Liturgia Dominical (Reflexión Dominical)

Se brinda el espacio para que podamos por el medio escrito hacer un acercamiento a lo que quiere decir la Palabra de Dios cada Domingo a su pueblo.

LITURGIA Agosto 13  

La fe como acción de Dios que despierta vida dentro del creyente

11 de Agosto 2017
 Padre: Tadeo Albarracín
La fe como acción de Dios que despierta vida dentro del creyente

El episodio del evangelio que leemos en la Misa de este domingo lo podemos asumir como una catequesis sobre la fe en el Señor Jesús. En la lectura del relato del evangelio según San Mateo que cumplimos los domingos de este año estamos siguiendo una serie de hechos de la vida de Jesús que vienen a ser la ‘puesta por obra’ de aquello que Jesús explicó en las parábolas, esto es, el Reino de los cielos como el proyecto que Dios está llevando a cabo en la historia del mundo.

El pasaje del evangelio de hoy se inicia con la disolución de la ‘comunidad de la mesa’ después de que la multitud comió de los panes y los pescados que Jesús repartió con generosidad. A continuación de aquella experiencia del Reino que significó la mesa abundante, regresamos a la cotidianidad, es como si Jesús apremiase a salir de la celebración para retomar y descubrir el Reino en la fatiga de cada día.

En este contexto la imagen de los discípulos en la barca evoca el llamado a ser pescadores y la situación de navegar con el viento contrario hace presente la advertencia que Jesús hacía sobre las dificultades en la misión (véase el segundo sermón de Jesús en el evangelio según San Mateo). La situación crítica de los discípulos se describe con tres elementos: es de noche, están sobre el agua y hay una tormenta. «Cuando anocheció, la barca se había alejado mucho de tierra y las olas la sacudían violentamente».

En contraste con la situación atribulada de los discípulos, Jesús se presenta caminando sobre el agua, como venciendo la situación adversa. Entonces Pedro, con algo de desconfianza ante la revelación de Jesús, quiere hacer como hace Jesús: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti caminando sobre el agua.» Jesús responde a la solicitud de Pedro con una invitación: «¡Ven!»

Mientras que para los discípulos asustados la presencia de Jesús es fantasmal, el texto revela la cercanía cierta de Jesús en medio de la tribulación como palabra para ser acogida, y es precisamente por la obediencia del discípulo que esta palabra se constituye en fundamento. La palabra creída hace que Pedro llegue a hacer como hace Jesús. Por la obediencia a la palabra el discípulo realiza lo que realiza Jesús.

Pedro obedece a la palabra del Maestro, baja de la barca y comienza a caminar sobre el agua hacia Jesús. Pero hay un momento en que el discípulo deja de considerar la palabra de su Maestro para fijarse en la fuerza del viento, es cuando el miedo lo aparta de hacer lo que hace Jesús y comienza a hundirse. Es como si lo inmediato hiciera perder de vista el horizonte que despliega ante nosotros la palabra de Jesús.

El programa del Reino descrito por medio de las parábolas aparece diluido cuando lo que tenemos delante se presenta amenazador. A este ‘esfumarse’ del horizonte de la palabra Jesús lo llama falta de fe, desconfianza.

Llegados a este punto, podemos ver cómo el episodio  sirve para reconocer dos nociones de fe, la primera como esperanza, es decir, la fe como confianza. Desde esta primera noción fe el discípulo experimenta cómo en su vivencia creyente el Señor asume y supera la duda, por la fe-esperanza el discípulo experimenta cómo el mismo don de Dios, que es la fe, no permite que se desvanezca el horizonte que despliega ante nosotros la palabra del Jesús.

También podemos recoger del episodio del evangelio de este domingo una segunda noción de fe cristiana, ésta se puede considerar como la acción de Dios que despierta vida dentro del creyente, esto es, la fe como el actuar de Dios que engendra en el ser humano la vida que Dios precisamente quiere para la humanidad. Por esta vida que Dios engendra en el discípulo, Pedro avanza hacia Jesús y hace como Jesús. Por este don de Dios el ser humano principia a vivir ya la vida divina.

Al final del episodio, podemos entender la confesión de fe de los discípulos –«¡Verdaderamente eres el Hijo de Dios!»– como el reconocimiento de que Jesús ha mostrado en medio de la tribulación y de la duda de Pedro que el hombre, al obedecer la palabra del Maestro, puede llevar una vida como la de Jesús.

 

 

 

Fuente: Imagen: http://barcelonalittleshell.blogspot.com.co/2012/05/rembrandt-me-persigue.html

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