Formación

El Pueblo de Dios necesita ser formado y necesitan que se les incentive a la espiritualidad como medio para acercarse a Jesucristo por lo cual, éste es el espacio propicio para ello.

El Niño Jesús se hizo pobre entre los pobres por su misericordia

22 de Diciembre 2018
El Niño Jesús se hizo pobre entre los pobres por su misericordia

Qué buscas, mi rey del cielo, que de palacio elegiste una gruta de Belén y como trono las pajas de un pesebre? ¿Qué enseñas, mi Niño, al hacerte pobre entre los pobres? Danos tu sabiduría para aprender desde la pobreza la riqueza espiritual que de tu nacimiento llega.

La ciudad de Belén, la tierra donde nació el Niño Jesús, estaba situada a 9 kilómetros al sur de la ciudad de Jerusalén y a la misma altura a nivel del mar de la ciudad santa. Belén estaba enclavada en los montes de Judea mientras que Jerusalén estaba construida sobre el monte Sión. Belén era una aldea insignificante en su momento para los ojos del mundo, mientras que Jerusalén se llevaba todos los elogios. Esta última tenía como rey a Herodes y al Templo de Dios como la maravilla de la ciudad. Sin embargo, Dios no eligió la gran ciudad como lugar para que el Mesías naciera sino que prefirió Belén, la aldea de David, como lo anunciaba la profecía: “Pero tú, Belén de Éfrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5,1).  

Esta elección tenía otra intención en el plan de Dios: revelar al más grande, al Mesías esperado, desde la pequeñez de un lugar, de una tierra de pastores, de una gruta de Belén. Al nacer el Niño Jesús en Belén se hizo pobre entre los pobres, no solo por la humildad del pesebre sino también por la humildad de la ciudad de David y de aquellos pastores que la habitaban. Así Dios reveló su misericordia, para alcanzar a los más pobres del mundo, para cobijar con su compasión a todos sin excepción. 

Belén inspira el estilo de Iglesia que el Señor quiere. Él desea una Iglesia pobre para los pobres, y así lo quiere nuestra Iglesia en Bogotá y en los pueblos rurales. “Queremos ser una Iglesia pobre y para los pobres, como lo sueña el papa Francisco; una Iglesia atenta a las necesidades de los débiles, de los que la sociedad descarta. Una Iglesia que, junto con otros grupos sociales y humanos comprometidos con una sociedad distinta, promueve incesantemente la justicia, la reconciliación y la fraternidad”. 

Una Iglesia pobre significa, una Iglesia que tiene su mayor riqueza no en los bienes del mundo sino en los tesoros del cielo; una Iglesia que halla su mayor dicha en el servicio a los más débiles de la sociedad: los niños, los desplazados, los necesitados del pan material y espiritual, los migrantes y los enfermos. Estos anhelos, deben identificar a todos los que creemos en Cristo, para que luchemos por el bien común, por la práctica de la solidaridad y por la cultura de la tolerancia. Así seremos la nueva Belén que acoge a los más pequeños a los ojos de Dios; así haremos presente la misericordia que vivió y predicó Jesús de palabra y de obra.

La envidia, la avaricia y la ambición corrompen los corazones y los atan a los falsos placeres, llevándolos a obrar la corrupción, haciendo que la pobreza aumente y que los pobres se acrecienten, impidiendo que la sociedad crezca y se desarrolle, y que la educación y la igualdad vivan en constante vulnerabilidad.

Compartamos: ¿Qué acción podemos promover entre nosotros para solidarizarnos con los más necesitados?

 

Fuente: Vicaría de Evangelización

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