclamos del cardenal Oswald Gracias para enfatizar la rendición de cuentas de los miembros del clero acusados de pedofilia con la Justicia Civil, el arzobispo de Chicago Blase Cupich presentó este viernes una serie de puntos para mejorar la "accountability" al interno de la Iglesia.

"Tristemente, mucha de nuestra gente, no solo los abusados o los padres de los abusados, sino también los fieles en general se preguntan si nosotros, los líderes de la Iglesia, comprendemos plenamente esta realidad, particularmente cuando ven que se da poco cuidado a los niños abusados, o peor aún, cuando se encubre para proteger al abusador o a la institución", expresó Cupich en su discurso en el segundo día de trabajo de la cumbre anti-abusos convocada por el papa Francisco en el Vaticano.

Continuando con el tono de autocrítica que impregnó la primera jornada, Cupich planteó hoy que "esta es la fuente de la creciente desconfianza en nuestro liderazgo, sin mencionar la indignación de nuestro pueblo".

El purpurado estadounidense basó su presentación en las propuestas de una serie de medidas para aumentar los procedimientos de rendición de cuentas dentro de la Iglesia y mejorar los procesos frente a las acusaciones de abusos sexuales a miembros del clero.

"La primera orientación es una postura perpetua de escucha radical para comprender la experiencia aniquiladora de aquellos que han sido abusados sexualmente por el clero", propuso.

Parafraseando el motu proprio del papa Francisco de 2016 en el que endurece las sanciones canónicas a encubridores, Cupich agregó que "la Iglesia, como madre amorosa, debe abrirse continuamente a la realidad desgarradora de los niños cuyas heridas nunca sanarán".

"Nuestra escucha debe ser activa, buscando a quienes han sido heridos y tratando de servirlos", reclamó a los 190 participantes.

"En otras palabras, la obligación de rendir cuentas dentro del colegio episcopal, marcada por la sinodalidad, puede configurarse de manera que se convierta en una sólida red de guía, gracia y apoyo que no deje solo al líder individual en situaciones difíciles ni se base en la falsa impresión de que la Santa Sede debe dar todas las respuestas", planteó.

En ese marco, el también miembro del Comité organizador del encuentro puso de relieve que "el principio orientador final que es esencial para que las estructuras de rendición de cuentas por el abuso sexual del clero sean efectivas es el llamado al acompañamiento".

"Si la Iglesia ha de acoger verdaderamente a las víctimas y sobrevivientes del abuso clerical en sus brazos como una madre amorosa, entonces toda estructura de rendición de cuentas debe incluir un compromiso y un acompañamiento que sean verdaderamente compasivos", presentó.

Las palabras de Cupich aparecieron hoy como la segunda serie de propuestas concretas, tras los 21 puntos que ayer entregó el propio Francisco a los participantes como disparador de los trabajos.

"Estas estructuras de rendición de cuentas también deben ser justas y seguras, produciendo sanciones para proteger a los vulnerables cuando el acusado es culpable, y declaraciones de inocencia cuando el acusado no tiene culpa", agregó luego Cupich, tras trazar un recorrido por el estado actual del marco normativo en la Iglesia.

"El llamado de la Iglesia a acompañar a las víctimas exige una mentalidad que rechaza categóricamente los encubrimientos o el consejo de distanciarnos de los

sobrevivientes de abusos por razones legales o por miedo al escándalo, lo que bloquea el verdadero acompañamiento de quienes han sido victimizados", agregó en otro de los puntos que presentó.

"La tarea que tenemos ante nosotros es centrar estos principios en el diseño de estructuras institucionales y legales específicas con el fin de crear una obligación de rendir cuentas genuinas en los casos relacionados con la mala conducta de los obispos y superiores religiosos, y el mal manejo de los casos de abuso infantil", explicó.

"Todos los mecanismos para reportar acusaciones de abuso o mal manejo de casos de abuso contra un obispo deben ser transparentes y bien conocidos por los fieles", reclamó Cupich en esa dirección, entre la que incluyó el posible "establecimiento de mecanismos independientes de información en forma de una línea telefónica específica o un servicio de portal web para recibir y transmitir las acusaciones".

Por último, siguiendo el pedido de esta semana del arzobispo de Malta Charles Scicluna para cambiar la cultura del silencio que arrastra la Iglesia en estos casos, Cupich aseveró que "la denuncia de un delito no debe verse obstaculizada por el secreto oficial o por normas de confidencialidad".

 Imagen: Vaticana News

Fuente: Vatican News

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