Formación

El Pueblo de Dios necesita ser formado y necesitan que se les incentive a la espiritualidad como medio para acercarse a Jesucristo por lo cual, éste es el espacio propicio para ello.

Viernes Santo de la Pasión del Señor

20 de Abril 2019
Viernes Santo de la Pasión del Señor

Este día ya es Pascua, es el primer momento del paso de Jesús de este mundo al Padre. Nos centramos en la muerte del Señor Jesús, pero sin perder de vista el horizonte de la resurrección. Hoy no celebramos misa ni ninguno de los otros sacramentos de la Iglesia. Es recomendable la celebración comunitaria de la Liturgia de la Horas.

Sentido de la fiesta:

Meditamos la Pasión del Señor y adoramos la Cruz. Contemplamos aquello que decían los padres de la Iglesia: «Del costado de Cristo dormido en la Cruz, nació la Iglesia». Este es un día de ayuno y abstinencia, pero diferente al ayuno cuaresmal; hoy es ayuno de preparación inminente a la resurrección del Señor. Jesús había dicho: «¿Acaso los invitados a una fiesta de bodas pueden ayunar mientras el novio está con ellos? Mientras el novio está con ellos, no pueden ayunar. Pero llegará un día en que les quitarán al novio; entonces sí ayunarán» (Marcos 2, 19-20).

 

Desarrollo de los ritos:

Hay tres momentos en la celebración de esta tarde: liturgia de la Palabra, adoración de la santa Cruz y distribución de la sagrada Comunión, precedidos de la entrada de los ministros.

 

Entrada

Los ornamentos son de color rojo, (también en el Viacrucis, el color del ornamento es rojo), en memoria del Jesús, el primer mártir. El rito de entrada es sobrio, se hace en silencio; cuando el presidente de la celebración y los ministros llegan al presbiterio se postran y así permanecen durante unos momentos en señal de humillación y tristeza. Mientras tanto los fieles se arrodillan.

 

Liturgia de la Palabra

La primera lectura (Isaías 52, 13-53, 12) es conocida como el «Cuarto cántico del Siervo del Señor». Allí el profeta describe los sufrimientos del Siervo del Señor y el valor redentor de estos sufrimientos. Desde los primeros cristianos, en la Iglesia siempre hemos entendido que el profeta hablaba allí de Jesús.

El salmo 31 es una oración que los relatos evangélicos ponen en labios de Jesús crucificado: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».

La segunda lectura, de la carta a los Hebreos (4, 14-16; 5, 7-9) evocando el culto del templo de Jerusalén presenta la pasión de Cristo como el ingreso de Jesucristo al santuario y de ahí el valor salvífico de su muerte.

La lectura de la Pasión tomada del evangelio según San Juan (capítulos 18 y 19) es el relato triunfal de Jesús, su proclamación como Rey. Ayer –Jueves santo– leímos en el evangelio de la misa que Jesús regresaba al Padre, hoy leemos cómo Jesús da este paso. Él es dueño de la situación: en el huerto dice a quienes salen a prenderlo: «Yo soy», y sus carceleros retroceden y caen. Ante Pilato, es el representante del imperio Romano quien resulta juzgado: «No tendrías autoridad sobre mí si Dios no te lo permitiera». En la cruz, Jesús es consciente y sabe que ha realizado en su vida todo lo que el Padre le encomendó realizar, entonces, al final de su misión dice: «Todo está cumplido», y en seguida entrega el Espíritu.

La Liturgia de la Palabra concluye hoy con una oración por todos los hombres, la ‘Oración Universal’. Con esta oración la Iglesia por todo el mundo se refrenda que Jesús se entregó a la muerte por todos los hombres, para reunir a los hijos de Dios que estaban dispersos (cf. Juan 11, 52).

 

Adoración de la santa Cruz

Una vez presentada la santa Cruz a los fieles, se les invita a adorarla mediante un beso u otro signo de veneración. Mientras tanto se cantan el diálogo «¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho, o en qué te he ofendido?» conocido como ‘Improperios’, compuesto probablemente en Jerusalén en el siglo VI, a los Improperios sigue una alabanza a la Cruz. «Dulce leño, dulce acero, dulce peso sustentó».

 

Sagrada Comunión

Aunque no hay celebración de la misa, comulgamos con la Eucaristía consagrada en la misa de ayer, Jueves santo, y que se ha reservado en el sagrario. En la Comunión recibimos el cuerpo entregado de Jesús. En la Edad Media este rito hizo que a esta celebración se le llamase ‘misa de los pre-santificados’

Imagen: Arquivolta's Weblog 

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