Formación

El Pueblo de Dios necesita ser formado y necesitan que se les incentive a la espiritualidad como medio para acercarse a Jesucristo por lo cual, éste es el espacio propicio para ello.

En la Navidad, la misericordia de Dios nos lleva al encuentro

20 de Diciembre 2018
En la Navidad, la misericordia de Dios nos lleva al encuentro

De Belén, oh divino niño, hiciste el lugar de encuentro con la humanidad: José y María te acogieron como hijo, los pastores te adoraron como Mesías, los sabios de oriente se postraron ante ti, y con todos ellos te rendimos honor.

La gruta de Belén representa el lugar del encuentro con Dios. Dios se deja ver en las pajas de un establo, en la oscuridad de una pesebrera, en medio de la mula y el buey, en los brazos de una joven madre y de su custodio José.

En adelante, Dios se seguirá dejando ver. Se deja ver en la Iglesia que peregrina al cielo, se deja ver en el templo donde celebramos los sacramentos, se deja ver en el hogar que cree en Él y lo invoca, se deja ver en la ciudad y en los pueblos, en los salones y en las plazas, en todo lugar donde su nombre es invocado. Se deja ver en la mano que se extiende para levantar al caído; se deja ver en aquél que da de comer al hambriento, de vestir al desnudo; se deja ver en aquél que visita a los enfermos, a los ancianos y a los encarcelados. Estamos llamados, entonces, a hacer del mundo y de nuestras acciones el lugar del encuentro con Dios. El Salvador tomó la iniciativa de encontrarse con nosotros, y de nosotros espera una respuesta. 

Y se deja ver para que seamos testigos de su misericordia: Escribe el Papa Francisco: “Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado. Hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre.”

Con misericordia encontrémonos también con nuestros semejantes, abramos nuestros brazos para acoger a los cercanos y alejados, a los migrantes y a quienes piensan distinto, a quienes viven con nosotros y a quienes vemos de camino, a quienes creen en Cristo y a quienes no le han descubierto, a quienes estamos reunidos delante del pesebre, al niño y al joven, al adulto y al anciano.

El encuentro con Dios y con los hombres más que necesitar de un lugar necesita de un corazón lleno de amor y de misericordia, que se complementa con el otro y que es feliz con el otro.

Compartamos: ¿Qué podríamos hacer para favorecer más el encuentro entre nosotros y con Dios?

Quien sigue al Señor, se hace discípulo suyo; y quien transforma su vida por el Señor experimenta en su corazón el fuego del Espíritu que le hace ser misionero para anunciar a Jesús en casa y fuera de ella. Esto queremos en la Arquidiócesis de Bogotá.

 

Fuente: Vicaría de Evangelización

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