Historias de vida

La vida y la herencia de fe de los presbíteros que construyeron con su trabajo y su ejemplo la historia arquidiocesana

Monseñor Carlos Sánchez Torres, un sacerdote siempre presente

13 de Marzo 2018
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Monseñor Carlos Sánchez Torres, un sacerdote siempre presente

La vida de monseñor Carlos Sánchez fue un rico recorrido por las más diversas actividades pastorales como sacerdote. En efecto, fue párroco y de aquellos que construyeron iglesias en medio de situaciones de mucha pobreza, pero también de mucho vigor pastoral y comunitario

En la madrugada del día 13 de marzo de 2018 falleció en Bogotá monseñor Carlos Sánchez Torres, sacerdote de la arquidiócesis de Bogotá. Tenía actualmente 89 años de edad y casi 64 años de ministerio sacerdotal, pues se había ordenado el 30 de noviembre de 1954, después de formarse en el Seminario Mayor de Bogotá. Había nacido el 4 de noviembre de 1928 en la población de Gachancipá, Cundinamarca, en el hogar conformado por Fidel Sánchez y María de Jesús Torres. Murió a causa de un infarto.

La vida de monseñor Carlos Sánchez fue un rico recorrido por las más diversas actividades pastorales como sacerdote. En efecto, fue párroco y de aquellos que construyeron iglesias en medio de situaciones de mucha pobreza, pero también de mucho vigor pastoral y comunitario. Se desempeñó como vicario episcopal por 25 años y el fruto más preciado de ese servicio fue la creación de numerosas parroquias en Bogotá, trabajando de la mano de las juntas de acción comunal, las cuales le ofrecían los terrenos comunales de los barrios para dar lugar a sus templos parroquiales. En el campo de la evangelización, monseñor Sánchez creó la Escuela Parroquial de Catequesis, ESPAC, la cual formó infinidad de personas para desempeñar el ministerio de le evangelización a nivel parroquial, no solo en Bogotá, sino también en diversas jurisdicciones eclesiásticas del país. En algún momento, esta escuela llegó a tener 20000 personas en formación. De alguna manera esta obra extraordinaria sembró la semilla de la escuela de animadores de la evangelización que ahora se quiere impulsar en la arquidiócesis de Bogotá.

Monseñor Sánchez tuvo un hermano sacerdote, el padre Jaime, quien era el párroco en el barrio Venecia cuando el papa Pablo VI visitó Bogotá en el año 1968. Monseñor fue un activo colaborador en la organización de esta primera visita pontificia a nuestra nación. De la familia de Monseñor viven todavía sus hermanos Jaime y Guillermo. Por lo demás, monseñor Carlos Sánchez fue un hombre muy cercano a los Cardenales Arzobispos de Bogotá, con quienes colaboró de manera irrestricta en todas las tareas de la arquidiócesis de Bogotá.

Carlos Sánchez Torres fue un sacerdote totalmente entregado a su ministerio y vivió de lleno su servicio a Dios y a la Iglesia. Hombre extraordinariamente activo en todos los campos, siempre presente en la vida de su iglesia particular, hermano sacerdote generoso y alegre, hombre culto y sencillo. Las huellas pastorales de monseñor Sánchez están marcadas en parroquias como la de Funza, Fontibón, San José de Fontibón, Nuestra Señora del Carmen en Gutiérrez, San Pablo, Nuestra Señora de La Paz, Dei Verbum. También colaboró en la curia de Bogotá y en el Secretariado del episcopado colombiano. No pocas instituciones se beneficiaron de su servicio a través de la dirección o en sus juntas directivas: el colegio Cardenal Pacelli, la Beneficencia de Cundinamarca, la Aldea de niños de Colombia, el ICBF, el Refugio de la joven, entre otras. También fue nombrado Prelado de Honor de su Santidad Juan Pablo II.

En una entrevista concedida a El Catolicismo el día en que celebró sus 60 años de sacerdocio, monseñor Carlos quiso resumir el espíritu de todo su ministerio en la palabra latina “adsum”, es decir “presente”. Con ella resumía lo que quiso ser siempre en su vida: un sacerdote presente para Dios, para la Iglesia, para las personas. La repetía todos los días al iniciar su jornada sacerdotal. Y realmente la iglesia de Bogotá puede decir hoy con alegría y serenidad que este hijo suyo, sacerdote, siempre estuvo presente. Ahora goza de la presencia de Dios.

 

 

Servicios pastorales

Secretario privado del señor cardenal Crisanto Luque (1955), vicario cooperador en Santiago Apóstol de Fontibón (1955), vicario ecónomo en Funza (1958), subdirector en la Fundación Ciudad del Niño (1959), vicario cooperador en Funza (1959), párroco en San José de Fontibón (1959), capellán en el Aeropuerto el Dorado (1959), párroco en Nuestra Señora del Carmen – Gutiérrez (1961), representante del Señor Arzobispo ante el Ministerio de Educación Nacional (1962), Párroco en San Pablo (1962), Notario Eclesiástico en la oficina de corrección de partidas (1963), Arcipreste del Arciprestazgo No. 6 (1966), Subsecretario General del Episcopado Colombiano (1967), párroco en Nuestra Señora de la Paz (1970), representante de la Arquidiócesis ante la Beneficencia de Cundinamarca (1970), Capellán en la Fundación “Aldea de Niños de Colombia” (1974), ratificado como Vicario Episcopal de la Zona Pastoral de la Sagrada Eucaristía (1976), miembro de la Junta Directiva del Departamento Arquidiocesano de Pastoral (1977), representante en la Junta Administradora de la Regional de ICBF (1981), Vicario Episcopal de la Zona Pastoral de la Sagrada Eucaristía (1990), Vicario Episcopal de la Zona Pastoral de San Pedro (1992), párroco en Dei Verbum (1994), miembro de la Junta Directiva de la Fundación Cardenal Pacelli (1994), miembro de la Junta Directiva de Betania “Refugio de la Joven” (1995), ratificado como miembro de la Junta Directiva de la Fundación Cardenal Pacelli, (1994 – 2002), miembro del Consejo Presbiteral (1997), Director Ejecutivo de la Fundación Escuela Parroquial de Catequesis – ESPAC (2002) y Emérito a partir de (2003) hasta la fecha.

 

 

 

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