Liturgia Dominical (Reflexión Dominical)

Se brinda el espacio para que podamos por el medio escrito hacer un acercamiento a lo que quiere decir la Palabra de Dios cada Domingo a su pueblo.

LITURGIA Octubre 7 
La corresponsabilidad de la mujer y del varón en el matrimonio

05 de Octubre 2018
 Padre Tadeo Albarracín
LITURGIA Octubre 7 La corresponsabilidad de la mujer y del varón en el matrimonio

Continuamos acompañando a Jesús en su camino hacia Jerusalén al tiempo que asistimos a la formación de los discípulos; a partir de este domingo el evangelio según San Marcos nos narra unos episodios en los que distintas personas salen al paso de Jesús, estos encuentros revelan un modo revolucionario que va delineando el estilo de hombre nuevo que implica ser discípulo de Jesús. En el episodio que leemos hoy Jesús rectifica una prescripción que Moisés fijó para los israelitas.

El evangelio de la misa de este domingo (Marcos 10, 2-16) propone dos temas diferentes, uno es una discusión sobre el divorcio y el otro es la introducción al tema de la riqueza como realidad que se opone al Reino de Dios. En cuanto al primer tema, nos relata Marcos que en el camino hacia Jerusalén un grupo de fariseos aborda a Jesús con la intención de ponerlo en aprietos en una cuestión doctrinal planteándoles el tema de la disolución de los matrimonios: ¿Puede uno divorciarse de su mujer?

En su respuesta a los fariseos, Jesús lleva el tema del matrimonio a terrenos de la Escritura. En la pregunta inicial de los fariseos se sobrentiende que el varón tiene posibilidad de divorciarse de su mujer, ahora, ¿cuál es la posición de Jesús frente a esta práctica?

Jesús responde con otra pregunta, «¿Qué les ha mandado Moisés?» Los fariseos enseguida recuerdan un precepto que leemos en el capítulo 24 del libro del Deuteronomio; el texto de Deuteronomio 24 establece que en caso de que un varón considere que su esposa ha dado motivos para deshacer el pacto matrimonial, él la puede despedir de su casa, pero debe darle un documento de divorcio, de manera que con este documento –certificado de divorcio– se declara la emancipación de la mujer y el varón que había sido su marido renuncia a toda potestad sobre ella.

Jesús dice que este mandato de Moisés en verdad responde a la ‘dureza del corazón’, entendemos dureza de corazón de los varones; son muchos los casos en los que es necesario promulgar normas o leyes para tutelar los derechos de los débiles y así, de alguna manera, poner límite a abusos. Es decir, el precepto de Deuteronomio 24 vino a proteger a la mujer expuesta a la situación en la que el varón que se divorciaba pretendía continuar con un control sobre ella.

En esta primera respuesta de Jesús hay una toma de posición frente a la Ley de Moisés, que los judíos en su conjunto valoran como expresión de la voluntad de Dios. Encontramos, pues, a Jesús contrastando esta práctica del judaísmo con el querer del Creador: «Pero al principio de la creación, Dios…» y esta opinión la avala con dos afirmaciones de la Escritura referentes al matrimonio, la primera Génesis 1, 27: «Dios los hizo hombre y mujer», y luego Génesis 2, 24: «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne».

La primera cita del Génesis promulga la igual dignidad del varón y de la mujer, pues ambos son creados por Dios, sobre esta condición de igualdad, el segundo texto declara la voluntad de Dios sobre el matrimonio en el sentido que varón y mujer han sido creados el uno para el otro y, por el matrimonio los dos llegan a ser una sola carne. Como consecuencia de estas afirmaciones de la revelación bíblica, Jesús asevera que en la voluntad de Dios no está el divorcio: «Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre». De esta manera, Jesús propone ir más allá de la Ley para descubrir el proyecto de Dios sobre el matrimonio.

Este tema de la indisolubilidad del matrimonio se amplía por una inquietud manifiesta de los discípulos; es importante notar en esta ampliación que Jesús empareja tanto los derechos como los deberes del varón y de la mujer y por ello los hace igualmente responsables en la custodia de la unidad del matrimonio.

Fijémonos que en el precepto de Moisés es facultativo del varón despedir a su mujer y con ello divorciarse; ahora Jesús dice si el varón se divorcia y se casa de nuevo, comete adulterio e igualmente contempla que «si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».

El otro tema, en el evangelio de la Misa de este domingo, la cuestión de recibir el Reino como un niño, es la introducción al tema del obstáculo que representa la riqueza para el proyecto del Reino, esto lo ahondaremos en los siguientes domingos.

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