Liturgia Dominical (Reflexión Dominical)

Se brinda el espacio para que podamos por el medio escrito hacer un acercamiento a lo que quiere decir la Palabra de Dios cada Domingo a su pueblo.

LITURGIA Octubre 21
Los puestos de honor

19 de Octubre 2018
 Padre Tadeo Albarracín
LITURGIA Octubre 21Los puestos de honor

En estos tres últimos domingos el evangelio de la misa presenta una estructura similar, en una primera parte alguien aborda a Jesús llevándole una inquietud, este encuentro genera una controversia entre Jesús y su interlocutor lo que sirve para que se ponga de manifiesto la posición de Jesús frente al tema en cuestión.

En una segunda parte Jesús convoca a sus discípulos y en este contexto más íntimo el Maestro aplica a la comunidad cristiana lo aclarado a través de la polémica. De esta forma se avanza en la formación de los discípulos, camino a Jerusalén.

En el episodio que leemos hoy (Marcos 10, 35-45) son dos discípulos, Santiago y Juan, quienes abordan a Jesús para plantearle una petición; la pareja de hermanos quiere asegurar para ellos mismos los dos primeros lugares dentro del escalafón del grupo.

Desde que estamos siguiendo el tema de la formación de los discípulos camino a Jerusalén, han venido aflorando las dificultades o resistencias que ofrecen los discípulos para asumir la forma que el Maestro quiere para ellos. En esta segunda sección del evangelio de Marcos se contrastan dos maneras de comprender la salvación: la de Jesús, quien manifiesta que para salvar la vida es preciso entregarla, y la idea de salvación y de Mesías que tienen los discípulos y que coincide con lo que llamamos criterios del mundo.

A medida que el grupo se acerca a Jerusalén los discípulos presienten que se aproximan a la manifestación del Reino de Dios; es probable que intuyan que la llegada del Reino signifique la entronización de Jesús, entonces Santiago y Juan quieren asegurar para sí los primeros puestos en el Reino de Jesús. En el fondo piensan que la salvación que ofrece el Mesías conservará las estructuras y las maneras a que estamos acostumbrados. Una salvación que consiste en una ‘copia mejorada’ de este mundo.

Desde esta perspectiva, Santiago y Juan abordan a Jesús buscando asegurar los lugares de honor dentro de aquel orden retocado; la respuesta de Jesús –«No saben lo que piden»– es tanto como decir ‘Ustedes no alcanzan a dimensionar lo que significa el Reino’.

Jesús insiste en el destino del Mesías y en la comprensión de la salvación como seguimiento para participación en este destino: beber el cáliz que él va a beber y bautizarse con el mismo bautismo. El sustantivo ‘cáliz’ está significando aquí los sufrimientos de la pasión de Jesús, ‘No tener que beber el cáliz’ es la súplica de Jesús al Padre en la oración en el huerto, después de la última cena. Tras el término ‘bautismo’ está aquí la idea de sumergirse en agua sin hacer pie, es una manera de hablar del destino azaroso de Jesús, de modo que ser bautizado con el bautismo que será bautizado Jesús es una invitación a estar dispuesto a asumir el mismo destino de él.

Esta primera parte del evangelio de hoy presenta la discrepancia entre las aspiraciones humanas de Santiago y Juan y la propuesta de salvación que realiza y nos ofrece Jesús.

La segunda parte se abre con los celos manifiestos por parte de los otros diez miembros del grupo. Jesús aprovecha este escenario para formular dos enseñanzas, la primera –«Ustedes saben que…»– es una invitación a mirar con sentido crítico al mundo; la segunda –«No será así entre ustedes»– es la manera como ha de entenderse el servicio en la comunidad cristiana.

Sin sentido crítico nos acostumbramos a que las cosas que se repiten muchas veces son ‘normales’, así hay injusticias que ‘se saben’, pero las dejamos estar. Con sentido crítico Jesús dice: «Los que son reconocidos como jefes», para dejar claro que se trata de personas que por sí mismos no tienen autoridad, pero ellas se mantienen porque vemos ‘normal’ que traten despóticamente a sus súbditos. A otro grupo Jesús los llama «los grandes», son los que hoy llamaríamos ‘mandos medios’; nos hemos acostumbrado a ver como ‘normal’ que ellos nos hagan ver que ejercen el poder.

«No será así entre ustedes», es claro el contraste. Jesús quiere una comunidad diferente a lo que estamos acostumbrados a ver como ‘normal’. Para ello propone el ejercicio de la autoridad dentro de la comunidad cristiana empleando los términos, servidor (‘diakonos’, en griego) y esclavo (‘doulos’): «el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos».

En esta propuesta de Jesús hemos de reconocer un aumento de intensidad, de servidor a esclavo de todos, es decir, quien quiera ser el primero de todos ha de comenzar por ser ‘servidor de los demás’ y de ahí buscar llegar a convertirse en ‘esclavo de todos’. En el primer lugar está aquél que ha entregado su libertad y trabaja sin esperar un salario.

Esta manera de ser y servir a todos es la que emplea Jesús mismo para explicar el sentido de su muerte, Él se entrega por todos; la ofrenda de su vida, su muerte, es la forma de servir a todos.

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