Liturgia Dominical (Reflexión Dominical)

Se brinda el espacio para que podamos por el medio escrito hacer un acercamiento a lo que quiere decir la Palabra de Dios cada Domingo a su pueblo.

LITURGIA Julio 8
El profetismo que abre el camino de la fe

06 de Julio 2018
 Padre Tadeo Albarracín
LITURGIA Julio 8El profetismo que abre el camino de la fe

En nuestra lectura del relato del evangelio según San Marcos venimos siguiendo una serie de narraciones de milagros de Jesús que desde esta página la venimos proponiendo como el desarrollo de una instrucción sobre la fe. Iniciamos esta secuencia con la situación de los apóstoles abocados a los límites de la existencia humana y el reclamo que les hizo Jesús: «¿Aún no tienen fe?», en el episodio de las olas rompiendo contra la barca, hasta casi hundirla.

La serie de narraciones sobre la fe ha tenido un desarrollo progresivo hasta el punto en el que el evangelista nos presenta a Jesús venciendo el enemigo más frustrante que quiere desvirtuar el proyecto de Dios en el hombre: la muerte. En este domingo cerramos esta ‘serie sobre la fe’ con un relato que nos lleva a reconocer el profetismo como inicio del camino para acceder al misterio de Jesús.

La escena de Jesús en la sinagoga de su pueblo, que leemos en el evangelio de la misa de este domingo (Marcos 6, 1-6) cierra la instrucción sobre la fe; narrativamente esta escena principia por poner en boca de los nazarenos un resumen de la actividad evangelizadora de Jesús, en primer término, él anuncia un mensaje que es captado como ‘sabiduría’ y, en segundo, viene realizando unas obras prodigiosas con sus manos.

La trama avanza proponiendo una paradoja; después del reconocimiento del extraordinario actuar de Jesús el lector esperaría una aceptación de sus pisanos, pero sucede todo lo contrario: «Se escandalizaban a cuenta de él». Pensamos que esta incomprensión es la clave para hallar el mensaje central del evangelio de la misa de este domingo. Vemos los detalles.

La trama de la incomprensión principia con la desconfianza manifiesta de las personas que están en la sinagoga del pueblo de Jesús; desde el recelo que los atrapa, los hombres buscan una explicación de lo que oyen y ven, o de los ecos que han llegado hasta ellos desde las riberas del mar de Galilea: «¿De dónde saca todo eso?»

La formulación de la reacción ante el asombro está exponiendo la dificultad para llegar a la fe, los nazarenos en la sinagoga se refieren a Jesús de modo despectivo: ‘este hombre’. El asombro se nutre de algo que no pueden conciliar ellos mismos, por una parte está lo extraordinario de las evidencias que oyen y ven y, por la otra, la normalidad de una persona ‘común y corriente’ de su pueblo. En el fondo está la dificultad que tienen para aceptar como obra de Dios ‘todo eso’ que dice y hace Jesús. Detengámonos aquí para aclarar qué es ‘todo eso’.

‘Todo eso’ referido por los nazarenos incluye en primer lugar el contenido de la Buena Noticia que predica Jesús, «¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada?». En lo que hemos venido siguiendo del relato de Marcos ‘esa sabiduría que le ha sido dada’ se refiere al anuncio del Reino que se explicitó en las parábolas. Quienes están presentes en la sinagoga reconocen en la enseñanza de Jesús una ‘sabiduría’, pero recelan de su origen: ¿quién se la ha dado?, ¿de dónde proviene? Dicho de otra manera, ¿esto es cosa de Dios o cosa del diablo?

En segundo lugar, ‘todo eso’ incluye igualmente «esos milagros que realizan sus manos». Aquí el término ‘milagro’ es la traducción del griego ‘dýnamis’ (fuerza) y que en las traducciones de los evangelios se suele verter en castellano como ‘milagro’. En el evangelio de la misa del domingo anterior leímos que Jesús sintió que salió de él una ‘dýnamis’ cuando la mujer tocó sus vestidos (véase Marcos 5, 30).

Regresando a la controversia en episodio del evangelio de la misa de este domingo, los nazarenos han percibido una fuerza poderosa actuando a través de las manos de Jesús, un ‘poder’ que no es de los hombres. Y de nuevo la pregunta, ¿quién le ha dado este poder?, ¿esto es cosa de Dios o cosa del diablo?

Por la forma despectiva como se refieren a Jesús, podemos deducir que sus contradictores están cercanos a pensar que se trata de ‘cosas del diablo’; pues ‘este hombre’ es un trabajador manual apañado –en griego ‘tékton’, un obrero habilidoso–; su origen y su familia son plenamente conocidos por todos, los nombres de sus hermanos (Santiago, José, Judas, Simón) son nombres judíos corrientes. Nada extraordinario.

La sospecha de los nazarenos manifiesta el problema del inicio de la fe: «Y se escandalizaban a cuenta de él». Lo realmente central del episodio es la interpretación que ofrece Jesús sobre este bloqueo. Jesús manifiesta que esta dificultad para la fe que se presenta entre sus paisanos, entre algunos de su propia familia e incluso en algunos miembros de la comunidad cristiana –casa–, es una cerrazón ante la profecía, una resistencia a la misión del profeta.